Interés Público

DE CUARTEL A ZONA VERDE

La semana pasada se dio a conocer de manera oficial la reubicación de la Vigésima Zona Militar, que actualmente se ubica en la Calzada Galván, una de las arterias viales más transitadas de la ciudad de Colima. De acuerdo a lo proyectado, la Vigésima Zona Militar se reubicará en un predio del ejido Piscila, el cual posee 63 hectáreas, cantidad muy superior a las 15 hectáreas que hoy delimitan este espacio militar en la ciudad de Colima.

Al contar con esta área tan importante, los militares podrán realizar sus actividades con mayor libertad y tendrán un mejor espacio para su desarrollo, lo que les permitirá crecer y ser más eficientes tanto en materia de infraestructura como en la logística y el desarrollo de actividades relativas al adiestramiento. Una de las limitantes, precisamente, era el poco espacio de la actual zona militar, lo que impedía pudiera seguir creciendo y se desarrollaran actividades propias de la Armada.

Actualmente la Vigésima Zona Militar se ubica en el polígono que conforman las avenidas Pedro A. Galván Norte, Insurgentes, 1 de Mayo y el parque de la Piedra Lisa, por lo que se encuentra prácticamente incrustada en un espacio densamente habitado de la ciudad de Colima. De ahí que no pudiera realizar pruebas de armamento, así como actividades inherentes al adiestramiento de los soldados, principalmente los que entran en acción.

La reubicación obedece a que la LVIII Legislatura local aprobó, el viernes pasado, la desincorporación de 63 hectáreas del Patrimonio Inmobiliario del Gobierno estatal y su enajenación a título gratuito a favor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Formalizado esto, se puede dar inicio a la construcción de las nuevas instalaciones de esa representación en el estado.

Con esto, se cumple una petición formulada el 19 de octubre de 2017, cuando el entonces comandante de la Vigésima Zona Militar, general de Brigada D.E.M Celestino Ávila Astudillo, solicitó el apoyo para que Gobierno del Estado adquiriera y enajenara gratuitamente a la Sedena los inmuebles necesarios para la reubicación y construcción de estas instalaciones castrenses.

De esa forma, se retiran los cuarteles que están dentro de las manchas urbanas hacia lugares más propicios, a fin de facilitar y optimizar la actividad militar en esta entidad, coadyuvando así a la seguridad y bienestar de los habitantes de Colima. Y es que en caso de un enfrentamiento bélico, los cuarteles son los principales blancos de ataque.

De ahí la importancia de que se reubiquen a puntos distantes de la zona urbana, donde no existan zonas habitacionales, edificios de instituciones o espacios públicos, los cuales son susceptibles a ser dañados en caso de un ataque militar. Por otro lado, al quedar desocupadas las cerca de 15 hectáreas que conforman la Vigésima Zona Militar, pueden ser utilizadas en beneficio de la población.

El gobernador Ignacio Peralta debe prever el mejor uso de ese espacio. Una propuesta interesante sería utilizarlo como un pulmón de la ciudad, pues la mayor parte de ese espacio es zona verde, poblado por árboles, en particular tamarindos y otras variedades frutales originarias de la zona. Bien acondicionado ese espacio, una extensión de la Piedra Lisa, donde las familias colimenses podrían acampar y hacer comidas los fines de semana.

Es indispensable, pues, que ese espacio propicie la convivencia familiar y la armonía social, además de que la misma infraestructura podría ser utilizada como un museo en el que se les rinda homenaje permanente a las fuerzas armadas, cuyo valor, lealtad, disciplina, honor, son altamente reconocidos por la sociedad.

Por otro lado, al mejorar la infraestructura vial y peatonal de la Calzada Galván, se puede potenciar esa área al utilizar las instalaciones de la Vigésima Zona Militar para hacer un gran jardín o zona campestre, donde los colimenses puedan pasar un buen rato. Las cerca de 15 hectáreas, que conforman la Vigésima Zona Militar, tienen un gran potencial turístico para utilizarlo como una zona verde, donde se propicie la armonía y convivencia social.

 

CAMPAÑAS CONCLUIDAS

Al finalizar este periodo de precampañas es necesario un balance de lo conseguido por los tres principales candidatos a la Presidencia de la República: José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, quienes dentro de mes y medio estarán inmersos en el inicio formal de las campañas.

Tanto Andrés Manuel, Ricardo Anaya y José Antonio Meade tienen diferentes objetivos en esta campaña, por lo tanto, en la precampaña desarrollaron discursos orientados a la consecución de sus objetivos. Por ejemplo, Andrés Manuel López tuvo siempre el objetivo, en esta precampaña, de consolidar la ventaja que tenía en las encuestas y fomentar la percepción de que su victoria es un hecho ineluctable.

Andrés Manuel sabe que ya no puede ser más conocido, pues tiene un índice del 98 %. Y es que desde el 2000, cuando llegó a ser Jefe de Gobierno, inició una constante aparición en los medios de comunicación: recuerdan el noticiero de Televisa, donde tenía cobertura en las ruedas de prensa que hacía a las 6:00 de la mañana.

Por si fuera poco, como presidente de Morena, en los últimos años se benefició de millones de spots diarios, tanto de radio como de televisión. Sin embargo, a pesar de esta importante exposición mediática, los índices de aceptación real del tabasqueño siguen estando alrededor del 32 %.

Si bien es cierto que existe un alto voto antipriista, también es real que hay un fuerte voto anti López Obrador, casi igual de fuerte que el antipriista. Por eso, en gran parte, la estrategia de López Obrador se centró durante esta precampaña en una lógica pragmática de alcanzar el mayor número de votos, sin importar la calidad moral y los señalamientos de corrupción que pesan en la imagen de algunos de los aliados de López Obrador.

Esto con el objetivo de no repetir las experiencias del 2006 y 2012: ahora López Obrador olvidó sus principios y optó por sumar a cualquier persona que esté dispuesta apoyarlo. Por eso, personajes que antes eran vilipendiados por Andrés Manuel como símbolos inequívocos de la corrupción, hoy son perdonados y ocupan espacios cercanos en su círculo político. El ejemplo paradigmático es el de Elba Esther Gordillo.

La exlidera del SNTE estuvo entre sus peores enemigos, a quien insultó y consideró como una pieza importante de la “mafia del poder”. Era tanta su animadversión, que en los comicios del 2006 rechazó las proposiciones de Elba Esther para formar una alianza, la cual el sábado se cristalizó en un evento público en Zacatecas, gracias a la operación del nieto y yerno de Elba Esther.

Y es que en cualquier otro partido político el candidato habría dado una larga explicación a sus bases del porqué de ese cambio radical en su personalidad política, al sumar a actores antítesis y que contravienen los principios al ser señalados y estar bajo procesos legales por presuntos actos de corrupción. Tampoco ha explicado cómo un partido supuestamente de izquierda forma una alianza con el PES, el partido más conservador y que lleva a la boleta a personajes como Fausto Vallejo y Cuauhtémoc Blanco, mucho menos le ha pedido una explicación al PT por los malos manejos económicos en que incurrieron sus dirigentes, de los cuales algunos están procesados.

Por eso la estrategia de Andrés Manuel es sumar a cuantos quieran unirse a Morena, sin importar su historial político. Una ventaja es que maneja –junto con sus hijos y particularmente Andy— con total discrecionalidad al partido. De esa forma compró al coordinador de la campaña de Enrique Alfaro, Alberto Uribe, a quien le dio una candidatura a diputado por Morena.

En el caso de José Antonio Meade, su precampaña se enfocó en recorrer las bases priistas y sumar la estructura de este partido a su campaña. Sin embargo, al candidato del PRI-PVEM-Nueva Alianza le falta incorporar a operadores políticos importantes, que lo concilien con actores de gran fuerza en ese partido, como Osorio Chong y Manlio Fabio Beltrones. No se ven actores de ese peso en su campaña.

En ese sentido, es absurdo presumir de las incorporaciones de expanistas de baja estofa, que le generan más rechazo que simpatía, como Javier Lozano, a quien nombró como vocero de su campaña. O a Julio Di-Bella como enlace de vinculación ciudadana, cuyo mérito más grande es haber sido el estratega de imagen de la campaña de Josefina Vázquez Mota, la cual perdió contra Enrique Peña en las pasadas elecciones presidenciales.

Aunque es el candidato de las propuestas más serias y viables, importantes en términos de funcionalidad y que obedecen a un puntual diagnóstico, Meade no ha logrado articular un discurso que lo identifique con los ciudadanos, además de que su figura es muy golpeada ante los aumentos de la gasolina y el incremento de la inflación, aspectos negativos de la economía que afectan los bolsillos de los mexicanos.

Si Meade no reorienta su estrategia de campaña y cambia a sus coordinadores –Nuño nomás no da el ancho-, se mantendrá rezagado en un tercer lugar. Al respecto, es fundamental para su crecimiento electoral posicionarse en el segundo lugar, pues de esa manera el voto útil lo beneficiará: hay un gran voto anti López Obrador, que tanto Meade como Anaya pelean.

De igual forma, Ricardo Anaya ha logrado mantenerse en un segundo lugar, de acuerdo a las encuestas que el periódico El Universal ha publicado, aunque se encuentra cercano de esa posición el candidato Meade. Sin embargo, el discurso de Anaya juega con la ambigüedad y es poco concreto, pues no quiere tomar partido ante las obvias diferencias ideológicas entre el PAN y el PRD.

Se ve, además, la poca participación de perredistas importantes en su campaña, la cual es importante para atraer el voto de la izquierda a su candidatura. Asimismo, por la manera antidemocrática que se dio su candidatura, Ricardo Anaya sufre la deserción y el rechazo de importantes cuadros panistas, como Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle. De nada sirve conformar una alianza entre el PAN, PRD y Movimiento Ciudadano si no integran a los actores políticos más importantes de estos partidos: ¿no se ve ni remotamente contribuyendo a la campaña a Enrique Alfaro o Miguel Ángel Mancera?

El gran reto de estos candidatos a la Presidencia, tanto de López Obrador, Meade y Anaya, es terminar con la abulia electoral, sobre todo de los jóvenes, para que en los próximos comicios se eleve el número de votantes y, consecuentemente, bajen los niveles de abstencionismo electoral. Y eso sólo se logrará si hay calidad en las propuestas y seriedad en la campaña.

 

DOS AÑOS, BALANCE

A dos años de que asumió la gubernatura, Ignacio Peralta ha logrado reordenar y sanear las finanzas públicas, profundamente dañadas durante la administración de Mario Anguiano, gobierno que fue señalado por el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig) por desviar más de mil 867 millones de pesos, lo que refleja el desaseo, la falta de apego a la legalidad y la nula disciplina financiera de la administración anterior.

Esto provocó que se dejaran de entregar becas a estudiantes y las pensiones a adultos mayores, generando una gran afectación a estos sectores; era normal, también, que a los trabajadores del gobierno, sobre todo del Poder Judicial y de magisterio agrupado en la Sección 39 del SNTE, les adeudaran el pago de sus quincenas, por la impuntualidad en los depósitos.

Todo eso cambió durante los primeros meses de la administración de Ignacio Peralta: se propició un férreo control financiero y responsable en el manejo de los recursos públicos. Cuando un gobierno es honrado y utiliza de manera adecuada, con estricto apego a la ley, el dinero de los ciudadanos, entonces puede generar más resultados y traer mayores beneficios a la población.

Gracias a eso, el gobierno de Ignacio Peralta ha entregado casi 15 mil becas, entre las que se encuentran dos nuevas modalidades, como las becas rurales y de titulación. Gestionó para que se contratara un mayor personal en el Hospital Materno Infantil, uno de los nosocomios más modernos de México. Modernizó la unidad deportiva Morelos, una de las infraestructuras más importantes del estado, beneficiando a miles de personas que ahí entrenan y realizan ejercicios.

De igual forma, brindó atención a mil 600 personas en 40 comedores comunitarios y dio más de 19 mil apoyos a productores del campo, para fortalecer la autonomía alimentaria y el sector primario de la economía. Asimismo, de febrero de 2016 a la fecha se han reducido más de 171 millones de pesos de la deuda pública, la cual durante el gobierno de Mario creció de manera exponencial.

Se impulsó la infraestructura cultural con la construcción de la Fábrica de Innovaciones en El Tívoli, el Poliforum Adolfo Mexiac, entre otras más que son claves para la regeneración del tejido social, sobre todo en las zonas consideradas como puntos rojos de la delincuencia. También se beneficiaron a mil 467 adultos mayores con el programa Tu pensión, nuestro compromiso, además de que se realizaron 452 rehabilitaciones en infraestructura educativa.

Un gobierno financieramente fuerte puede generar mayores beneficios a la población. De ahí la importancia de que el gobernador continúe aplicando una correcta disciplina financiera. Así también podrá enfrentar mejor los retos en materia de seguridad, además de generar los empleos que los colimenses necesitamos. Aunque ha logrado importantes avances en diversos rubros, en materia de seguridad sigue prevaleciendo una difícil situación, por la violencia delincuencial generalizada, producto del narcotráfico.

Difícilmente una administración, tanto municipal como estatal, podrá resolver el tema de la inseguridad y la violencia delincuencial. Para conseguir eso se requiere de una reforma de gran calado, que abarque el tema de la expropiación de dominio –quitarles el dinero a los narcos— y la legalización de la drogas –regularizar el mercado–.

No obstante, el Gobierno del Estado, como los municipios y la federación, debe fortalecer sus esquemas de colaboración y generar una mayor inversión en esta materia. En ese sentido, los más de 900 millones de pesos que se gestionaron para la construcción del C5i es un buen ejemplo de lo que un gobierno puede hacer para mejorar la situación de seguridad.

Al margen de esto, aún le quedan cuatro años al gobierno de Ignacio Peralta. Hay todavía una gran expectativa en su administración, la cual se ha caracterizado también por mantener un contacto con los ciudadanos, condición indispensable para hacer un buen gobierno.

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