Baúles: Inseguridad, ausencia de valores, vida vertiginosa

Colima, como la mayoría de las entidades federativas, está inmersa en un clima donde pareciera que la vida no vale nada, las personas no valen como seres humanos, los animalitos ni valen como seres vivos, y los árboles no cuentan como seres que nos dan sombra, frescura, oxígeno y humedad en el suelo.

Donde leas y escuches, los valores que debieran guiarnos a los seres humanos están ausentes; muy raro escuchar acerca de ello en las relaciones cotidianas, primordialmente entre los jóvenes. De por sí el lenguaje ya es una radiografía del alma.

Da la impresión de que una o dos generaciones de mexicanos están pasando a las filas del “valemadrismo”, donde la vida es lo de menos, con expresiones que, no por vulgares –pues recordemos que los idiomas van forjándose desde la base popular- debiéramos analizar, sino por el fondo que éstas contienen.

Se entiende que la libertad de expresión es prioritaria, porque entraña una vertiente de los derechos humanos; pero ¿qué sucede cuando, masivamente, por cuestiones mercadológicas y de mucho dinero contante y sonante, a través de los medios radiofónicos, televisivos y de redes sociales, esta marea se vuelca sobre los hogares, para decirles, de una y mil maneras, que ser narco es la onda, y que arriba el viejón, arre y toda una sarta de tarugadas que van moldeando a los niños y adolescentes, primordialmente a quienes día con día, inmersos en la pobreza, se les va cerrando el horizonte para dedicarse a una vida honrada?

La globalización, dirán. Y dirán bien. Hoy, nuestro planeta es la aldea más pequeña que alguna vez delinearon los pensadores del siglo XX, fueren de Frankfurt o de cualesquiera otras escuelas de investigación. La pobreza humana, en su dimensión horrorosa, la estamos viviendo aquí, en el ahora, en los hogares, en la calle, el barrio y, ¡vaya paradoja!, hasta en pasillos y aulas escolares y universitarias.

Esta pobreza de alma, en lo cotidiano y ordinario, es matar a un ser humano, centrar entra llantas de automóvil a un perrito de calle, talar árboles como podar pasto, ignorar a enfermos y adultos mayores, tarde que temprano se volverá contra nosotros mismos. Y el intento de rectificar tal vez llegue demasiado tarde.

Lo más fácil es echar culpas. Señalar a personas públicas de todo lo que nos pasa. Sí, ya sabemos que tenemos a un presidente de la República que no debiera estar en ese sitio; o a un gobernador colimense ídem, pero que no se nos olvide que esas figuras públicas, que hoy abusan de sus cargos, son el resultado de las decisiones colectivas asumidas en el 2012 y en el 2015. Y esas decisiones tienen que ver, precisamente, con una sociedad mexicana y colimense decadentes, donde la ausencia de educación y politización brillan más que el sol que nos da vida.

Duelen los muertos y desaparecidos en este presente deshumanizado. Pero duele más este ritmo vertiginoso, en el que pareciera que no hay siembra de valores esenciales para una vida llevadera: respeto, solidaridad, libertad, generosidad, asombro por nuestra propia vida, gratitud.

Hoy, el cinismo y el desinterés se conjugan fácilmente. ¿Qué vendrá a la vuelta de los años, con estas nuevas generaciones?

 

DEL BAÚL DE LOS RECUERDOS

  1. DESAPARECIDOS. Hablando del tema, estos días ha circulado en medios la mala nueva generadora de incertidumbre y angustia en el seno de dos hogares, tecomense y villalvarense, por no saber del paradero de seres queridos. Ambos, funcionarios municipales, uno de Tecomán y ella de Villa de Álvarez; él, desde el domingo, ella desde el viernes. No diré nombres por respeto a ambas familias.
  2. A TODOS LOS TRABAJADORES DE LA VERDAD. Ayer, EPN y los gobernadores se reunieron para anunciar acciones concretas en defensa de la libertad de expresión. Una de las razones de este anuncio es el asesinato del periodista sinaloense Javier Valdez, director de Ríodoce. En el ámbito internacional, México es ubicado como una de las naciones donde más periodistas mueren a causa de su labor. Una causa de que se quiera matar la verdad, matando a quienes la difunden diariamente, es el clima de inseguridad que vivimos. El clima de inseguridad se debe a la pobreza, la corrupción institucionalizada -políticos y empresarios vinculados al hampa- y desinterés de los gobernantes; pero, ante todo, a que vivimos una época donde los valores de la vida, la salud y la solidaridad están en terapia intensiva. Veracruz, Sinaloa, Chihuahua y Tamaulipas son algunas de las entidades donde más asesinatos han ocurrido, primordialmente del año 2000 a nuestros días. En Colima, hace unos días el periodista tecomense Arturo Ávalos fue agredido físicamente por policías estatales, cuando hacía su trabajo. Los uniformados deberían ser capacitados en el respeto a los derechos de los periodistas, y reflexionar que ambos gremios se deben a los ciudadanos. Lo deseable es que en Colima nunca se pretenda matar la realidad matando a los periodistas. El 27 de diciembre pasado nos amanecimos con una nota en medios de Guadalajara: un periodista de Colima, de nombre Ignacio Miranda, había sido asesinado a balazos. Este señor, manzanillense, días anteriores había denunciado la desaparición de su hijo, en su blog personal. Un abrazo solidario a todas y todos los trabajadores de la verdad informativa y de opinión.
  3. SOLIDARIDAD CON CRISTIAN. El lunes subí a mi sitio de Facebook el caso de un joven colimense, deportista de alto rendimiento que por un accidente, hace año y medio, quedó parapléjico. Se llama Cristian. Convoqué a solidarizarnos con la causa familiar, para que lo vuelvan a llevar a California, pues en una clínica especial están devolviéndole el movimiento de su tronco, hasta que volverá a caminar. Yo inicié depositando 200 pesos e invité a quien desee solidarizarse. Son tres tarjetas a las que podemos depositar: dos de su papá, de nombre Alejandro Barragán Briones (Bancomer: 4098513017666782 y tarjeta Banamex -saldazo- 4766840255734894), y la otra de su mamá Paula Norma Hernández Jiménez, de Banamex (saldazo): 4766840791178598. Reconforta ver la respuesta en redes sociales, gracias al carisma de Cristian, que se traduce en un ambiente escolar y deportivo donde le conocen allende Colima. Hasta ayer, por la tarde, amén de los poco más de 70 comentarios del post que menciono, llevaba 778 likes y mil 524 veces compartido. Ojalá toda esta reacción en positivo se traduzca en recursos. Queremos ver caminar de nuevo a este joven colimense.

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