Tira mentiras y conveniencias

Mucho que se dice y se vive mejor causa risa cuando lo vemos conforme a la verdad, la ciencia, la realidad; porque detrás están ignorancia, conveniencias y mentiras Pero, lo que agrava todo es la dificultad para quitar tantos oponentes. Tenemos ante nosotros la hechicería, brujería y superstición, conveniencia, economía. Hay personas inteligentes y que han recibido desde cuando fueron niños, de sus padres o vecinos, la manera de actuar en estos campos, y llegan a ser grandes brujos.

Un importante científico y sacerdote fue acusado en el Vaticano de brujo y hechicero, porque decía y publicaba mentiras de esto y era un perito; tenía en cuenta la verdad y maldad. Como era famoso, se encomendó a tres importantes cardenales del Vaticano que examinaran el asunto; les demostró que solamente había ciencia y verdad, pero ninguna maldad; les pidió que cada uno, en una oficina secreta, escribiera la mayor maldad y pena que tenía; que cada uno le entregara, sin que los otros lo supieran, el escrito; al primero le dijo, sin leer el escrito, lo que escribió; igual al segundo; al tercero, sin leer, le dijo: “Usted escribió esta maldad, pero no le conviene que la diga, si acepta mejor retírese”. Los tres lo defendieron ante el Papa, se le quitó la excomunión y siguió siendo gran comprobador internacional de que todo esto es cuestión de habilidades y no de espíritus malignos. Muchas pruebas tengo que he leído, me las han dicho; lo bien que les va económicamente a los brujos, hechiceros, supersticiosos, satánicos. Pero, mejor allí le dejamos, no me vayan a llegar éstos, pero estoy seguro que es verdad.

Superstición es una creencia infundada o irracional; y hay creencias y opiniones; es una creencia o práctica religiosa irracional; para unos es religión, para otros es superstición. Hay respeto o temor no razonable, algo desconocido y misterioso o imaginario; aparecen dogmas, escrúpulos y hábitos que se fundamentan en el miedo o la ignorancia; aparecen elementos emocionales, supersticiones. Existe una gran variedad de creencias que la gente adquiere sin darle importancia, prácticamente sin carga emocional. El problema lo trae la aplicación de lo razonable, la ignorancia y lo imaginario: se ha llegado a las tradiciones populares, la sabiduría oriental, las ciencias ocultas; muchos han rechazado el término “superstición”, porque se creen iluminados y superiores de inteligencia.

En cuanto a las “creencias religiosas”, se debe tener presente: si hay un fundamento para una creencia, si sus probabilidades son calculables y cuantitativamente razonables, para ver si es o existe nada irracional y se pueda creer en ello o si se oponen grandemente a lo que se cree. La superstición es un término que se halla relacionado con el tiempo y el espacio. Las “hadas” son cosa de cuentos infantiles; se debe ver si una creencia es clara y demostrablemente falsa, entonces es superstición.

Mucho cuidado. Unos pocos ejemplos: el número 7 ha sido venerado en diversas culturas, como la babilónica, hebrea, griega y romana; el número 3 es importante para el hinduismo, lo relacionaron al Trimututi o tirada hindú, conformada por Brahma, dios creador; Vishnú dios de la preservación y la bondad; Shiva, dios destructor, conocido como el Señor de los Tres Mundos, trinidad representada por el “Rtam” o ritmo universal, es decir, el orden de creación, preservación y destrucción de todas las cosas (Cielo, Tierra, Infierno); Shiva, tiene tres ojos, carga armas llamadas “Oasado”, presente y futuro. Cuánto se ha tenido y se tiene. Doy tantito para demostrar cómo ha aparecido eso de la superstición. Cuidado. Eso del Metratón, el Tarot, el empleo de la palabra “Demonio”, el Oráculo de Delfos, el Euriclidón, la Sibilas. Que “el martes 13, ni te cases ni te embarques”; el número 40; que “cantó el tecolote”; “el Diablo la trae conmigo”.

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