Editorial

Ayer renunció Óscar Javier Hernández Rosas a la Secretaría de Educación, en un acto de civilidad y congruencia política, pues se dio cuenta que su permanencia generaba un conflicto al mandatario estatal en su trato con las Secciones 6 y 39 del SNTE.

El gobernador Ignacio Peralta le reconoció y agradeció el trabajo que realizó por cerca de más de dos años al frente de la dependencia educativa, la cual queda bajo la dirección, como encargado del despacho, de Jaime Flores Merlo, quien tiene una trayectoria educativa de más de 30 años.

Hace dos días el SNTE 6 y 39 se levantó del plantón para continuar su lucha en unas mesas de diálogo, en las cuales se analizarán meticulosamente sus peticiones y sugerencias. El día de ayer los liderazgos sindicales Javier Pinto, Héctor Prisciliano y Heriberto Valladares, entregaron al secretario general de Gobierno, Arnoldo Ochoa González, las instalaciones físicas de la Secretaría de Educación, ante presencia de notario.

En ningún momento de la negociación que tuvieron directamente con el Gobernador, los representantes sindicales pidieron la renuncia de Óscar Javier para levantar el plantón, sino que sus posicionamientos se centraron en los adeudos del 2014 y 2015 que el gobierno tiene con el SNTE 6 y 39, así como cuestiones laborales relacionadas con la interpretación de la Ley General del Servicio Profesional Docente.

Para evitar un escenario más conflictivo, Hernández Rosas le entregó su renuncia al Gobernador, a sabiendas de que la dependencia educativa requiere tener una interlocución eficiente y cordial con las dirigencias de las Secciones 6 y 39 del SNTE.

Queda claro que la política educativa que impulsa el gobierno de Ignacio Peralta no varía, pues coloca en la Secretaría de Educación a una persona de su confianza, que fue exdirigente de la Sección 6 y que conoce, a fondo, el sistema educativo.

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