Economía y educación básica

Los gobiernos de los países del orbe buscan emprender acciones encaminadas a superar la problemática que les impide el desarrollo, para ofrecer a sus pueblos el bienestar y calidad de vida requerida, partiendo de sus capacidades económicas pero, sobre todo, buscando invertir en lo que se considera prioritario.

Así vemos como, en el marco de la problemática de los pueblos, hoy en día las economías emergentes del continente americano y el Caribe, en el caso de la pobreza anuncian con satisfacción que actualmente los objetivos para combatirla presupuestados, para el periodo 2000 – 2015, han resultado satisfactorios.

Sin embargo, dichas economías se han hecho una serie de interrogantes respecto a si la pobreza la han logrado atacar con resultados favorables, ahora a donde deben enfocar sus presupuestos públicos con la finalidad de obtener el mayor bien posible para el desarrollo y bienestar de la población.

En ese sentido entre las múltiples interrogantes que se han planteado están las siguientes: ¿invertir en el combate a las enfermedades, la contaminación del aire, la desnutrición, el agua potable o la educación?

Para lo anterior, en el año 2004, se fundó en Dinamarca un instituto con la finalidad de establecer prioridades en materia de gasto público, al cual se decidió llamar Centro para el Consenso de Copenhague, y se integró con la colaboración de los ganadores del Premio Nobel de Economía, quienes realizan recomendaciones con relación a temas que buscan el bienestar de la humanidad, como son: el combate a la corrupción, el calentamiento global, enfermedades infecciosas, el hambre, la migración humana y la educación.

Es importante resaltar que muchas de las carencias a nivel mundial han sido atacadas con buenos resultados, gracias a la colaboración de organismos internacionales, entre ellos el citado Centro para el Consenso de Copenhague, razón por la que la Organización de las Naciones Unidas ha solicitado a este organismo su colaboración.

Como resultado de lo anterior, la ONU pretende ser este instituto que recomiende en qué invertir en el periodo 2015 – 2030, teniendo siempre presente que la carencia de recursos cada día es mayor, por lo que establecer prioridades será una de las estrategias básicas.

Considerando que lograr al 100% en los objetivos presupuestados es hasta cierto punto imposible, y que una de las causales principales sin objeción alguna es la de tipo económico, pese a que las grandes economías mundiales radican recursos a países que realmente los necesitan, se ha observado que los resultados en muchos de los casos fueron un rotundo fracaso.

Ante esa circunstancia, el Centro para el Consenso de Copenhague solicitó al ex economista del Banco Mundial, George Psacharopoulos, realizar una serie de investigaciones, en el marco de la ya por sí limitada ayuda económica, para saber si las acciones que se emprendan no están siendo mal direccionadas en lo que compete al sector educativo.

De las investigaciones realizadas por el economista del banco mundial mencionado, concluyó que resulta desde el punto de vista costo beneficio, direccionar dichos recursos económicos hacia el nivel de escolarización en la primera infancia y niñez, es decir a la educación básica.

Los resultados que obtuvo Psacharopoulos parten de la idea de que a esta edad el niño se encuentra en una etapa más receptiva, y los resultados derivados de su aprendizaje serán mayores, y los limitados recursos económicos empleados, más fructíferos.

Si bien es cierto que lo anterior son resultado de un estudio, muchos gobiernos en el mundo no compartirán su punto de vista, y seguirán aplicando las políticas educativas que a su juicio son las más apropiadas bajo el punto de vista globalizador.

Fortaleciendo lo anterior, es necesario entender que una de las características primordiales para lograr un aprendizaje significativo, son la infraestructura y el contexto que rodea el vivir diario del niño.

En el caso concreto de Colima se puede constatar el interés y visión del gobierno estatal y de la Secretaría de Educación, a cargo del maestro Guillermo Rangel Lozano, trazando políticas con marcada visión educativa.

Lo anterior ha permitido colocar a Colima entre los estados que cumplen en buena medida lo referente a infraestructura, tecnología educativa, capacitación al profesorado y padres de familia, entre otras acciones sujetas a la partida presupuestal asignada en forma puntual, pero sobre todo atendiendo prioridades.

Finalmente, debemos señalar que la atención a la educación y su calidad, es el primer paso encaminado a lograr el progreso de los pueblos en todos los órdenes, pudiéndose decir que es el punto de partida para resolver la problemática que los tiempos demanden.

manuelolverasanchez74@gmail.com

Manuel Olvera Sánchez

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