José Gilberto García Nava

Carta abierta a Ignacio Peralta Sánchez

El Derecho siempre habla

José Gilberto García Nava

Estimado Nacho:

Como ya sabemos, el sábado anterior comenzó oficialmente el período para realizar las campañas en busca del voto para obtener la gubernatura de nuestro estado. Desde entonces la población, particularmente los electores colimenses, estaremos en contacto con los medios de comunicación y de manera directa con los diferentes candidatos, para conocer sus propuestas, compromisos, adentrarnos en las diversas maneras de concebir el ejercicio de la gubernatura y, en muchos casos, conocer in situa la persona que pretende ganar la única medalla de la contienda. De verdad, Nacho, a varios de los candidatos sólo los conocen sus familiares cercanos, por lo que para ellos sus campañas serán como juguetito nuevo. Esta carta tiene la intención de saludarte con sincero afecto, desearte que te vaya muy bien en este período y hacerte llegar tres comentarios.

Desde mi modesta posición como militante del mismo partido al que pertenecemos, el mismo que desde los 15 años he militado, defendido y recibido su generosidad, deseo expresarte en voz alta algunas consideraciones que he recogido de mi propia experiencia, de las opiniones de compañeros de partido y de ciudadanos en general. No pretenden descubrir el hilo negro de las campañas, pero creo que pueden dejar alguna ayuda a quienes planeen y organicen tu campaña.

La primera es el respeto a las personas que se acercarán a los actos que realicen los tres partidos que han decidido postularte. Ser puntuales en el horario. Es posible lograrlo, Nacho. A nadie nos gusta esperar a lo tonto decenas de minutos y hasta horas, nada más porque los colaboradores, con el afán de programar muchos actos, llenan la agenda con recorridos y horarios apretados. Se debe considerar que la llegada y la salida de cada acto requiere de tiempo para los saludos, para el contacto directo de los candidatos con los electores, que es lo importante, en los que se consumen minutos que deben ser computados efectivamente para evitar que se vayan acumulando y, después de tres, cuatro o cinco eventos, lleguen los candidatos con un desfase molesto para las personas que no tienen por qué pagar la incompetencia de los programadores. Hay que cambiar el formato gastado que se ha utilizado, Nacho. Qué caso tiene que te atiborren con eventos en innumerables pequeñas localidades y en un sinfín de barrios y colonias populares, en los que se programen discursos sosos de candidatos, cuando lo que quieren los habitantes es plantear una problemática que, en términos generales, ya se conoce cuál es, lo que quieren los habitantes es entrar en contacto contigo, dirigirte unas palabras y saludarte. Considero mejor programar visitas evitando la verborrea, para centrarse en un saludo y comentario directo con los electores. Es mucho mejor que hable la gente directamente.

Además, en esta época moderna, ya no es obligado que el candidato a la gubernatura vaya a todas las localidades rurales y a todos los barrios y colonias. Eso déjalo para los candidatos a diputados locales y ayuntamientos. Tu territorio es todo el estado, lo sabes muy bien; y para penetrar en el ánimo de los ciudadanos que votarán el 7 de junio, se cuenta con el innegable poder de los medios de comunicación; Colima es pequeño y tiene una amplia cobertura de ellos. Aprovechémosla.

La segunda consideración es más delicada. Entiendo de entrada que la campaña es para sumar y multiplicar adeptos, pero ese ejercicio matemático es incompatible con su calidad. Me refiero a que, por conveniencia e imagen, no puedes seleccionar a la clase de gente que se te acercará a ofrecerte sus valiosas recetas. Sólo que “algunas personas” en vez de sumarte adeptos e imagen, producirán el efecto contrario. Los colimenses no somos ni tontos ni timoratos, sabemos distinguir muy bien quien suma y quien resta, pero muchos carecen del valor para decírtelo. Ojalá que tus colaboradores sí lo hagan y tengan el cuidado de decirles a esos iluminados, que ya están buscando arrimársete, que estarán mejor atendidos en su casa. Serán pocos, Nacho, pero algunos tienen ponzoña suficiente para causar mucho daño. Es mejor pintar una raya, perder algunos votos y san se acabó.

Termino esta carta con una referencia obligada al nivel de las expresiones de los candidatos. Muchos ya conocemos tu comportamiento respetuoso, decente y sano. No eres del grupo de los rudos. Pero también conocemos a los de enfrente. Es la ventaja que tenemos los colimenses, de conocernos muy bien todos. Por eso es necesario estar atentos a no caer en provocaciones estériles de otros candidatos que tienen el efecto de proponerte un traspié. No caer en su juego. Sobre todo a la hora del debate obligado. No ignoras, Nacho, que más de uno te buscará con ese propósito. Así se han formado en política y así seguirán actuando. No esperes menos de ellos. Mucho cuidado. Recuerda que a los colimenses nos disgusta la camorra, aunque parezca que nos anima el chisme. Lo mejor es la calidad de los planteamientos, la decencia en el comportamiento, la caballerosidad en el trato, el respeto a los electores y a los contrincantes. No hay que hacerles caso, de verdad. La gubernatura se gana con votos, no con denuestos ni majaderías. Ganará no el que acumule más lodo y estiércol en sus pronunciamientos, sino el que acumule más boletas cruzadas adecuadamente en las urnas el domingo 7 de junio.

Por lo demás, estimado Nacho, disfruta tu campaña. Vívela intensamente. El baño de pueblo será reconfortante. Tiempo habrá en estos meses para hablar de los problemas a los que te enfrentarás cuando el voto de la mayoría de los ciudadanos te coloquemos en la primera magistratura estatal. Por ahora a reconocer Colima. A saludar a su gente: noble, sencilla, abierta, dicharachera, entusiasta… y pediche; ni modo, no hay que descartar esta característica. Así somos. Te saludo con el afecto y la cordialidad de siempre.

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