Bitácora reporteril: ¿Quién está en contra de la economía familiar?

El gobernador Ignacio Peralta inteligentemente leyó el momento social y optó –de manera atinada— por generar una serie de medidas y acciones compensatorias para ayudar a las familias colimenses a afrontar la difícil situación económica, cuyos efectos principales son la depreciación del peso (22.50 por dólar), la inflación y la consecuente pérdida del poder adquisitivo del ciudadano.

Es una decisión política que permitirá prevenir problemas de orden social, los cuales ya están manifestándose en otros estados, donde las marchas de rechazo al aumento de la gasolina degeneran en actos vandálicos, lo que violenta el estado de derecho y propicia un clima de incertidumbre e ingobernabilidad. Por eso, el mensaje del gobernador patentiza esta cercanía y solidaridad con el pueblo de Colima.

Y es que no sólo anunció descuentos en el pago de hologramas vehiculares, exenciones en pago de Impuesto Sobre la Renta (ISR), programa de financiamiento para adquirir calentadores solares y apoyos a productores –entre otras acciones–, sino que propuso reducir un 50 % el financiamiento público a partidos políticos y destinar esos recursos –12 millones 108 mil pesos– a programas sociales.

Esta medida en particular entraña una gran demanda social: los ciudadanos estamos hartos de una clase política que se enriquece a costa del dinero de los mexicanos; dinero que se le quita al pueblo a través de las diversas cargas impositivas, como es el ISR, el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS), Impuesto al Valor Agregado (IVA), la tenencia, entre otros más que encarecen el costo de vida.

Y lo peor de todo es que la gran parte de estos impuestos se utilizan dispendiosamente para pagar salarios a la alta burocracia de gobierno, así como para solventar partidas absurdas (los diputados gastaron más de 300 mil pesos en productos cosméticos y en habilitar una área de spinning en el Congreso de la Unión) en prejuicio de la población.

Por eso las acciones que propone Ignacio Peralta son justas y acertadas. Tiene la calidad moral para enarbolarlas porque ha hecho un buen trabajo como gobernador: pagó más de 800 millones de pesos de adeudos de la administración anterior, alcanzó una derrama económica turística de cien millones de pesos superior al año anterior y consiguió que Colima fuera el estado líder en generación de empleos formales, con una cifra récord del 421.9 % en el 2016, lo que equivale a un crecimiento de cuatro mil 723 empleos formales contra los 905 registrados en el 2015.

Esos son hechos. Logros tangibles. Y es que el gobernador entiende que su gobierno debe ser de resultados. La población espera de un gobierno que mejore sus condiciones de vida, a través de más obra pública y mejores servicios que eleven el nivel de bienestar social, pero sobre todo que sea responsable con el manejo de los recursos y transparente en la toma de decisiones. La población no va a aceptar menos.

DOS PUNTOS

¿Quién está en contra de la economía familiar? Los políticos partidistas que en aras de un proyecto personal van a vilipendiar estas propuestas, sobre todo la de disminuir en un 50 % el financiamiento público de los partidos políticos, y es que para ellos la política es un negocio.

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