INTERÉS PÚBLICO

CREEN QUE ESTAMOS EN 1991:

En la disparidad entre las versiones dadas por el presidente del PRI estatal, Francisco Ánzar, y por el delegado del CEN, Víctor Tinoco Rubí, respecto a si serán tres o hasta cinco los finalistas en la competencia por la candidatura del tricolor al gobierno estatal, no han faltado analistas empeñados en conciliar las posturas, diciendo que serán tres pero que juegan por el tercer boleto otros tres de los 10 aspirantes incluidos en la lista.

Los dos primeros figuran en todas las quinielas. Son, por supuesto, de acuerdo al consenso de opiniones: el subsecretario de Comunicaciones de la SCT, José Ignacio Peralta Sánchez, y el alcalde de Colima, Federico Rangel Lozano.

Cada uno ha refrendado sus aspiraciones, buscando fortalecer su posicionamiento en actos públicos o eventos privados, algunos relacionados con su cargo actual, otros discretamente proselitistas.

Sobre todo sus detractores le atribuyen a Peralta el padrinazgo del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y no falta quien lo acusa de usar el nombre del presidente Enrique Peña Nieto para impresionar a los priistas. Esos mismos descalificadores lo definen como el abanderado del Otro PRI y, en ese sentido, poco le ayudaron al Subsecretario para borrar el estigma las declaraciones del ex gobernador Fernando Moreno, publicadas en el periódico del tío de Nacho, hablando de la necesidad de que haya alternancia en grupos políticos en el poder.

Olvidando que Peralta Sánchez acabó siendo funcionario federal luego que lo bajaran de la primera fórmula del PRI al Senado, con el argumento de cumplir la cuota de género, sus detractores han montado una campaña para atribuirle a Nacho ser la encarnación de un eventual ‘dedazo’ presidencial o, como les gusta ahora decir, una imposición del centro.

Ello no obstante que, en justicia, Ignacio Peralta no responde al estereotipo del político que hizo carrera en la Ciudad de México, como pasó antes en la historia con algunos de los destapados al gobierno de Colima, a quienes sus futuros gobernados conocieron hasta que bajaron del tren o aterrizaron en el campo de aviación ya ungidos candidatos de unidad.

En esa misma lógica, como precandidato local crece la figura del edil capitalino, Federico Rangel, quien ha sabido aprovechar la plataforma que le ofrece la Presidencia Municipal, cargo del que salieron varios de los candidatos oficialistas (y de la oposición, como Enrique Michel Ruiz y Leoncio Morán Sánchez que fueron nominados por el PAN a la gubernatura después de ser alcaldes).

El más reciente de los priistas que saltaron de la alcaldía a la gubernatura es Mario Anguiano Moreno; antes que él, Carlos de la Madrid Virgen y (aunque de manera indirecta tras la muerte del gobernador electo, Antonio Barbosa Heldt) el licenciado Arturo Noriega Pizano.

Rangel Lozano ha venido liderando las encuestas desde que comenzaron a hacerse. Y es sin duda el favorito de las bases, que suman a su simpatía por el maestro Federico la certeza de que el edil cuenta con el apoyo del gobernador Anguiano.

En el ámbito nacional, se daba por hecho que como ex dirigente de la Sección 39 Federico Rangel cuenta con el apoyo del SNTE y, por añadidura, del partido Nueva Alianza (Panal). Sin embargo, que la Sección 6 del sindicato magisterial, que agrupa a los trabajadores de la educación federalizados, haya invitado a su posada a Peralta y no a Lozano desconcertó al gremio docente.

Tanto a Nacho como a Federico les afecta que, llevados por el entusiasmo, sus seguidores los hayan convertido en las locomotoras de lo que se antoja un choque de trenes entre el priismo colimense y la dirigencia nacional, en una reescenificación de lo que fue la contienda interna de 1991, cuando Carlos de la Madrid derrotó a Socorro Díaz.

EL TERCERO EN DISCORDIA:

En esa polarización ha venido creciendo la teoría del tercero en discordia, de la que podrían beneficiarse la senadora Mely Romero Celis, el secretario general de Gobierno, Rogelio Rueda Sánchez, y, aunque muchos analistas ya lo borraron de la lista semifinal, el diputado federal Nabor Ochoa López.

Pese a su juventud, Mely Romero ha sabido capitalizar la hipotética cuota de género que el PRI nacional deberá cubrir para hacer honor a la palabra del presidente Peña Nieto a las mujeres priistas.

Las circunstancias que le permitieron a la guapa cuauhtemense adelantar en la carrera a su compañera de bancada, Itzel Ríos de la Mora (pese a que la no menos guapa tecomense tiene una trayectoria política más notable y una mayor participación en las tareas del Senado), es el apoyo que la Confederación Nacional Campesina le ha dado a Mely y que tanto en el PRI como en el Otro PRI se le ve como una segunda opción.

A Rogelio Rueda lo fortalecen como aspirante sus relaciones con la nomenclatura priista (en particular con el poderoso grupo político que encabeza Manlio Fabio Beltrones), y su pertenencia al gabinete de Mario Anguiano.

Aunque desde su incorporación al gobierno estatal lo han mantenido a distancia, técnicamente no podría ser visto como una imposición del centro puesto que, en la nómina, es el segundo de a bordo en la administración.

La clase política estatal lo reconoce como un priista de sólida trayectoria (fue alcalde de Manzanillo, diputado federal y senador por la primera minoría), si bien no le faltan entre la militancia dura del tricolor quienes impugnen su disciplina, puesto que Rueda Sánchez fue en su tiempo presidente de la Fundeco (asociación civil en la que coincidieron cuadros de diferentes partidos) y en la actual coyuntura ha participado en reuniones de los grupos y liderazgos que impulsan el proyecto de un frente ciudadano con finalidad electoral, la llamada tercera vía.

Comparte con Nabor Ochoa, por circunstancias totalmente distintas, un vínculo con la población de Manzanillo, donde se decidirá el desempate técnico entre el PRI y el PAN. Lo que les concede a quienes han sido presidentes municipales del puerto una ventaja relativa, ante la posibilidad de que el alcalde Virgilio Mendoza sea el candidato de Acción Nacional a la gubernatura.

Esa potencial competencia que supone el actual edil porteño para el futuro candidato del tricolor, les otorga una carta de negociación a Rogelio Rueda y a Ochoa López. Si bien, no podemos ignorar que esa condición de político manzanillense no fue ventaja para la panista Martha Sosa Govea cuando se enfrentó a Mario Anguiano en los comicios de 2009.

Al comenzar el proceso interno Nabor Ochoa contaba con otra singularidad: ser diputado federal por el PVEM. Se consideraba que al ser el Verde Ecologista el partido que postuló a Peña Nieto, en coalición con el PRI, tiene derecho a una candidatura oficialista en las nueve elecciones a gobernador del próximo año o en otras que vengan antes que termine el sexenio. Pero esa fortaleza de poco le ha servido ante lo que sus seguidores consideran que no ha habido: piso parejo para los 10 aspirantes.

ERROR DE PERSPECTIVA:

El gran error de los grupos que se aglutinan en torno a los proyectos de Nacho Peralta o de Federico Rangel es asumir, por un lado, que el presidente Peña impulsará en Colima el arribo al poder de uno de los funcionarios de su gobierno, no sólo en ejercicio del derecho metaestatutario del primer priista de la nación de designar a los gobernadores, sino como parte de una estrategia para renovar la estructura gubernamental con figuras que respondan al perfil deseable por las reformas estratégicas.

Y, por otro, que dados los problemas que enfrenta el Presidente de México por los escándalos de corrupción, la caída en popularidad, el descontento social que se expresa en manifestaciones y protestas de todo tipo, y una crisis económica en puerta debido al desplome en los precios del petróleo y en la paridad del peso frente al dólar, Enrique Peña renunciará a esa obligación política de modelar una clase gobernante con base en su estilo personal de mandar y en su visión de país, cediendo las decisiones en los estados a los gobernadores salientes.

El gran error de unos es asumir que el CEN del PRI puede imponer al candidato sin consultar a las bases y sin considerar criterios como el de la viabilidad de triunfo del eventual candidato a la gubernatura. Mientras el error de otros es hacerse la ilusión de que una decisión local sería, por eso mismo, más democrática.

Los análisis más fríos sobre la situación que vive el PRI, coinciden en el riesgo de que una polarización del proceso interno fracture la unidad partidista y deje a la militancia dividida y reacia, en cada una de sus mitades, a sumarse a la candidatura de quienes consideraron durante la contienda un enemigo político más que un simple oponente del cuadro con el que simpatizaban.

Atendiendo a estos apasionamientos, no pocos políticos experimentados han estado pidiendo que se resuelva ya la candidatura en Colima, pero la lógica nacional marca otros tiempos. Se ha filtrado que en torno a la Navidad se anunciará la terna, que estará integrada en la mejor tradición verticalista del “bueno” y dos acompañantes, pero el destape se diferirá hasta después de la primera quincena de enero, como acaba de anunciar Francisco Ánzar.

Es un tiempo que la cúpula priista empleará en negociar con los nueve aspirantes no beneficiados por la decisión, las condiciones que estos pondrán para sumarse al proyecto de quien será el candidato del PRI (y probablemente del PVEM y el Panal) al Gobierno del Estado de Colima.

TRES RAYAS MÁS AL TIGRE:

Varios asuntos complican la agenda nacional. Primero, en la lógica del “ya supérenlo” pronunciada por un tío de Enrique Peña Nieto, el secretario de Marina, almirante Vidal Francisco Soberón Sanz, lamentó que grupos y personas manipulen a los padres de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y lucren con su dolor para alcanzar objetivos individuales o de grupo.

“Me llama la atención que, independientemente de todos los esfuerzos que ha hecho el gobierno federal para identificar los restos, detener y castigar a los culpables de lo ocurrido en Iguala en septiembre pasado, hay muchos actores tratando de desacreditar lo hecho por la Procuraduría General de la República (PGR), con dichos que no son ciertos, y esto no se vale, no se vale lucrar con estos padres de familia. Y me enoja más que manipulen a los padres de familia y se levanten demandas que responden a fines de personas y grupos ajenos a ellos”.

Si bien no le falta razón en algunos de sus planteamientos, las palabras del comandante de la Armada, las tropas de desembarco que se han estado usando en operaciones terrestres especialmente contra la delincuencia organizada, en poco contribuirán a calmar los ánimos.

Los familiares de los normalistas de Ayotzinapa agredidos el pasado 26 y 27 de septiembre desmintieron estar siendo manipulados por grupos que sólo buscan sus intereses propios. “Sí, estamos siendo manipulados por el dolor, por la rabia, por la indignación de que no puedan esclarecer nuestro caso. Estamos siendo manipulados por nuestro corazón, que dice que tenemos que exigir justicia”. Y ese razonamiento se lo fueron apropiando en las siguientes horas otros activistas que luchan por causas distintas.

Un siguiente tema que agrava la percepción de nuestro país en el extranjero es la intromisión del estudiante mexicano Adán Cortés Salas en la entrega del Premio Nobel de la Paz a Malala Yousafzai, en Noruega. Con una bandera ensangrentada, el joven trató de llamar la atención de la laureada hacia el reclamo por los 43 desaparecidos.

Multado por alteración del orden y por entrar de manera ilegal en el Ayuntamiento de Oslo (donde fue la ceremonia), un benefactor anónimo pagó las 15 mil coronas noruegas (dos mil 98 dólares) pero trascendió que le negaron el asilo político.

Finalmente, otro duro golpe a la credibilidad del gobierno de Peña Nieto se lo propinaron los periodistas que han estado investigando la relación del presidente con la empresa contratista HIGA, al revelar que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, compró una propiedad al mismo constructor que figura como dueño de la llamada “casa blanca” que adquirió las primera dama, Angélica Rivera.

The Wall Street Journal publicó: “El ministro de Hacienda de México compró una casa a un prominente contratista del gobierno que está en el centro de acusaciones de tráfico de influencias que involucran a la administración del presidente Enrique Peña Nieto”. La residencia se ubica en un exclusivo complejo en la localidad de Malinalco, estado de México, y fue comprada a la firma que es propiedad de Juan Armando Hinojosa, cuyas compañías ganaron cientos de millones de dólares en contratos de obra pública cuando Peña Nieto gobernó ese estado y en la actual administración.

“Entre los contratos que se ha adjudicado Hinojosa ya con Peña Nieto como presidente figuran un acueducto para llevar agua de Veracruz a Monterrey y la fallida licitación para construir un tren rápido de la ciudad de México a Querétaro”, dice el diario norteamericano.

En su descargo, Videgaray aclaró por escrito que en la adquisición de la propiedad no hay conflicto de interés porque ésta fue comprada antes de que ocupara un cargo público y el trato estuvo dentro de los parámetros del mercado.

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