Cada lunes desde algún lugar de Jalisco: La deuda de México

El número de católicos en el mundo aumentó de mil 272 millones a mil 285 millones, equivalente al 17.7 por ciento de la población total del planeta, el incremento mayor se dio en África 19.9 por ciento, en Europa y Australia el número permaneció estable (al igual que su situación demográfica), en América el crecimiento fue de 6.7 por ciento y Asia del 9.1 por ciento. En América se encuentra el 49 por ciento del total de católicos y los países donde hay más, son: Brasil, después México, Filipinas, Estados Unidos e Italia. Lo que ha disminuido ligeramente es el número de seminaristas y de sacerdotes religiosos (los sacerdotes diocesanos permanecen casi igual). Y claro que lo peor es la tremenda persecución que siguen padeciendo católicos y otros cristianos en países de mayoría islámica.

Una forma más o menos objetiva de medir la actuación de un gobierno, así como el crecimiento económico logrado, la disminución o incremento en el número de pobres, las tasas de desempleo, o las apreciaciones o devaluaciones de la moneda, es el manejo de la deuda. Se dice que a nivel personal y de las empresas, no es malo endeudarse, siempre y cuando se haga de manera responsable y dentro de límites razonables y aunque algo similar puede decirse de la deuda de un país, resulta irresponsable endeudarlo mucho para que gobiernos y generaciones futuras paguen dichos adeudos, considerándose positiva la labor del gobernante que disminuye o al menos mantiene la deuda nacional y negativa la del que la incrementa, sobre todo si dicho incremento no se refleja un una sustancial mejora del país.

Veamos qué ha sucedido en nuestro México con relación a la deuda total:

Miguel Alemán, al terminar su sexenio, dejó en 1952 la deuda en 346 millones.

Adolfo Ruiz Cortines en 1958 la dejó en 602.2 millones, incrementándola 256.2 millones.

Adolfo López Mateos en 1964, la dejó en mil 724 millones, incrementándola mil 121.8 millones.

Gustavo Díaz Ordaz en 1970 la dejó en seis mil millones, incrementándola cuatro mil 276 millones.

Luis Echeverría Álvarez en 1976 la dejó en 30 mil millones, incrementándola 25 mil 724 millones.

José López Portillo en 1982 la dejó en 83 mil millones, incrementándola 53 mil millones.

Miguel de la Madrid Hurtado en 1988 la dejó en cien mil millones, incrementándola 17 mil millones.

Carlos Salinas de Gortari en 1994, la dejó en 140 mil millones, incrementándola 40 mil millones.

Ernesto Zedillo Ponce de León la dejó en 1’184,000 millones, incrementándola 1’044,000 millones.

Vicente Fox Quesada en 2006, la dejó en 1’667,000 millones, incrementándola 483,000 millones.

Felipe Calderón H. en 2012, la dejó en 5’106,000 millones, incrementándola 3’439,000 millones.

Y Enrique Peña Nieto, dos años antes de terminar, ya tenía la deuda en 9’707,000 y en el 2018 ya dieron la noticia de que la deuda llegó al último trimestre del 2017 a 10’000,000,000,000 de pesos, o sea diez millones de millones, en otras palabras diez billones, con lo que durante el gobierno actual la deuda se ha incrementado 6’561,000 millones, más de seis y medio billones de pesos.

Independientemente de que de acuerdo a declaraciones del SAT, cada año se recaudan más impuestos, ¿en qué ha beneficiado al país un aumento tan grande en la deuda externa, de más de seis millones de millones de pesos en el actual sexenio?, ¿en mejor seguridad?, ¿en un gran incremento en la infraestructura?, ¿en mucho mejor educación?, ¿en un gran número de hospitales debidamente equipados?, ¿en importante disminución en el número de los que padecen pobreza y/o pobreza extrema? Desgraciadamente NO.

Hasta la próxima semana.

 

ferfvelv@podigy.net.mx

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