Sigue la huida de refugiados rohingyá hacia Bangladés

 

El flujo de refugiados de la minoría musulmana rohingyá, que escapan de una ofensiva militar en Myanmar, continuaba el lunes hacia Bangladés, con nuevos testimonios de violencia e incendios, mientras un grupo de derechos humanos instó a que se impusiesen sanciones y un embargo de armas para frenar lo que Naciones Unidas calificó de limpieza étnica.

La última oleada de violencia en el estado de Rakhine, en el oeste de la antigua Birmania, empezó el 25 de agosto, cuando insurgentes rohingyá atacaron a puestos de policía y un campamento militar, matando a alrededor de 12 personas.

La respuesta del ejército de Myanmar ha provocado la huída de más de 410 mil musulmanes rohingyá a Bangladés, que escapan de lo que ellos y observadores de derechos humanos dicen que es una campaña que tiene como objetivo expulsar a la población musulmana.

Myanmar, un país de mayoría budista, rechaza la acusación y ha argumentado que sus fuerzas están llevando a cabo operaciones contra los insurgentes del Ejército de Salvación de los rohingyá de Arakán, que se atribuyó la responsabilidad de los ataques de agosto y pequeñas incursiones de octubre.

Cientos de refugiados, que viajaron en pequeños barcos a una isla en el punto más al sur de Bangladés a finales del domingo y el lunes, hablaron de persecuciones y destrucción.

“El ejército vino y quemó nuestras casas, mataron a nuestra gente. También había una multitud de personas arracanesas”, dijo Usman Goni, de 55 años, después de que salió del barco con sus siete hijos y su mujer, agarrando dos palos amarrados con cuerda y un saco.

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