Una crisis más al tigre

Mercedes Ballesteros Silva

Por lo visto no ha sido suficiente la fiereza de nuestro país, la dura lucha por la democracia electoral, la justa alternancia en el poder, los 12 años de la promesa del gobierno del cambio con el PAN y el equilibrio necesario de poderes, para combatir ese gran mal que se alimenta de impunidad y violencia… ¡la corrupción!

Tanto el PRI como el PAN y el PRD, trabajan hoy en día por una Ley Anticorrupción para que ésta sea aplicada por parejo, y se busca que no esté sometida a presiones ni intereses políticos. Se trabaja en torno al proyecto de ley enviado por el presidente Enrique Peña Nieto para crear la Fiscalía General de la República, que integrará la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la Corrupción.

Murillo Karam afirmó que una fiscalía fuerte sería más eficaz que una comisión, lo cierto es que se discute en la Cámara de Diputados una minuta para crear un órgano anticorrupción que llegue a sustituir la Secretaría de la Función Pública.

Si el gran mal es la corrupción, la violencia y la impunidad, entonces, ¿cuál sería lo recomendable como anticorrupción?

La lucha debe ser por varios flancos, es decir, multifacética a fin de que se logre la denuncia contra actos ilícitos y de corrupción. Es necesario detectar no sólo a funcionarios corruptos, sino al agente privado que propicia corruptelas que lo benefician económicamente, dañando al Estado mediante las múltiples formas de corrupción o, simplemente, por licitaciones, a “favor de alguien”, que puedan terminar en obra pública de mala calidad y de consecuencias desastrosas.

La tarea para los legisladores es ardua, compleja, necesaria y urgente, pues debe estructurarse una ley anticorrupción que llegue al fondo de este terrible mal, sin uso político de la justicia.

Los tiempos de la era de la información no están para soportar más este problema. Esta ley no debe estar limitada, pues hay países como Inglaterra cuyo delito no prescribe y por ende se reduce la corrupción.

El PAN propone un Sistema Nacional Anticorrupción, se busca crear un tribunal federal de cuentas, estrategia contra la corrupción que en México es vergonzante. La propuesta panista es bien vista por priistas y perredistas, que por lo pronto consideran sea el momento oportuno para México, que pasa por un trance de tremenda crisis en la que partidos y autoridades han perdido en su totalidad la confianza ciudadana, llegando a un tiempo no sólo de crisis económica y social, sino, sumando “una raya más al tigre”, con una nueva crisis, “la política”, que parece no tardar en explotar.

Las propuestas anticorrupción, motivo de análisis legislativo, llevan la firme convicción de elaborar una ley que se cumpla a cabalidad, y que los personajes que se requieran para su buen funcionamiento habrán de cubrir perfiles idóneos e íntegros, es decir, de reconocido prestigio y solvencia moral como para garantizar a cabalidad el correcto funcionamiento del objetivo contra la corrupción, para recuperar tanto la confianza y aceptación ciudadana como corregir el triste rumbo de nuestro país por un recto proceder que acabe con la corruptela que tanto ha dañado a nuestra patria.

Cabe señalar que están en juego los beneficios de las reformas y urgen mecanismos de transparencia para atacar el problema de la corrupción, tanto de funcionarios como del sector privado.

Ya es hora de que esa fiera saque las garras en contra de quienes las debe sacar y no contra sus propios cachorros. Tengo la seguridad que aún podemos salir de ese hoyo donde la corrupción nos ha situado. Si hacemos conciencia y caso al llamado nacional para la unión social en contra de este mal nunca será tarde.

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