Villareal derrota 2-1 al Steua

El Villarreal está en dieciseisavos de final, repitiendo la misma fórmula de este curso: tras adelantarse y gustar, después de perdonar y pidiendo la hora por un ataque de pánico que casi le deja en la cuneta. Sansone confirmó la mejoría del Villarreal en el primer tiempo con los titulares al frente, pero Bakambu perdonó como tantos otros jueves con una incidencia decisiva en el juego y los corazones: acomplejó a su equipo y resucitó al Steaua.

Achim empató a los 43 segundos de saltar al campo (minuto 55) y si no es por Asenjo y su mano salvadora y, sobre todo, por el resultado de Turquía, más de uno no llega con vida al final. Trigueros, pura magia, acabó con el sufrimiento en el 88’, con una vaselina tan bonita como sanadora.

En una de las innumerables subidas por la derecha del lateral llegó el 1-0. Su centro lo aprovechó Sansone, con remate y rechace incluido, para recordar lo que era una celebración.

Villarreal primero cedió la posesión, después perdió el sitio. Y más tarde comenzó a empequeñecerse al mismo tiempo que el Steaua iba sacando nuevas torres. El empate de Achim no fue casualidad. La jugada nació en una mala decisión de Jaume Costa en defensa al ir al suelo a la desesperada, siguió con un centro perfecto de Tames y acabó con un cabezazo del delantero recién bautizado.

El Villarreal las tuvo por solucionar la papeleta. El Steaua por lograr una remontada milagrosa. Y la grada por no decir adiós a dos competiciones europeas en tan solo cuatro meses. La tranquilidad no la aportó nadie en El Madrigal. La calma vino vía Turquía. generales. Trigueros no hizo más que maquillar las portadas con un golazo de genio.

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