Sociedad del conocimiento: Día del Estudiante

El 23 de mayo, en el país, será de festejo entre quienes son estudiantes, principalmente en el alumnado del nivel medio superior y superior. En la entidad, escuelas y universidades particulares, los jóvenes, a través de diversas acciones, como concursos de bellezas, coronaciones con sus respectivos bailes y reuniones, vivirán la fecha.

A nivel mundial hay un día, cada país lo conmemora en una fecha distinta a la de México. En el país surge en el año 1929, cuando estudiantes de la UNAM se lanzan a la huelga en favor de la autonomía universitaria, que finalmente le es otorgada por el gobierno, mas esta conquista no fue fortuita, hubo una huelga general, los alumnos fueron agredidos por la policía dentro de las instalaciones de la Escuela de Derecho un 23 de mayo.

Por ese motivo, los estudiantes de esta facultad reclamaron el derecho de que este día fuera recordado como el Día del Estudiante, en honor a los violentados, y que la plaza de Santo Domingo en la Ciudad de México fuera llamada Plaza 23 de mayo o del Estudiante. A un mes del incidente policiaco, dentro del campo universitario se consiguió la autonomía de esta casa de estudios y con el tiempo muchos estados de la República se vieron beneficiados con esta iniciativa, como nuestra alma mater.

La realidad nos muestra que en la actualidad, en Colima, los estudiantes viven la efervescencia fuera de todo contexto cultural, social o político, solo de recreación, olvidando que el espíritu que debe albergar en cada uno de ellos es el cambio, la lucha, la transformación. Recordemos que en los años 60 los movimientos gestados por estudiantes universitarios colimenses lograron cambios sustanciales no solo en la sociedad colimense, sino en los diversos campos universitarios de la Universidad de Colima.

Esos estudiantes universitarios de Colima de los años 60 que fueron líderes que participaron en luchas, manifestaciones, que combatían por ideales, han triunfado en su vida adulta, por citar algunos: Humberto Silva Ochoa, Arnoldo Ochoa, Ramón Pérez Díaz, Agustín Martell, Rodrigo Rosales, Ernesto y Roberto Terríquez, José Rosario Mejía Larios, Fernando Moreno, Juan José Farías, Jesús Zepeda, Luis H. Cárdenas, Felipe Chávez Carrillo, Cuauhtémoc Chávez Ríos, Adrián Hernández, Vidal Llerenas.

Hubo más, y cada uno de ellos, en este tipo de actividades les permitió hoy ser profesionistas, hombres de carácter, de actitud, con capacidad de tomar decisiones, no en lo que se ha convertido hoy la mayor parte de los grupos juveniles que representan a los estudiantes, dedicándose solo a actividades de recreación, al sometimiento, en vez de luchar porque se abran espacios de trabajo, de percepciones pagadas que les permitan vivir de manera armónica e integral.

Estamos convencidos que los estudiantes en la actualidad debieran recobrar ese espíritu de cambio, tienen ese compromiso en memoria de quienes han luchado por los beneficios con los que cuentan, al tiempo de esforzarse al máximo en sus estudios, dando muestra que los conocimientos que adquieren no solo son sabiduría para ellos, sino para su familia, para la sociedad que aporta para que ellos se puedan preparar.

El estudiante de hoy debe mantenerse abierto, participativo, con voluntad y alegría para cambiar las cosas en sus centros educativos, la fecha es propicia para evidenciar que ellos son protagonistas en la gestión del modelo educativo de su casa de estudio, teniendo un papel clave en la toma de decisiones, porque no pueden olvidar que de su esfuerzo y la voluntad que pongan en sus aprendizajes dependerá su futuro.

La fecha es propicia para manifestaciones y actos de protestas dentro del marco de la ley y del respeto, y las universidades deben provocar reuniones, exposiciones y encuentro entre estudiantes para un mejor porvenir de Colima y de México.

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