José F. Rivas Guzmán

Saludables comentarios, sanos resultados

Mi Opinión

José F. Rivas Guzmán

Con solidaria atención, al amigo titular del tránsito y la vialidad municipal en Colima, que quizá ni informado ha de estar.

El domingo 19 de octubre, al salir de la misa dominical, los asistentes al templo de San Rafael se llevaron nada grata sorpresa. Vehículos infraccionados por estacionarse en sentido contrario, en la esquina, etc.

A muchos sí, a otros pocos, igualmente infractores y ahí mismo, nada.

En la infracción misma hay irregularidades, dice el agente que: “Me percaté que el conductor del vehículo (…) incurrió en una infracción al Reglamento de la materia, en razón de lo cual, procedo a solicitarle con indicaciones manuales y sonoras al conductor que detenga la marcha del vehículo procediendo a identificarme con la credencial 2897 (…) se procede a levantar la presenta acta con motivo de la conducta infractora por violaciones al Reglamento antes citado en que incurrió el (la) C. ausente (…) informándole que la infracción consiste en estacionamiento en sentido contrario.

Tal declaratoria es falsa, puesto que si el vehículo estaba estacionado, la versión del agente no es veraz. ¡Obvio!, ni estaba en movimiento ni pudo identificarse ante un conductor ausente. Sin más comentarios*…

Y abundando, ahí mismo, a unos cuantos metros de distancia, en las inmediaciones de dos conocidos restaurantes, diario, y diario es todos los días no sólo los domingos, reina la ley de nadie, sobre todo en las mañanas.

Vehículos estacionados en sentido contrario, en las esquinas que con medio carro de fuera invaden el arroyo e impiden visibilidad, obstruyen o se estacionan justo en los límites de cocheras y accesos para discapacitados y tampoco nadie los ve. Tal vez porque quizá sean de funcionarios, comensales que ahí se dan cita.

A dos cuadras hacia el sur, otra negociación invade las banquetas con mesas y sillas para su clientela cuando los peatones tienen que avanzar por plena calle. Tampoco nadie los ve.

Por si fuera poco, el crucero Constitución–Martín Luis Guzmán y Rubén Darío, es todo un caos. Cruza el que se avienta. Tampoco nadie lo ve ni pone orden aun cuando ahí están planteles educativos.

Si no hay para semáforos, destinar agentes, de los comisionados o de los temporales. La Feria no lo es todo.

Y a propósito, quién sancionará a los responsables de no señalizar con las anchas rayas blancas los cruces peatonales, ni pintar los letreros de “Alto” en los cruceros para responsabilizar a los incivilizados y veloces conductores de vehículos públicos y privados que a diario comprometen la integridad y la seguridad de los demás, sobre todo peatones, cuya prioridad es letra muerta.

También son violaciones reglamentarias y, en mi opinión, mayores.

Tal vez, el señor director de Tránsito y Vialidad Municipal no es informado por sus patrulleros, más atentos a no identificar carros con exceso de velocidad, vehículos con estéreos y escapes ruidosos, cristales ennegrecidos, etc.

Bueno, la salud del comentario seguramente se traducirá en sanos resultados.

*NOTA: Para evitar supuestos y suspicacias, sé que “la infracción” se ha pagado.

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