Painani

El impacto ambiental que se genera aún no está cuantificado del todo. Sin embargo se sabe que genera contaminación de las aguas subterráneas, contaminación atmosférica, emisión de gases de efecto invernadero (metano), terremotos (sismicidad inducida), contaminación acústica e impacto severo en el paisaje. Aunado a lo anterior, el uso de vehículos pesados para la transportación del gas, el excesivo consumo de agua (entre nueve mil y 29 mil metros cúbicos) y la invasión territorial.

Se le conoce por el término en inglés fracking, para entenderla en español se dice más o menos fracturación hidráulica o fractura hidráulica, y se refiere a una violenta técnica que sirve para extraer gas natural de yacimientos no convencionales. La pretensión es extraer el gas acumulado en los poros y fisuras de ciertas rocas sedimentarias estratificadas de grano fino o muy fino, generalmente arcillosas o margosas, cuya poca permeabilidad impide la migración del metano a grandes bolsas de hidrocarburos. Lo grave de ello es que se necesitan realizar cientos de pozos ocupando amplias áreas (la separación entre ellos ronda entre 0.6 a 2 km) e inyectar en ellos millones de litros de agua cargados con un cóctel químico y tóxico para extraerlo.

Poco se sabe de los peligros ambientales que se derivan del uso de los productos químicos que se emplean. En Estados Unidos, a pesar de ser un país con cierta “experiencia” en estas lamentables acciones, los productos químicos que se utilizan están libres de regulación federal y en consecuencia de la información adecuada sobre los riesgos latentes. Existen al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, y algunos de ellos se sabe que son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos. Estos productos pueden contaminar el agua debido a fallos en la integridad del pozo y a la migración de contaminantes a través del subsuelo. Por si fuera poco, entre un 15 por ciento y un 80 por ciento del fluido que se inyecta para la fractura vuelve a la superficie como agua de retorno, y el resto se queda bajo tierra, conteniendo aditivos de la fractura y sus productos de transformación, obviamente con metales pesados, hidrocarburos y elementos naturales radiactivos.

Por otra parte, se ha registrado benceno (potente agente cancerígeno) en el vapor que sale de la “pozos de evaporación”, donde a menudo se almacenan las aguas residuales del fracking. Aunado a lo anterior, un reciente estudio de la NOAA1 (National Oceanic and Atmospheric Administration) y de la Universidad de Colorado, en Boulder (por citar un ejemplo), determina que en el área conocida como la cuenca Denver-Julesburg (EE.UU.) las fugas son del cuatro por ciento, sin incluir las pérdidas adicionales en el sistema de tuberías y distribución. Esto es más del doble de lo anunciado (dos por ciento) y cabe recordar que el metano tiene una capacidad como gas de efecto invernadero 25 veces superior al dióxido de carbono. Los promotores del fracking prometen importantes ventajas incluso para el medio ambiente. Pero detrás se esconde una cuestión puramente económica, de la que ya existen denuncias por especulación al estar creándose una burbuja con la que hacer negocio. Aunque el fracking tuviera éxito, lo único que se produciría es prolongar la dependencia de los combustibles fósiles, que son limitados e incompatibles con el clima. Cuanto más combustible fósil quememos, mayores serán los efectos del cambio climático. (Fuentes: Greenpeace/Wikipedia/ e información libre).

CHOCHITOS:

Le comparto, apreciable lector, que más de 250 estudiantes son atendidos en 13 telebachilleratos ubicados en diferentes comunidades, principalmente en el medio suburbano y rural. Actualmente la Secretaría de Educación oferta este importante servicio, que se suma al que brindan 20 centros de Educación Media Superior a Distancia conocidos como CEMSAD. Algo muy bueno es el hecho de que recientemente el Mtro. José Guillermo Rangel Lozano puso en marcha un telebachillerato para atender a jóvenes con necesidades educativas especiales que aspiran a superarse académicamente. Sin duda, un acierto que beneficia a un significativo sector de nuestra población, felicidades. Es cuánto.

Gustavo López Solórzano

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