Interés Público

SNTE Y SE, NUEVA RELACIÓN

El gobernador Ignacio Peralta dio a conocer, a través de sus redes sociales, que Óscar Javier Hernández Rosas presentó su renuncia como secretario de Educación por motivos personales. En la sala de juntas de Casa de Gobierno, el mandatario estatal recibió a Hernández Rosas, a quien le reconoció “un extraordinario trabajo en la implementación de la reforma educativa en la entidad”.

“La evaluación es muy positiva, lo dicen las autoridades federales, ya que somos de los estados que mejor vamos en la implementación de la reforma educativa. Por ello quiero agradecer al maestro Óscar Javier Hernández Rosas ese compromiso y determinación para que Colima avanzara en ese aspecto”, señaló el gobernador.

Asimismo, refrendó que la educación sigue siendo una de las políticas públicas más importantes de su administración. Ahí mismo, nombró como encargado de despacho de la Secretaría de Educación al maestro Jaime Flores Merlo, quien realizará un análisis de la situación que prevalece en dicha dependencia.

“Tenga la confianza que pondré mi máximo esfuerzo. Conozco el sector educativo y sé cuáles son las fortalezas y las debilidades que tiene y me centraré en ello cuidando, ante todo, estar al pendiente de la calidad de la educación y de la relación con las secciones sindicales”, aseveró Flores Merlo.

En tanto, Óscar Javier Hernández Rosas indicó que la educación ha sido el mejor vehículo para su aporte a Colima. “Manifiesto mi profundo agradecimiento por haberme brindado la oportunidad de haber alcanzado la meta más importante de mi proyecto profesional y servir con buenos resultados al futuro representado en cada alumno de los planteles del sistema educativo estatal”, dijo en su mensaje.

Si bien Óscar Javier realizó un trabajo destacado en la construcción del andamiaje académico de la dependencia, sobre todo en el acompañamiento para mejorar la práctica educativa –con la implementación de cursos, talleres y congresos, donde participaron artífices del nuevo modelo educativo–, también tuvo fuertes fricciones y desencuentros con los dirigentes de las secciones 6 y 39 del SNTE.

Al darse cuenta que se perdió la interlocución entre la dependencia educativa y el organismo sindical, prefirió, por su lealtad política y visión institucional, renunciar. Su actuar fue congruente a los intereses del gobernador y refleja una gran muestra de lealtad personal y política.

Su salida marca también un nuevo inicio de relaciones entre la Secretaría de Educación y las secciones 6 y 39 del SNTE. Tanto el sindicato como el Gobierno del Estado no deben perder de vista el objetivo común, que es alcanzar una educación de calidad, pues así lo marca la reforma educativa.

Y para lograr una educación de calidad se requiere implementar un marco jurídico acorde a la instrumentación de la reforma educativa, pero sobre todo, acatar sus disposiciones legales, además de darles un adecuado acompañamiento y asesoría a los docentes, los cuales siempre se han distinguido por su compromiso con la educación.

Prueba de ello, es que durante el movimiento por la dignidad del magisterio nunca se afectaron las clases en el aula, donde se da el hecho educativo in situ. Por otro lado, se debe tener en cuenta que en las evaluaciones el magisterio colimenses se encuentra entre los más destacados a nivel nacional.

Una gran responsabilidad recae en el encargado del despacho de la Secretaría de Educación, Jaime Flores Merlo, pues debe impulsar la política educativa en el estado, la cual, lo ha dicho el mismo mandatario estatal, es una de las más importantes de su gobierno.

Hay buenos pronósticos para continuar con la consolidación del sistema educativo, pues Flores Merlo tiene toda la capacidad para armonizar la relación con el SNTE 6 y 39 y mejorar, a su vez, la educación que reciben más de 120 mil estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, además de los niveles de medio superior y superior.

Conoce a fondo el sistema educativo porque fue profesor de educación primaria y tiene más de 30 años dentro del ámbito educativo. Está preparado académicamente, ya que cuenta con la licenciatura en Educación Secundaria con especialidad de Biología en la Facultad de Ciencias de la Educación; asimismo, tiene una especialidad en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, en Política y Gestión Educativa.

Se desempeñó, durante muchos años, como maestro frente a grupo de primaria y secundaria, por lo que conoce de los procesos educativos y didácticos que se realizan dentro del aula y que son indispensables para el aprendizaje de los estudiantes.

De igual forma, también tiene una amplia experiencia en el funcionamiento del sindicato del magisterio, pues se desempeñó como secretario de Organización en la Sección 6 del SNTE, secretario de Fomento Deportivo y secretario general de la misma durante el periodo 95-97.

Por otro lado, en su vida institucional incursionó a la Secretaría de Educación como director de Educación Básica y posteriormente como secretario técnico de la Secretaría de Educación, luego en la Dirección de Planeación Educativa, donde se desempeñó hasta el 2016.

No es, como lo sugirieron malintencionadamente, parte del grupo cercano del anterior titular de la SE, Óscar Javier Hernández, sino que tiene una trayectoria propia y bien consolidada en el ámbito educativo, así como el respaldo y amistad de una amplia base del magisterio.

Cuenta, además, con todo el respaldo del gobernador y se configura en un interlocutor idóneo con los líderes de las secciones 6 y 39 del SNTE, Héctor Prisciliano González Aguilar y Heriberto Valladares Ochoa.

De esa forma, ceñidos a la legalidad, se puede cimentar una nueva relación entra la SE y el SNTE para mejorar las condiciones del magisterio y, a su vez, impulsar una educación de calidad y calidez para la niñez colimense.

LAS VICISITUDES DEL PAN

Acostumbrados a las divisiones y fricciones entre sus grupos, el PAN, como partido político, se encuentra en un momento difícil: pasó por un proceso de elección de la dirigencia estatal que se explayó por más de un año, en el cual se fracturó la unidad del partido y se generó una gran incertidumbre entre las bases, polarizadas por las pugnas personales entre Enrique Michel y Julia Jiménez Angulo por la dirigencia del blanquiazul.

Al final, después de judicializar el proceso de elección de la dirigencia estatal, y que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le diera el gane –no se sabe si definitivo porque ya impuso un recurso de inconformidad Enrique Michel– a Julia Jiménez, comienza la etapa de saneado, por segunda ocasión –la primera ocasión fue cuando ganó Michel–, de las fisuras o fracturas que dejó la lucha por la presidencial estatal del PAN.

No va ser fácil que en pleno proceso electoral los actores políticos más notorios del PAN dejen de lado sus diferencias, pues el antagonismo se origina precisamente de esta lucha encarnizada por los espacios de poder que se definirán para el 2018. Dentro de los grupos más mermados, en ese sentido, se encuentra el del senador Jorge Luis Preciado.

El senador panista controlaba, en un primer momento a través de Jesús Fuentes y luego de Enrique Michel, la dirigencia estatal del PAN, lo que le daba poder para colocar a sus allegados en puestos estratégicos, como es la coordinación de la bancada panista en el Congreso local, cargo que ostenta todavía Luis Ladino, un incondicional del senador.

Otros grupos son los de Fernando Antero, Gabriela Benavides, Pedro Peralta Rivas y el de la misma Julia Jiménez, quien ahora se encuentra como presidenta estatal del PAN. Son previsibles los cambios en la coordinación del grupo parlamentario del PAN en el Congreso local y en otras posiciones que permitan la operación política para definir las candidaturas del albiazul.

Si bien Julia Jiménez tiene la égida de la dirigencia estatal del PAN, será a través de una votación entre consejeros como se definan las candidaturas a los cargos de elección para diputado local, federal, senador y alcalde. Y al parecer el senador Preciado, junto con otros grupos, tiene una mayoría que les beneficia para la elección de cuadros afines a sus proyectos políticos y personales.

Esta también puede ser la coyuntura propicia para que sobresalgan nuevos cuadros del panismo, principalmente jóvenes con ganas de cambiar las formas de hacer política y generar cambios relevantes en la sociedad. La misma Julia Jiménez, junto con Riult Rivera y Adriana Lucía Mesina Tena, forman parte de estos nuevos rostros del panismo en el estado.

Falta que se oxigene la política al interior del panismo estatal, que circulen nuevas aguas y se reactive la corriente, pues el PAN se ha estancado con las mismas posturas y propuestas. Ahí está, por ejemplo, una Martha Sosa, Enrique Michel, un Fernando Antero que va a las mismas plurinominales, el mismo Jorge Luis Preciado que nunca ha ganado una elección.

Y así hay varios que se reciclan en otros partidos o dentro del mismo PAN. Julia Jiménez puede catalizar cambios importantes dentro de su partido e impulsar a los nuevos cuadros del albiazul o también puede perder ante la intransigencia de uno de los segmentos más recalcitrantes del panismo estatal y que se empecina en concretar un proyecto personal, más que un proyecto político.

EL PRI SE MENEA

Tras un duro proceso electoral extraordinario en donde fue electo el actual gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, el PRI optó por renovarse haciendo caso a las exigencias que el momento histórico demandaba, con mujeres y con jóvenes. Se avizoraba una renovada generación de dirigentes priistas jóvenes con mucha ilusión, simpático perfil y de un corte ciudadano.

Aunque respaldados por la militancia eran los priistas más añejos los que no estaban conformes con las nuevas dirigencias municipales, pues a algunos incluso se les acusaba de no ser priistas y ni siquiera sentir afinidad por el PRI. El tiempo y las circunstancias trazaron que al día de hoy las tres dirigencias más importantes renunciaran, es decir, primero la de Javier Siordia en Colima, luego la de Rubén Álamo en Manzanillo y más recientemente la de Vianney Chapula en Villa de Álvarez. Las razones solo cada uno de los expresidentes las sabe y son distintas en cada una de las dimisiones.

Lo que sí quedó a la luz es una gran fractura al interior del PRI, nunca antes en la historia colimense de dicho instituto político se había dado un escenario como éste, lo cual pone a más de uno a especular sobre razones y motivaciones. Los renunciados pecaron de inexperiencia política. Mientras las dirigencias de Colima y Manzanillo salieron por la puerta de atrás sin hacer mucho ruido, Villa de Álvarez salió con el mayor estruendo posible, acusando incluso a casa de gobierno de orquestar una campaña de desprestigio en su contra.

Ante sendos fracasos son cada vez más visibles los grupitos de anguianistas que se reúnen en lugares públicos para analizar la situación actual del tricolor. La salida de Vianney Chapula no supone una casualidad, en varias ocasiones se le había visto cerca de quienes hoy se sienten relegados del poder. Desde afuera del PRI se está cocinando un golpe de timón que, de incluso intentarse, dejaría muy mal parado al Revolucionario Institucional al hacer visible una fractura similar a la que se vive en el PAN.

Ante el escenario de crisis, la resiliencia de la actual dirigencia tricolor será fundamental, pues si no lograr reponerse rápido de las desbandadas podrían enfrentarse a una estrepitosa derrota electoral. A los priístas no les queda más que trabajar en la operación cicatriz, reagruparse y sanar las heridas de viejas rencillas que aún están abiertas y respiran. La operación política será fundamental para conciliar entre los grupos de los viejos priístas, las pujantes generaciones jóvenes y los priístas que ostentan el poder en la actualidad.

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