Camino Real

Esteban Cortés Rojas

La Feria de Todos los Santos ya no cabe en su actual sede. En ciertas horas, de ciertos días, no se puede andar, a no ser haciendo trenecito o imitando el juego de la cebollita. Y no es para menos pues desde hace 35 años se celebra donde mismo, luego de que el gobernador Arturo Noriega Pizano (RIP) la trasladó al predio conocido como El Rodeo, llevándosela de donde hoy se localizan los palacios de justicia y legislativo y el complejo de Casa de la Cultura.

Lo hizo en la última semana de octubre de 1979 entre quejas de inconformes que decíamos que era una locura porque estaba “relejos” y que poca gente, si acaso, iría hasta allá. Aunque para entonces, y previamente, ya se había ampliado a cuatro carriles la carretera a La Estancia, seguía dando desconfianza el hecho de que entre El Moralete (que entonces marcaba la última frontera de la zona urbana) y La Estancia, había puros potreros con algunas ordeñas, y recorrer la ruta a la feria -que la mayoría de las ocasiones se hace de noche-, era como meterse a una boca de lobo, pues no había la bulliciosa población que hoy no sólo bordea la avenida sino que va más allá, al norte y al sur, llena de todo tipo de comercios y fraccionamientos residenciales.

Y es que en los últimos 35 años la ciudad ha crecido demencialmente, sobre todo para ese rumbo, tanto que ya nos tragamos a La Estancia y le estamos llegando a Cardona. Lo malo, creo, es que en ese lugar se construyó infraestructura definitiva: Griselda Álvarez (RIP) que le siguió a Noriega, construyó el casino; y los sucesivos gobernadores le han puesto lo suyo, sobre todo Fernando Moreno que se dio vuelo con los módulos y pavimentando las calles. Pero, quienes criticamos el cambio de sede de la feria, vimos desde ese primer año, allá, la gran afluencia que desde entonces ha tenido, y que hoy día reclama una nueva reubicación por las aglomeraciones en las que ya no se puede andar sin el riesgo de que le vuelen la cartera o que por agarrar la mano de la esposa o de la novia se vaya uno a meter en un problema agarrando unas manos ajenas.

Una solución pudiera ser descentralizarla, es decir llevar a otro sitio algunos eventos, pero eso acabaría con su atractivo que consiste, precisamente, en que todo -los juegos mecánicos, las exposiciones, los comerciantes foráneos y locales, los restaurantes y las cantinas, etc.- esté en un sólo sitio. Eso es lo que provoca la visita masiva de colimenses de todas las clases sociales, y eso es lo que hay que cuidar, porque es el maravilloso encanto de nuestra feria.

MESÓN

Este gobierno tenía la idea de comprar otro predio más amplio para la feria, fuera de la ciudad, pero al parecer le ganaron otras prioridades… Al menos por este año no se hizo el cambio… ¿En qué se parecen los barateros de la feria y algunos de los precandidatos a la gubernatura?… En que calladitos se ven más bonitos… ¡Arrieros somos!

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