El derrumbe de los precios del petróleo

El Beneficio de la Duda

Jorge Luis de Santiago Sánchez*

El descenso del 42 por ciento del valor de los precios internacionales del petróleo puede explicarse por la evidente debilidad de la economía global dirigida desde los países del llamado bloque occidental, problema que ha provocado un bajo consumo energético por parte de las naciones del denominado primer mundo. De igual forma, hay que tener en cuenta que en los últimos años ha surgido un aumento significativo en la oferta de los carburantes en el mercado internacional, situación que es resultado de la sobreexplotación del gas y el petróleo de esquisto o no convencional.

Cabe destacar que este entorno de desvalorización en los precios petroleros tiene un objetivo geoestratégico, que se basa en fortalecer las políticas imperialistas y de dominio, establecidas por los Estados Unidos de América y sus aliados, por lo que la situación que actualmente se vive en el mercado energético va más allá de un simple “vaivén” del mercado. En realidad es parte de una ofensiva económica bien planificada y encaminada a debilitar a países competidores o contestatarios, como es el caso de Irán, Venezuela o la Federación Rusa.

Esta circunstancia quedó evidenciada por las recientes declaraciones de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, quien en una mesa redonda celebrada en Washington D.C., a principios de diciembre de 2014, señaló que gracias al desplome de los precios petroleros “habrá ganadores y perdedores, pero, en definitiva, es una buena noticia para la economía mundial (…) Cuando hay una caída de 30 por ciento debería traducirse en un excedente de crecimiento de 0.8 por ciento en la mayoría de las economías desarrolladas que son todas importadoras de petróleo”.

Por ende, en el caso mexicano, resulta obvio que estamos inmersos en el grupo de los perdedores al que hizo alusión la Sra. Lagarde, porque al igual que otros productores de hidrocarburos transferiremos de forma masiva una gran porción de nuestra riqueza, lo cual favorecerá directamente a los consumidores de los E.E.U.U, la Unión Europea y Japón. Dicho envío de recursos ha sido estimado, de forma conservadora, por el economista estadounidense Edward Yardeni, quien apunta a que aproximadamente 1.5 billones de dólares anuales serán reasignados de las naciones exportadoras de petróleo a los países hegemónicos.

Definitivamente, podemos afirmar que estamos siendo testigos de la ejecución de uno de los mayores saqueos perpetrados en la historia contemporánea de la humanidad y cuyas consecuencias futuras para nuestro México serán absolutamente funestas, de las cuales el gobierno mexicano ha sido cómplice directo al entregar las reservas petroleras del país a las grandes corporaciones transnacionales para sus juegos especulativos, por lo que definitivamente ha contribuido a acentuar la crisis de los precios petroleros y la debacle de la economía nacional.

*Doctor en Relaciones Internacionales, Unión Europea y Globalización por la Universidad Complutense de Madrid, España.

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