Un corrido llamado Vida en los pliegues 

El pabellón mexicano presentó en la bienal de arte Venecia, la obra de Carlos Amorales titulada “La vida en los pliegues”, la instalación es formada por varias disciplinas diferentes que se entrecruzan entre sí: las artes visuales, la animación, música, literatura poesía y el cine.

“La vida en los pliegues” es una obra que inventa nuevos vocabularios, imágenes, sonidos, lenguajes , en la que Carlos Amorales utilizo 74 formas planas irregulares , hechas a partir de recortes de cartón, con las cuales cuenta la historia de una familia de inmigrantes que es

linchada, es una de las tantas historias que han ocurrido en últimos tiempos.

Las imágenes de la migración y del linchamiento son metáforas de la crisis generalizada necesaria para debatir dónde estamos y a dónde vamos.

El artista sitúa sus metáforas dentro una estructura nacional que, paradójicamente se revela como una plataforma global, de donde se desprenden las preguntas a dónde vamos, qué tipo de nuevos movimientos nacionalistas creamos, quiénes somos, a quién servimos, o pensar que México, en gran medida, ya tiene dueños.

Entrar al pabellón de México en Venecia y escuchar los sonidos de los instrumentos, sentir sus formas, ver el mundo de tipografías, mirar la animación del film, nos da la fuerza para criticar, denunciar si lo que está pasando en México es justo.

La vida en los pliegues toma su nombre del título de la novela de Henri Michaux, desde la Biennale di Venezia .

Fotografía: Chiara Zenzani

 

 

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