Carlos Andrés Vizcaíno Ayala*

La desinformación, un mal de nuestro tiempo

Carlos Andrés Vizcaíno Ayala*

Entre la Escuadra y el Compas

“Poseer información es una cosa. Otra muy diferente es saber lo que significa y cómo utilizarla”. Jeff Lindsay.

Con el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y las redes sociales, han quedado en el pasado las maneras tradicionales de intercambiar información y de transmitir noticias; hoy vemos cómo el internet ha ganado terreno y ha dejado atrás a la televisión, la radio y la prensa escrita, por la velocidad con que podemos comunicarnos a través de este medio.

En un mundo globalizado, en pocos segundos podemos enterarnos de lo que sucede a miles de kilómetros, gracias a la súper carretera de la información; pero como suele suceder en todos los ámbitos, existen cosas positivas y negativas acerca del contenido al que tenemos acceso vía web, correo electrónico, twitter y Facebook, por mencionar algunas de las nueva formas de las que disponemos para enterarnos de lo que pasa en el mundo y para enriquecer nuestros conocimientos.

Uno de los aspectos positivos es el poder compartir y manifestar con mayor libertad nuestravisión del universo y opinar acerca de lo que pasa a nuestro alrededor y en otras partes de nuestro país y del mundo. Antes no podíamos externar nuestros puntos de vista sobre las noticias que nos llegaban vía prensa escrita, radio y televisión, tan rápidamente como lo podemos hacer ahora; en la actualidad, a través del internet, expresamos nuestras ideas acerca de los temas recibidos o las reenviamos para que nuestros contactos estén enterados de algún acontecimiento social o natural que nos parece importante.

También existen aspectos negativos, pues algunos medios mal informan a quienes navegamos en la red; emiten noticias sólo lo que a juicio de las mismas cadenas informativas les conviene dar a conocer al público, lo anterior siguiendo lo estipulado por los monopolios televisivos y/o periodísticos, que marcan una línea editorial para no afectar sus intereses o los de sus patrocinadores. Se observa la presencia de algunos emporios e incluso individuos malintencionados que confunden o engañan a la gente, dando por ciertas noticias o comentarios que afectan la estabilidad de los ciudadanosy de las instituciones. Un ejemplo de ello es la página deforma.com, en donde inventan noticias tales como la de que en las escuelas del nivel de educación básica ya no se entonaría el Himno Nacional los días lunes, como parte de las ceremonias cívicas que al inicio de cada semana se hacen en los centros escolares; se argumentaba que los diputados federales habían presentado una iniciativa para reformar la ley al respecto, ya que la letra del Himno Nacional era ofensiva y bélica, “llamaba a la guerra en estos tiempos tan convulsionados por la inseguridad”. Cabe aclarar que diversos sectores consideraron auténtica dicha difusión, ocasionando que algunos padres de familia y alumnos no tomaran con el respeto que se merecen el Himno Nacional y nuestra Enseña Patria.

La labor periodística es muy loable y noble, incluso varios articulistas han dado su vida por ofrecernos información clara y precisa acerca de lo que acontece a nivel local y mundial, por lo que no es justo que pseudo-periodistas, por el simple hecho de ganar audiencia y dinero fácil, desinformen y deformen nuestra realidad social.

En la masonería aprendemos a ser analíticos de nuestro entorno y de la información que manejamos, por lo que estamos obligados a formarnos un criterio objetivo acerca del acontecer nacional e internacional; ante esta situación de desinformación que estamos sufriendo, debemos estar muy alertas y buscar la veracidad de los datos; desarrollar y ejercer una actitud crítica y reflexiva ante cualquier noticia o comentario que nos compartan; buscar varias fuentes de información para confrontar y corroborar lo que está ocurriendo o el suceso que se está comunicando.

Es nuestra obligación confirmar cualquier información que nos llega o a la que tengamos acceso, para no reproducir intrigas, rumores y falacias que den testimonio de algo que pueda afectar nuestra propia credibilidad, la dignidad de las personas o la armonía que debe imperar en nuestra sociedad.

 

*Segundo Gran Secretario de la Gran Logia Suroeste del Estado de Colima.

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