Interés Público

EN EDUCACIÓN, ALTAS EXPECTATIVAS

El lunes se reanudaron las clases en más de 940 planteles escolares del estado. Eso marcó la incorporación al aula de 136 mil estudiantes de los niveles de preescolar, primaria y secundaria, así como la reanudación de labores de un aproximado de 7 mil trabajadores de la educación en el estado de Colima, entre docentes, personal de apoyo a la educación y administrativos.

Uno de los rubros más importantes de la sociedad es la educación. Por eso mismo, el gobierno de Ignacio Peralta ha realizado sus principales acciones en el sector educativo, el cual se ha caracterizado por tener un magisterio, representado en las secciones 6 y 39 del SNTE, responsable y comprometido con la educación.

Al asumir, desde diciembre del año pasado, el mando de la Secretaría de Educación, Jaime Flores Merlo ha desempeñado un papel importante para instrumentar la política educativa que impulsa el gobierno de Ignacio Peralta. Consecuentemente, desde que estuvo como encargado del despacho, Jaime Flores se concentró en armonizar la relación con el SNTE –seriamente dañada por una pugna personal con el anterior titular y los líderes del magisterio– y en mantener a Colima como un referente en la implementación de la reforma educativa.

En los pocos meses en los que ha estado al frente de esta dependencia, Flores Merlo logró restablecer la comunicación y relación institucional con las dirigencias de las secciones 6 y 39 del SNTE, pero además también fortaleció, mejoró y corrigió los procesos que están establecidos dentro de la reforma educativa, como es la asignación de plazas docentes y la aplicación de programas de capacitación al magisterio, además del mejoramiento de la infraestructura educativa.

Ejemplo de esto ha sido la reanudación del ciclo escolar, que se dio con irrestricto apego a la legalidad y sin ningún problema de consideración. Estos antecedentes preludian un buen arranque del próximo ciclo escolar 2018-2019, cuando se aplique el nuevo modelo educativo, que es la parte de la reforma en la que se articula todo el proceso pedagógico y didáctico para apuntalar el aprendizaje en las y los estudiantes.

De ahí la importancia de que se fortalezca el marco legal de la reforma educativa, su implementación y el respeto irrestricto a los derechos laborales del magisterio, así como incentivar una mayor participación de las madres y padres de familia en la educación de sus hijos.

Al ser una de las reformas estructurales más importantes, el gobierno de Ignacio Peralta acierta en respaldar y apoyar con toda la implementación de cada uno de los preceptos legales que constituyen la reforma educativa. Cuenta, además, con el valor agregado, de que Colima siempre se ha significado por tener un magisterio de calidad, representado por las secciones 6 y 39 del SNTE.

Hay, pues, las condiciones para que en las próximas pruebas Colima obtenga buenos resultados, tanto en las evaluaciones de estudiantes, así como en las mismas que se aplican a docentes para medir su desempeño.

DIÁSPORA EN EL PAN

La mala operación política que implementó Ricardo Anaya al interior del partido, que le impidió poder unificar al panismo en torno a su candidatura presidencial, ahora le está cobrando factura con la salida de algunos cuadros connotados dentro de ese partido; la renuncia más reciente fue la del senador Javier Lozano, quien calificó al precandidato único del PAN-PRD-MC como un “joven dictador”.

No solo hay una diáspora dentro de Acción Nacional, sino que también se aprecia la ausencia y falta de apoyo de militantes panistas que tienen un gran peso estratégico, como son los gobernadores de Aguascalientes, Querétaro, Durango, Baja California Sur, Tamaulipas, Puebla, Nayarit y Quintana Roo.

Aunado a ello, en el marco de la dirigencia nacional de Anaya, en el estado de Colima salieron del PAN destacados cuadros, como Esmeralda Cárdenas y Virgilio Mendoza, quienes ahora tienen réditos en el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y, muy seguramente, le restarán votos al panismo en la próxima elección.

Si bien Anaya llega a formalizar una importante coalición, lo hace con un PAN fracturado y un pálido respaldo en el PRD y Movimiento Ciudadano. Carece, asimismo, del apoyo de los expresidentes panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes incluso criticaron la falta de apertura democrática en el proceso de selección del candidato panista a la Presidencia.

Llega Anaya a la contienda electoral con la impronta del autoritarismo y verticalidad política que tanto ha criticado el PAN como partido y que contraviene a sus principios ideológicos, fraguados en el tiempo del priismo más recalcitrante e intransigente, cuando solo había en México un partido político ganador.

Es previsible que conforme avance más el proceso electoral, se enfatice la salida de panistas. Habrá otros que se queden al interior, por estrategia política, pero redirigirán su apoyo a otro candidato, ya sea José Antonio Meade o Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón y quien se apresta a participar por la vía independiente en el próximo proceso electoral a la presidencia.

Además, por las fricciones entre sus compañeros de partido, Ricardo Anaya llega al proceso electoral con su figura gastada y seriamente dañada, principalmente por los señalamientos de corrupción y por el hecho de que su familia no vive en México. Fue un proceso interno, que lo ganó con la fuerza de la imposición, desgastante y que lo dejó mal posicionado entre el electorado.

Los próximos meses serán clave para Ricardo Anaya en la consolidación del frente y su imagen como candidato. Sin embargo, para crecer en el ánimo del electorado, necesitará del respaldo unánime de los partidos que lo postulan. Y en el caso del PAN, el más importante de la traída, da señales inequívocas de división y confrontación entre su militancia.

De igual forma, no la tendrá fácil en el PRD, cuyos militantes se encuentran más divididos y enfrentados: hay un grupo importante que se manifestó en contra de la alianza, por considerar que las ideologías entre estos dos partidos –uno de derecha y otro de izquierda– son irreconciliables. Y Movimiento Ciudadano también se encuentra en una coyuntura similar, pero por las cuotas de poder y cargos al interior de este partido.

De llegar al clímax de la contienda presidencial con una estructura partidaria fragmentada, Ricardo Anaya estará imposibilitado de movilizar el voto a su favor en la próxima jornada electoral. La salida de Lozano podría marcar el principio de una diáspora de panistas; en este caso, el senador optó por apoyar a José Meade e integrarse a su campaña. Podría ser el primero de muchos.

REESTRUCTURACIÓN EN EL PRI

El próximo 18 de febrero se habrá de celebrar la convención de delegados para consolidar el registro de José Antonio Meade Kuribreña como candidato del PRI a la Presidencia de la República, momento que se configura como la coyuntura propicia para hacer una reestructuración y reunificación del partido, tanto en el ámbito local como en el nacional.

Siempre con respeto a la Ley Electoral, el apoyo del gobernador Ignacio Peralta, como militante priísta, será de gran valor para sus correligionarios, máxime cuando la elección del 2015 arrojó un saldo negativo al PRI: perdieron la mayoría en el Congreso local y también las alcaldías más importantes, como Manzanillo, Colima y Villa de Álvarez.

Además de esto, el escenario electoral no es el más propicio para los priístas, quienes enfrentan una ola de rechazo, magnificada por los señalamientos de corrupción contra militantes de ese partido –principalmente exgobernadores– y la incapacidad del gobierno de Enrique Peña Nieto por mejorar las condiciones económicas de las familias mexicanas, las cuales enfrentan los efectos negativos de la inflación, principalmente en la canasta básica y los energéticos.

Todo esto sucede en el proceso de incorporar a José Antonio Meade al PRI, el cual, una de sus mayores fortalezas, es su perfil ciudadano –no milita en ningún partido– y su trayectoria profesional en el servicio pública, la cual se distingue por su responsabilidad y honradez. Sin embargo, como abanderado priísta, José Meade debe revertir la mala imagen que permea en este partido y proyectar el aporte que el PRI ha tenido en la construcción de las instituciones de nuestro país.

No es proselitismo, sino un dato duro, histórico, que debe ser sopesado mediáticamente. Además, el candidato priísta tiene que revertir ese discurso propagandístico de que la corrupción es privativa de un partido, cuando en realidad casi toda la clase política, incluidos los de Morena, PAN y PRD, tienen ejemplos para ilustrar este mal que adolece toda la sociedad, pero que lastima aún más cuando se da en los funcionarios públicos y autoridades.

Otro hecho es que el PRI fue el único partido que postuló un candidato ciudadano, sin filiación partidista, a la Presidencia de la República. En ese sentido, la reestructuración del PRI debe partir de este principio de apertura ciudadana para ampliar su base social, principalmente con el respaldo de personalidades que tengan afinidades y enriquezcan la pluralidad dentro del PRI.

En ese marco, el Consejo Político Estatal del PRI aprobó, en su sesión del pasado martes por la noche, iniciar negociaciones con las demás fuerzas políticas afines para establecer alianzas y coaliciones en el proceso electoral 2017-2018 en la entidad. La sesión fue presidida por el gobernador José Ignacio Peralta. Ahí se analizaron y determinaron los distritos locales uninominales y ayuntamientos en que se aplicarán los métodos de selección y postulación de candidatos a cargos de diputaciones locales por el principio de mayoría relativa y para ayuntamientos.

Entre lo acordado, se aprobó respetar “la doble dimensión de la paridad de género” y la inclusión del 30 por ciento de jóvenes en la integración de las candidaturas a miembros de ayuntamientos y diputaciones locales. Asimismo, se autorizó al presidente del CDE del PRI, Rogelio Humberto Rueda Sánchez, para iniciar pláticas con partidos políticos afines con el fin de explorar la posibilidad de formar coalición.

De igual forma, se acordó que para las candidaturas a cargos de diputaciones locales por principio de mayoría relativa se debe registrar el 50 por ciento de candidaturas de un mismo género cuando éstas respondan a un número par y, en caso de que se trate de un número impar, el porcentaje de cada género será el más cercano al 50 por ciento.

Se aprobó que en el caso de las diputaciones locales por el principio de representación proporcional, se presentará una lista de prelación en donde se alternarán los géneros por la totalidad de los cargos correspondientes. En caso de que se registre un número par de candidatos a presidentes municipales, el 50 por ciento de las candidaturas corresponderá a un mismo género, alternando las propuestas de uno y otro género. También se incluirá una proporción no menor al 30 por ciento de los militantes jóvenes, tanto para las candidaturas propietarias como suplentes.

Para tener éxito en estas próximas elecciones, el PRI no solo debe acatar estas disposiciones, sino también procurar elegir los mejores perfiles para desempeñar estos cargos, en especial en las cuotas de género y de jóvenes militantes priístas. Al no ir en coalición con el Partido Nueva Alianza (Panal), será fundamental que en los cargos a senador y diputado federal se cuente con los mejores perfiles en la boleta.

PRECIADO CONTRA EL PAN

Aunado al adverso y complejo escenario electoral que enfrenta el PAN –por la segregación que causa Ricardo Anaya–, en lo local el panista Jorge Luis Preciado se ha encargado también de fragmentar aún más el albiazul. Como los niños que se emberrinchan cuando no les dan lo que quieren, así el senador la ha emprendido contra la dirigencia de Julia Jiménez.

Y es que por su nulo capital electoral, quien dos veces perdió la gubernatura del estado en las urnas está ejerciendo presión para obtener una plurinominal como legislador. Esta actitud ya fue criticada por la dirigente estatal del PAN, Julia Jiménez, quien criticó que el senador y los afines a su grupo no le abonan a la unidad del panismo.

Ante la cercanía del proceso electoral, es indispensable que el PAN disipe las dudas e incertidumbres políticas, con el fin de trabajar en unidad con los liderazgos de todos los municipios. Solo de esa forma el PAN podrá elegir a los mejores perfiles dentro del albiazul, los cuales deben emanar de los liderazgos, las estructuras y los comités municipales para dar una fuerte competencia en los comicios electorales venideros.

Cuando el PAN estaba bajo el control de Jorge Luis Preciado, el senador postuló a una serie de priistas defenestrados y prospectos de otros partidos, como José Manuel Moreno, Eloísa Chavarría, Nicolás Contreras, Lupillo Negrete, Javier Ceballos y Luis Ayala. Si bien algunos de estos cargos ganaron, al final, por no tener la fidelidad al partido y desconocer la ideología panista, la mayoría de estos candidatos traicionaron al PAN.

Mientras siga en el partido, Jorge Luis Preciado seguirá siendo un factor de división entre la militancia de ese partido. Es, por otro lado, un aliado político del exgobernador Mario Anguiano Moreno. Prueba de ello es que su compadre Óscar Zurroza Barrera fue secretario de Administración durante el anguianato y contribuyó en la campaña de Anguiano en el 2009, como lo hizo con el mismo Preciado en el 2015 y 2016.

Aunque mantiene aún las relaciones con el CEN del PAN, Preciado ya no cuenta con el respaldo de la dirigencia nacional y, mucho menos, la simpatía de la dirigencia local que preside Julia. Peor aún: en este año termina su periodo de senador. La pregunta es a dónde irá Preciado después del 1 de diciembre.

Comentarios

Notas Relacionadas