Pesca deportiva

Tarea Política

José Luís Santana Ochoa

Rindió frutos la enérgica y fundamentada protesta que el jueves 28 de agosto anterior hicieron ante el Congreso del Estado miembros de diversos clubes de pesca deportiva y empresarios de pesca recreativa, que se pusieron en pie de lucha cuando vieron que se les venía encima la liberación de permisos de captura de especies marinas para su aprovechamiento comercial, con la frustrada iniciativa de reforma al artículo 68 de la Ley de Pesca. El argumento central en contra de la fallida intentona legislativa local de abrir a la pesca comercial la captura de especies de picudos: pez vela, marlín y dorado, fue que la cantidad de ejemplares existentes no permite su explotación comercial; además, quienes promueven esta modificación “son pescadores furtivos que están fuera de la legalidad”, tal como lo estableció con meridiana claridad el director jurídico de la Federación Nacional de Pesca Deportiva y presidente de la Pesca Deportiva en el Estado de Colima, Marco Alcaraz Ley.

Gracias a que, esta vez, los legisladores federales se pusieron las pilas, no sólo se salvó la pesca deportiva en el Pacífico mexicano, sino también el Golfo de México y el Caribe. De las sistemáticas burradas cometidas por Martincillo en su segunda incursión a la legislatura local por la misma cómoda y privilegiada vía plurinominal, y de las corregidas de plana que autoridades superiores le han dado a sus desaguisados, no vale la pena ocuparse más. Lo bueno es que ya sólo le quedan ocho meses en el cargo que nunca debió haber vuelto a ocupar.

Al prevalecer la ley sin modificación alguna, las especies reservadas desde hace décadas a la pesca deportiva seguirán tal cual, y Manzanillo considerado como la “Capital Mundial del Pez Vela”, marca atractiva al turismo nacional y extranjero que, como atinadamente argumenta Alcaraz Ley, es generadora de empleos “porque los turistas que vienen rentan una embarcación, se hospedan, consumen alimentos, generando una derrama que la misma Conapesca en sus números estima en alrededor de mil 785 dólares, por cada ejemplar que fue pescado de esta manera. Es difícil estimar cuántas familias son beneficiadas porque es una derrama económica que le sirve mucho a Manzanillo y otros destinos del país, a donde vienen los turistas a disfrutar de la pesca deportiva”.

Gracias a que no se la dejaron pasar a Martincillo, y a que los diputados federales dieron una de cal, los bien establecidos torneos nacionales de pesca de picudos en Manzanillo se han salvado para bien de los deportistas que en ellos participan, de la ciudad puerto y de la actividad turística que demanda más promoción y respaldo, no trabas legales como las que les quiso imponer quien ni chigüilines sabe pescar.

EL ACABO

El dueño de la franquicia petista en el estado, Joel Padilla Peña, y su consorte, continúan manejando a discreción sus negocios familiares que son los Cendis, subsidiados con recursos federales. Además de las conocidas prácticas nepotistas y clientelares que caracterizan su desempeño como patrones, violentan impunemente los derechos laborales del personal que cae en sus gracias, tal como lo han hecho con una educadora profesional, dedicada y cumplidora en su trabajo a la que después de cinco años y medio de servicios le quitaron el empleo sin aviso previo, mucho menos indemnización alguna.

A los inaceptables abusos laborales de los impunes Padilla Peña se suman sus fraudes académicos, como el que cometieron en contra de un grupo de estudiantes con su escuela patito de Medicina, sin que hasta ahora ninguna autoridad los haya hecho pagar por ello.

Comentarios

Notas Relacionadas