Presencia personal ¿Otra carta de presentación?

La mujer delante del espejo se pregunta: ¿Qué ropa me pongo hoy? La respuesta exacta requiere de otras interrogantes hacia situaciones específicas. Ella, como mujer empoderada, trabaja, estudia y tiene responsabilidades, debe saber hacia dónde se encamina su actividad, a la jornada laboral, a un evento especial, un encuentro entre amistades o un festejo que también puede requerir determinadas precisiones si es familiar, oficial o religiosa.

Antes ese aspecto solo se consideraba para un certamen de belleza o para elegir reinas en cada localidad. Pero, cada ocasión merece un tratamiento de imagen personal, de acuerdo con las costumbres y tiene que ver directamente, con hombres y mujeres por igual.

¿Cuántas veces ha llegado a una instancia estatal y quien le recibe aunque tienen la camisa blanca oficial, presenta aspecto desaliñado? Las empresas privadas tienen más exigencias al respecto, porque la presencia personal es otra carta de presentación, con tanta importancia como el lenguaje adecuado, los gestos, las atenciones que se manifiestan durante el ejercicio de las funciones, tanto con el público ajeno como entre colegas y representantes de la dirección.

Hay extremos. Están quienes siempre descuidan esos aspectos o quienes exageran en la vestimenta. No es lo mismo un traje para ir a una boda que para un evento oficial laboral. Esta imagen puede tener un nombre en cada dependencia y nadie se atreve a recomendar o sugerir un cambio a esas personas que sencillamente, desconocen las normas adecuadas.

Los estudios señalan que el lenguaje corporal representa el 55% de la comunicación, mientras que el verbal, presenta el 38% y la palabra solo el 7%, con el peligro de que su herida no se cura, porque lastima en los sentimientos y en lo emocional.

Cada persona construye su presentación a partir de la vestimenta, aseo, peinado, accesorios, comportamiento, formas de hablar y moverse, aspecto individual por el cual será juzgada. Se estima que en menos de 300 milisegundos el cerebro forma la primera impresión al conocer a un hombre o una mujer.

Teresa Baró Catafau, Barcelona, 1962, Master en Protocolo, Ceremonial, especialista en comunicación personal señala que se disponen de los conocimientos necesarios para desarrollar las habilidades en nuestra comunicación no verbal, elemento clave encaminada a lograr mayor felicidad. http://www.compartelibros.com/

Para la autora la ansiada felicidad está muy vinculada a la calidad de las relaciones humanas y propone más atención para mejorar nuestras relaciones laborales y personales con gestos, funciones, las posturas y sus significados, de forma específica que exponen las diferencias entre el lenguaje corporal masculino y femenino.

Por otra parte, la estadounidense Amy Cuddy, psicóloga social y profesora de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, explicó en #100Women que organiza la BBC, la influencia del lenguaje corporal durante la vida cotidiana y profesional de las mujeres en el competitivo mundo de las corporaciones.

Señaló que el truco para ser influyente con la comunicación es, paradójicamente, callarse y escuchar, que te llevará a recopilar información útil, y por sus maneras de expresión y comportamiento, así vas a entender qué sabe la otra persona sobre el tema, cuál es su opinión y esto te dará más datos y te llevará a establecer una relación de confianza.

Son recomendaciones internacionales que llegan a la cotidianidad y reclaman de las mujeres empoderadas, perfeccionar su presencia femenina en puestos que hasta ayer, eran de varones.

@Letra Clara

*Maestra en Ciencias de la Comunicación

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