Sociedad del conocimiento: Vamos con Pepe Meade

Los priístas entraron a la contienda del 2018 más pragmáticos que nunca, se impuso la postulación de un funcionario público sin militancia en el PRI; la liturgia de Peña Nieto apeló a la unidad, al tiempo recuperaba la vieja disciplina que caracteriza a los miembros de la élite de este partido.

José Antonio es un hombre que no carga con la imagen del tradicional político priísta que conocemos, todo lo contrario. Durante esta administración supo aprovechar el puesto para conciliar intereses, dejando la estela que él puede ser la esperanza de ese partido, atrayendo consigo los votos de los indecisos por su buena fama en la administración pública.

Meade Kuribreña es la mejor oferta que tenían los priistas. Los cinco priistas candidatos que tenían se quedaron sin aire en el trayecto. Luis Videragay, con los impuestos implementados, era difícil que pudiera conseguir el voto ciudadano, máxime con la traída en un momento difícil para la república de Trump.

Aurelio Nuño fue aplastado durante su comparecencia en el Congreso, indefendible por no tener avances contundentes en calidad educativa; Osorio Chong -tuvo el peor escenario de los secretarios del Gabinete- no pudo contestar de forma debida a los cuestionamientos de corrupción, impunidad e inseguridad.

Narro era el más indefendible, no podría contra el enemigo de este partido. El Secretario de Salud es un hombre demasiado tranquilo. El secretario de Turismo, De la Madrid, no logró el consenso ni del gabinete, ni de los empresarios.

El PRI, sus dirigentes y miembros saben que ante la opinión pública gozan de un desprestigio, inclusive del desprecio de algunos sectores de la sociedad; el rechazo popular es visible, máxime en las redes sociales y en el centro del país, pero el amor al poder, al futuro, demostraron ser capaces de cambiar y de renunciar a sí mismos con tal de que el proyecto político implementado no cambie.

La postulación de un candidato externo en el PRI, formado en el marco tradicional, hubiera sido impensable hace algunas décadas, mas Meade es el único as que tienen y lo van a jugar con el partido que lo postula, con sus diversos grupos políticos y sus aliados, así como con el apoyo de la burocracia.

De entrada podemos señalar que ha sido un éxito, de un 17 % que tenían, subieron en las encuestas a un 20 %. José Antonio fue ampliamente apapachado por los sectores del PRI, su militancia, sus estructuras, sus políticos, tan fue un acierto su elección que López Obrador, lo más que ha podido decir de Meade Kuribreña, es tratarlo como un “títere” o un “pelele”, adjetivos que no están tipificados como delito.

Por lo manifestado por la oposición, tal parece que el candidato priista no tiene cadáveres en el clóset; el problema radica en que Meade, pese a que de entrada se muestra como un candidato competitivo, no asegura nada, de aquí al primer domingo de julio del 2018 falta bastante, no sólo resta tiempo, sino las variables pueden modificarse.

Como secretario de Desarrollo Social, José Antonio recorrió la mayor parte del país, lo hizo como funcionario, y esto no le dio credenciales como un candidato carismático y empático con la gente. Ahora como postulante por un partido, tendrá que recorrer México, pueblo por pueblo, ensuciándose en más de una ocasión los zapatos.

Meade Kuribreña tiene mucho trabajo, empezar por el acercamiento con la sociedad, poco lo ha hecho, siempre lo hizo con las élites en su puesto de decisión y poder, además debe convertir su lenguaje técnico y financiero en un lenguaje coloquial, para su nueva audiencia.

Para despedirme. Los priistas tienen un excelente candidato. No la tiene perdida como piensan más de un crítico u oponente. ¿Puede ganar? Sí. José Antonio tiene posibilidades más fuertes de ganar que ni Andrés Manuel. El priismo siempre se ha levantado pese a estar tirado y Peña Nieto, desde su llegada, no ha perdido ni una elección. El tiempo nos dará la razón.

Comentarios

Notas Relacionadas