Camino Real

El coordinador general de Investigación Científica de la Universidad de Colima, Alfredo Aranda Fernández, dijo en entrevista que el artículo periodístico Riesgos potenciales de salud por consumo de agua con arsénico en Colima, (publicado por la revista Salud Pública), “presenta algunos problemas de interpretación” y que por eso mismo “no es concluyente”.

Error de interpretación, aclaró, “no significa que los investigadores hayan querido mentir; se equivocaron, nada más; es algo que sucede comúnmente”. Y por lo mismo, el debate sobre si hay arsénico en el agua de Colima es irrelevante, es más, hasta irresponsable.

Si quienes hicieron el estudio ya dijeron que se equivocaron y que por tanto no era concluyente, no se entiende cómo es que hay quienes insisten en seguir con el tema; no se entiende cómo no ven más allá de sus ambiciones políticas y, con tal de acaparar reflectores en los medios de información, son capaces de alarmar a la gente, infundirle miedo, todo de una manera vil y miserable. Y eso que el “estudio” mal hecho fue elaborado hace cuatro años. ¡Cuatro años!

Es como si una persona solicita un examen sobre su salud y, en una primera instancia, sale con una anomalía; pero después, ya que se hizo otro examen más a profundidad, resulta que no tiene nada. Es un hecho que los humanos cometen errores, pero es de sabios rectificar y asumir la responsabilidad del error; no hacerlo sería irresponsable, además de que pondría en peligro la vida de las personas.

Insistir en los resultados de un estudio que a todas luces no es concluyente, tal y como lo dijeron quienes lo realizaron, es un acto de irresponsabilidad; es cerrarse a la realidad con tal de seguir en el juego del golpeteo político. Y lo peor: a costa del pánico de la sociedad, que en un principio sí creyó que bebía agua contaminada con arsénico.

No se debe jugar así; no con la salud de los colimenses. No creando pánico.

Digámoslo de otro modo: la Comisión de los Derechos Humanos del Estado de Colima y los diputados locales le andan haciendo al monje al prestarle oídos a una versión sobre presunta presencia de arsénico en el agua de Colima que ya ha sido desmentida por la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Colima y Villa de Álvarez, por la Comisión Estatal para la Protección Contra Riesgos Sanitarios y también por el responsable de la Investigación Científica de la Universidad de Colima.

Se entiende que la CDHE le haga al Tío Lolo, pues es su especialidad; pero que los diputados se presten a tales pantomimas es inadmisible. Por cierto, la iniciativa para exhortar a las autoridades estatales y federales a que revisen el agua, es de la diputada Martha Sosa, del PAN, y la sacaron adelante los priistas. ¿No habíamos quedado en que la mayoría del congreso ya no le hacía el caldo gordo a la panadería? ¿Cómo le cayó eso al gobernador Peralta?

MESÓN.- El fin de semana anterior no tuvimos futbol de primera división porque se puso en paro laboral la Asociación Mexicana de Árbitros, muy molestos porque la Comisión Disciplinaria de la FMF no castigó ejemplarmente a algunos futbolistas que, en días recientes, agredieron a sus agremiados… Cada vez se hace más necesario que el Estado mexicano designe a un representante o comisionado para que supervise el desempeño de las entidades que tiene que ver con el deporte profesional, que en el país se desenvuelve en una nebulosa donde tienen lugar abusos e ilegalidades al por mayor. Por ejemplo, el comisionado tendría que cuidar que se transparenten las contrataciones de jugadores, impedir abusos como la regla 10-8 que permite alinear demasiados jugadores extranjeros, que no se deje impunes a los carniceros de las canchas, que los energúmenos no les peguen a los árbitros cuando estos les aplican el reglamento o que, por intereses económicos, los caciques del deporte se hagan de la vista gorda en casos como el de la violencia en el estadio de Veracruz en el juego de los locales contra tigres de la UNL… ¡Arrieros somos!

 

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