Los migrantes mexicanos y las elecciones intermedias en EEUU

Ángel Durán

Según publicación del Instituto Mexicano del Exterior en 2013, fuera de nuestro país residen 11, 907,348 mexicanos; de los cuales el 97.85 por ciento, radican en los Estados Unidos de Norteamérica y, de éstos, poco menos del 60% son indocumentados.

Los motivos y razones por los cuales viven en el vecino país, es a consecuencia de que en el nuestro se les han negado todas las oportunidades de progreso. Desesperados, emigraron al país que por tradición, según ellos, les garantiza mejores niveles de vida; aunque está demostrado que no resulta del todo cierto.

En la Unión Americana el sistema político es más confiable y los migrantes mexicanos se han identificado más con el Partido Demócrata, que tanto se esperaba sería el que mejor garantizaba la aprobación de una reforma migratoria. Pero sus esperanzas se desvanecieron con los resultados de la reciente elecciones intermedias, que se llevaron a cabo en E.E.U.U., donde los republicanos obtuvieron el control total del Congreso y el presidente Obama poco podrá hacer con su agenda política.

Muchos de ellos, en los días previos a la jornada electoral, salían a las calles para invitar a los electores a votar por los demócratas, cuyo partido ha impulsado se legalice a un gran sector de los indocumentados.

Sin embargo el resultado no salió como ellos lo esperaban y queda en la incertidumbre qué pasará: ¿habrá reforma migratoria? Por supuesto, siendo optimista sí la habrá; se debe continuar con la gestión y avance hasta lograrlo, para legalizar a los migrantes que tanto han hecho por ese país, pero eso ahora depende de una decisión política.

Todo ocurre en el momento menos apropiado, ya que nuestras autoridades poco han hecho para coadyuvar de manera diplomática con sus pares en la Unión Americana, para impulsar la legalización de nuestros compatriotas.

Más, ahora el Estado mexicano está inmerso en un torbellino de problemas a causa de la inseguridad y deslegitimación social, por lo ocurrido en Ayotzinapa, Guerrero. Un problema que se pudiera agudizar para nuestro país si es que las autoridades norteamericanas arremeten contra los migrantes mexicanos que se encuentran en aquel país, y empiezan a deportarlos.

El Estado mexicano no puede abandonar a sus migrantes a la deriva. La Secretaría de Relaciones Exteriores y nuestras autoridades diplomáticas deben parar antenas e ir tomando en cuenta medidas eficaces para proteger los derechos humanos de los mexicanos que se encuentran radicando en el país del norte.

En otra vertiente, el Estado mexicano debe empezar a generar políticas públicas a mediano y largo plazo que garanticen de manera adecuada los derechos al progreso social de todos los mexicanos, esto con miras a evitar la migración a otros países en búsqueda de mejores condiciones de vida.

Un país que no garantiza el mínimo estándar de progreso social a su comunidad, lo está condenando a que emigre, exponiéndolo al riesgo y a que se le violenten sus derechos humanos, a ser víctima y blanco de delincuentes y, como consecuencia, del riesgo de una desintegración familiar. Todo ello genera una desintegración social en un país que, finalmente, pondrá de rodillas a quienes detentan el poder y retrasan la democracia social.

Si los republicanos que recién acaban de ganar las elecciones en Estados Unidos son quienes menos se identifican con los intereses de los migrantes, el Estado mexicano debe de ir generando condiciones de protección para sus compatriotas.

Mucho trabajo le espera a los abogados especializados en temas migratorios. Seguramente incrementarán las negativas de servicio de las instituciones norteamericanas a los migrantes; sobre todo en salud, educación y todos aquellos derechos de los que disfrutan quienes legalmente se encuentran allá. Pronto veremos en la defensa de estos derechos a las barras mexicoamericanas, entre ellas a la Mexican American Bar Association.

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