El PRI desfigurado

¿Qué le pasa al PRI? Se preguntarán muchos ciudadanos priistas y de otros partidos, cuando en Colima no es el PRI clásico de la segunda mitad del siglo pasado, y como partido único dominaba la escena política nacional; en aquel tiempo, la disciplina partidista exigía lealtad absoluta al presidente de la República en elecciones nacionales y a gobernadores en elecciones locales. Ahora todo parece indicar que ya no importa la disciplina y la lealtad al jefe político; cualquier presidente de comité municipal puede revelarse en contra de su jefe político para exigir futuras candidaturas, en donde quedó aquella famosa frase del líder cetemista Fidel Velázquez, cuando decía: “el que se mueve no sale en la foto”; había que esperar la bendición del jefe político local o nacional para salir retratado. Ante este hecho insólito del priismo colimense, los ciudadanos no priistas nos preguntamos: ¿Ya cambió el PRI? ¿En adelante los comités municipales impondrán candidatos? Al interior de la jerarquía priista, ¿los comités municipales impondrán candidatos a las dirigencias estatales y nacionales? Y la respuesta a todas estas preguntas es por la negativa como votan los diputados.

La realidad política actual es que el PRI es el mismo: tiene un solo jefe político que es el presidente de la República en elecciones nacionales y el Gobernador de cada estado en elecciones locales, y la rebelión del dirigente priista de Manzanillo es un acto de barbarie política por su incipiente formación partidista y política al ir en contra de los principios fundamentales de cualquier fuerza política como lo es la disciplina a los lineamientos de las dirigencias estatal y nacional. Lo grave de la indisciplina de Rubén Álamo es confrontarse con el C. Gobernador del estado y jefe estatal del partido, al grado de ofender al C. Gobernador y seguir amenazando con imponer candidatos; ya dio nombres, como retando a los CDE y CEN con el mensaje de: Si quieren que continúe como dirigente municipal, respetarán mis condiciones. ¡Sí, cómo no! De respetar sus condiciones, desaparece el PRI de la escena política nacional. Pero la pregunta sigue en el aire ¿Qué pasa con el PRI? ¿En dónde está la dirigencia estatal a cargo de Rogelio Rueda Sánchez? Su indiferencia hace suponer que no existe dirigencia estatal capaz de poner orden en la casa y permite el insulto a su jefe navegando de muertito para no arriesgar su futura candidatura. ¿Acaso Rueda no conoce los estatutos de su partido? Para eso está la secretaria general de cada nivel de dirigencia y cuando su presidente se sale del huacal, es la secretaria general la que asume sus funciones. A la fecha, todo parece indicar que el priismo manzanillense, con la complicidad de la dirigencia estatal, quieren socavar la autoridad moral y política de Gobernador para quitarle la conducción de su partido.

A la fecha no existe pronunciamiento de los nueve restantes CDMs en acuerdo o desacuerdo con el de Manzanillo; no existe una reunión del CDE para meter al orden al disidente dirigente municipal y amonestarlo, o hasta expulsarlo del partido; están dejando pasar el tiempo impunemente. Mientras tanto, Álamo se sigue orinando fuera de la bacinica. Y qué me dicen, apreciables lectores del CEN priista, también le saca a la confrontación con el dirigente municipal, a pesar de estar recién desempacado, el delegado Raúl Moreno Wonchee no agarra el toro por los cuernos y, con sus atribuciones de delegado general del CEN, cita a una reunión emergente del CDE e impone las medidas disciplinarias necesarias para mantener el orden al interior de su partido.

Los costos políticos de una mala administración, de la crisis partidista del PRI, se pagarán con la disminución de los votos, y los ciudadanos pensarán dos veces su voto para el PRI. Después de todo, un partido que no es capaz de lograr la unidad de sus dirigentes, y unos jalan hacia adelante y otros hacia atrás, es un partido que está en riesgo de perder la confianza de quienes en pasadas elecciones le dieron su voto.

Es una lástima que al interior del PRI se den esas diferencias, cuando deberían arropar a su Gobernador y cuidarlo de los ataques de sus adversarios; abrir una nueva zona de conflicto para Nacho Peralta no es nada cómodo. Ahora el Gobernador tiene que enfrentar a los partidos de oposición y la disidencia del PRI.

Existen otros dos actores políticos importantes que no ven ni oyen la disidencia priista y el desgaste natural a la investidura del C. Gobernador; uno es el secretario general de Gobierno, Arnoldo Ochoa, y otro, el líder priista del Congreso del estado, diputado Federico Rangel. Cada uno, por su lado, deben defender al Gobernador para cuidar la credibilidad del Gobierno del estado; la ironía de los colimenses puede ser demoledora al sugerir que en el Gobierno no son capaces de poner orden al interior de su partido, mucho menos capacidad pueden tener para gobernar a todos los colimenses.

 

NOTAS CORTAS

De los 19 y pico de empleos registrados en el Seguro Social, un aproximado a los 15 millones ganan menos de cinco mil pesos; ya es tiempo de pagar a los trabajadores mexicanos un mejor precio por su fuerza de trabajo. Peña Nieto, en lugar de presumir los 20 millones de empleos, debería procurar un mayor poder adquisitivo del salario.

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