Como chivo en cristalería

Miguel Ángel Sánchez Romero

Realmente raya en lo cómico y pintoresco la renuncia de Leoncio Morán al Partido Acción Nacional (PAN), y es que está decisión a nadie le debió haber sorprendido puesto que dentro de ese instituto político el personaje en mención, prácticamente, había pasado a ser un cero a la izquierda, sin voz ni voto, mucho menos contaba ya con el respaldo de la militancia que, a decir de los propios panistas, él mismo se encargó de poner en su contra; estos hechos habían puesto su destino político en manos y a merced de los dirigentes partidistas, puesto que por todos era sabido que cualquiera en el PAN le ganaba una elección interna a Leoncio.

Sin duda alguna, Acción Nacional gana más con la renuncia de Morán Sánchez que teniéndolo dentro de sus filas, ya que con su salida no solo se quita el problema de un aspirante que le exigía como si realmente tuviera un capital político importante, sino también se libra de una serie de problemas que de haberlo postulado como candidato a cualquier puesto de elección popular, habría afectado gravemente a todos sus abanderados y es que sus escándalos, cultivados a lo largo de su carrera política, en la elección del 2015 seguramente saldrán a flote.

No hay que olvidar que la trayectoria política de Leoncio Morán es más recordada por sus escándalos y “talk shows”, que por lo que hizo, primero como alcalde de la capital y, después, como diputado federal; basta recordar que como presidente municipal su acción más memorable es cuando mostró su desconocimiento por la cultura y el arte, al querer remover la obra monumental donada por el artista José Luis Cuevas, como si fuera un bulto de arena. Afortunadamente, gracias a la intervención de gobernador, lograron impedírselo, si no habría destruido la escultura de reconocimiento internacional.

Mientras que como legislador federal, quizá su intervención más memorable en la máxima tribuna de la nación fue cuando difamó y calumnió a Martha Angélica Ojeda Nava, secretaria particular del también legislador del Partido del Trabajo, Gerardo Fernández Noroña, al referirse a ella con descalificativos ante su incapacidad de responder a las acusaciones que le hacia el diputado del PT. De su doble moral habla el haber atropellado a un persona y huido del lugar, dejándola que muriera; pero también hay que recordar que en su paso por el Congreso de la Unión fue acusado por sus propios compañeros de realizar, junto con Josefina Vázquez Mota, manejos poco transparentes de los recursos de la bancada del PAN en San Lázaro.

Pero por si esto no fuera suficiente para recordar de quién se libraron los panistas; entonces bastará con que le pregunten a María de los Ángeles Jasso, María Luisa Tejeda, Gisela Peña, Martha Angélica Ojeda Nava, estas entre otras tantas mujeres que les ha tocado sufrir en carne propia la actitud misógina de Leoncio Morán. Sin duda, ninguna mujer, asociación de mujeres o partido político en su sano juicio apoyaría o respaldaría a una persona que en su paso como servidor público se ha caracterizado por denigrar a la mujer.

Sin duda alguna, los panistas se libraron de un “Chivo en Cristalería”, como atinadamente ellos mismos han definido políticamente a Leoncio Morán. Quizá las asociaciones civiles que buscan postular candidatos “ciudadanos” a la elección del 2015, primero deberían de revisar muy bien su historial, de todas aquellas personas que se presentan como blancos corderos y que dicen ser defensores de la honestidad y la democracia, porque quizá se puedan llevar amargas sorpresas que denigren a las candidaturas ciudadanas.

miguelinosan@yahoo.com.mx

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