De frente y de perfil: Equidad de género

La equidad de género es una de las grandes preocupaciones de los políticos mexicanos, dar la mitad de los espacios en el Congreso federal, en los locales y en las alcaldías fue una de sus grandes aportaciones.

La medalla le fue colgada al presidente Enrique Peña Nieto, aunque la realidad es que los partidos venían trabajando la iniciativa que está vigente desde el 2015, pero que antes ya determinaba que el 40 % de las candidaturas debían ser para mujeres.

Mientras los partidos se rasgan las vestiduras sobre estas nominaciones, se continúan desestimando a las mujeres en los gobiernos estatales, donde escasamente se asoman algunas féminas para competir por uno de esos espacios.

De acuerdo a las nominaciones que hay hasta el momento, de todos los partidos que participan en las nueve entidades en las que se renovarán los gobiernos estatales, solamente en un par de ellos asoman mujeres que podrían ganar los comicios.

La Ciudad de México y Puebla son esas entidades, aunque en una tercera, Tabasco, también compite otra mujer, pero a diferencia de las dos primeras, sale en desventaja ante sus adversarios hombres.

En la capital del país, hoy se sabrá si es una o dos las mujeres que competirán por el gobierno, ya que hasta el momento Claudia Sheinbaum Pardo será postulada por Morena, y Alejandra Barrales Magdaleno, puede serlo por la alianza conformada por PAN, PRD y MC.

Para Puebla, Martha Erika Alonso ya recibió la bendición de los partidos aliados y cuenta con amplias posibilidades de triunfo.

Distinto es lo que sucede en Tabasco, donde Georgina Trujillo Zentella arranca mal posicionada en las encuestas y para colmo de males sufre un éxodo de militantes a su destape.

No se advierte que en alguno de los estados restantes en que no se han manifestado los partidos por un candidato, vaya a aparecer la figura de otra dama como candidata.

Y es que con todo y la gran apertura de equidad de género de que hablan los partidos y los gobernantes, en los estados continúa existiendo un marcado machismo, donde relegan a las mujeres candidatas y cuando son nominadas lo hacen en los estados en los que pocas posibilidad de triunfo tienen.

Desde que en 1979, Griselda Álvarez Ponce de León se convirtiera en la primera mujer gobernadora, solamente un puñado de féminas lo consiguieron y un grupo más reducido todavía lo hizo por la vía directa del sufragio.

A Griselda le siguió Beatriz Paredes Rangel, quien al igual que la primera gobernadora, lo fue de uno de los estados más pequeños del país y con menos población.

Beatriz ha intentado en dos ocasiones gobernar otra entidad del país, el Distrito Federal (hoy CDMX), fracasando en ambas.

Amalia García Medina se convirtió en la primera mujer no militante del PRI en ganar unos comicios, cuando lo hizo en Zacatecas, con los colores del PRD.

Ivonne Aracely Ortega Pacheco ganó los comicios en Yucatán, con lo que se convirtió en la segunda mujer en gobernar esa entidad y la primera en hacerlo por la vía del sufragio.

Hoy gobierna Claudia Pavlovich Arellano el estado de Sonora, y como Griselda y Beatriz ganó con los colores del PRI.

Claro que hubo otras mujeres que gobernaron, aunque lo hicieron por la vía de los interinatos.

Dulce María Sauri Riancho, otra priista, lo hizo en Yucatán a la caída de Víctor Manzanilla Schaffer, mientras que Rosario Robles hizo lo propio en la capital del país, cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano decidió participar por tercera vez como candidato presidencial.

En total, en los casi 40 años que tiene de haberse elegido a la primera mujer gobernadora, solamente seis más llegaron al Poder Ejecutivo de sus estados, cuatro de ellas votadas en las urnas y dos más por la decisión vertical de la sustitución.

Claro que en ese lapso han competido muchas más mujeres y varias de ellas arrancaron como favoritas, extraviando la ruta en un camino arduo.

Ivonne Liliana Álvarez García, priista, cayó estrepitosamente en Nuevo León, luego de ser marcada favorita para ganar y ser arrollada por Jaime Heliodoro Rodríguez Calderón.

En Michoacán, en dos ocasiones, Luisa María Calderón Hinojosa fue derrotada, primero por el priista Fausto Vallejo Figueroa y después por el perredista Silvano Aureoles Conejo. La panista quedó en segundo y tercer lugar respectivamente.

Otra panista, Rosario Castro Lozano, compitió sin éxito en Durango, situándose cerca del priista Ángel Sergio Guerrero Mier (nueve puntos).

Dos mujeres innovadoras, María del Carmen Ramírez, del PRD, y Martha Elena García, esposas de gobernadores, intentaron seguir los pasos de sus respectivos esposos.

María del Carmen cayó apabullada hasta el tercer lugar, con los colores del perredismo que gobernaba en ese momento Tlaxcala, por la vía de su esposo, Alfonso Sánchez Anaya, y Martha Elena, en Nayarit, abanderando al PAN seis años después de su esposo, Antonio Echevarría, tampoco pudo.

Otras dos tlaxcaltecas son la panista Adriana Dávila Fernández, dos veces candidata derrotada, y Lorena Cuéllar Cisneros, una más. Panista la primera y perredista la segunda.

Rosario Guerra lo intentó por el DF, postulada por Nueva Alianza y poco pudo conseguir. Ana Rosa Payán dos veces por Yucatán.

Estas son algunas de las mujeres destacadas que han competido como candidatas a gobiernos estatales, sin la suerte o el respaldo necesario para ganar.

Ahora corresponde a Martha Erika Alonso, en Puebla, mostrar que la esposa de un exgobernador (Rafael Moreno Valle), sí puede ganar.

 

Email: ramonzurita44@hotmail.com

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