Manifestaciones aberrantes

Fuera de toda congruencia y con una actitud totalmente inexperta de tratar de confundir a la población de lo que es una demanda con una manifestación, Martha Zepeda del Toro rayó en lo aberrante al presentarse el lunes por la mañana en Casa de Gobierno para protestar contra la inseguridad colocando bolsas negras, simulando que tenían cuerpos en su interior, causando confusión entre la población.

No es posible que sea este tipo de políticos que pretendan hacer de la inseguridad su bandera para manifestarse ante las autoridades del Estado. Si bien sabemos que la seguridad es un asunto delicado que pasa por una situación difícil no solo en el estado, sino en el país, es por demás contradictorio que los políticos le abonen a engrandecer el problema, o lo que es lo mismo, “le echen más leña a la hoguera”.

Hace unos días alguien decía que construir el futuro del país no se hace con ocurrencias, sino con planteamientos bien cimentados.

Al parecer, a la delegada del PRD hacer política es esbozarle sus ocurrencias sin importarle el que pueda afectar a terceros o, en su caso, a la desestabilidad emocional de los colimenses, pues si bien es cierto, el protestar con cadáveres, aunque éstos sean de utilería, impactó a la población pero de manera negativa.

Con esta manifestación, Martha Zepeda se exhibió como una política sin escrúpulos que le importa poco utilizar a las personas con el fin de lograr sus objetivos por alcanzar un puesto de elección popular.

Hay que recordar que ya anteriormente utilizó a un menor para manifestar su inconformidad contra la remodelación del Parque Regional, al enjaularlo para que diera la apariencia de un animal en cautiverio, esto sin importarle las inclemencias de las que era objeto el infante.

Si lo que pretende Martha Zepeda es llamar la atención, logra su objetivo, pero sin propuestas o planteamientos serios que coadyuven a mejorar el entorno o el de una situación como el de la seguridad.

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