Bitácora Reporteril: La apuesta de Mely Romero

Es la política colimense con el cargo más importante del gobierno federal (subsecretaria de Desarrollo Rural de la Sagarpa). Además de eso, su acenso político ha sido vertiginoso: comenzó como contadora del Ayuntamiento de Cuauhtémoc, de ahí brincó para una diputación local y luego, en el 2012, alcanzó una curul en el Senado de la República.

Mucho se especuló cuando dejó el Senado: que la quitó Fernando Moreno para que de esa forma llegara Hilda Ceballos, versión que tuvo mucho eco en los columnistas y analistas políticos que ven detrás de todo al exgobernador. El tema es más sencillo: como priísta le fue imposible rechazar una invitación directa de presidente Enrique Peña Nieto.

No solamente fue una lealtad institucional –bien sopesada si vive en la política y más dentro de un partido como el PRI–, sino también un cálculo político: la subsecretaría de Desarrollo Rural le permite moverse en un ámbito cómodo para ella –el sector campesino– y le da más margen para apoyar a la gente; es decir, para lucir su chamba.

Como a los que no hacen nada se les evidencia para el repudio de la población, consecuentemente, los que trabajan y logran beneficios también hay que mencionarlos, darlos a conocer.

¿Qué hizo Mely en más de un año en la subsecretaría de Desarrollo Rural? Pues triplicó el presupuesto de esa subsecretaría en más de 15 mil millones de pesos, los cuales se aplican principalmente en proyectos productivos y en apoyos a campesinos, con un énfasis especial en las mujeres y jóvenes.

Logró construir un programa, con un recurso de 300 millones de pesos, para jóvenes campesinos. Esto no a través de un sistema asistencialista, sino por medio de proyectos productivos, lo que le cambia la mentalidad a quienes participan, pues generan un trabajo propio, una actividad económica que reditúa a la larga.

También ha impulsado programas para que las familias que viven en las zonas rurales tengan sus propios huertos comunitarios. Y esto les permite sí generar sus propios alimentos para autoconsumo, pero también vender los excedentes e incluso generar productos con ellos: unas indígenas se dedicaron hacer salsas con los jitomates y chiles que cultivaban.

Además de estos beneficios que ha conseguido para la población no solo de Colima, sino de todo el país, Mely tiene el respaldo de los sectores y organizaciones del PRI como la CNC. Eso le favorece para su proyecto político, el cual tiene objetivos claros para el 2018.

Es un cuadro político destacado y sus aspiraciones son legítimas. Tiene, además, una buena imagen. Es decir, no es corrupta. El 2018 va ser un año especial para las políticas mujeres, y creo que para Mely también.

DOS PUNTOS

Se perfila Enrique Rojas como presidente estatal del PRI. Es cuestión de tiempo.

Comentarios

Notas Relacionadas