Martha Zepeda del Toro

Complicidades

Lo impensable hace algunos años: que Martha Zepeda formara equipo con Mario Anguiano y Jorge Luis Preciado, a través del adlátere del senador, Luis Ladino. En Colima urge una oposición inteligente, que trascienda los mediático, lo esnobista del discurso disidente y propicie cambios en el quehacer gubernativo.

Lo ideal, dentro de una democracia, es precisamente ese diálogo, esa construcción de consensos y el perfeccionamiento de la sociedad vía el ejercicio político. Para lograr eso, un componente importante es la crítica constructiva y otro, igual de indispensable, es la receptividad del gobierno, la empatía política que permitan los cambios, cuando éstos se requieren.

En las escenificaciones que Martha Zepeda ha montado –al grado de enjaular a un niño y dejar, en vía pública, bolsas negras con sangre para simular los restos desmembrados de personas– excluye este componente indispensable para generar un diálogo que catalice cambios. Carece de una oposición proactiva, responsable, seria y necesaria como un contrapeso político; sin embargo, lo de Martha es el show mediático, lo macabro y la estridencia.

Sorprende, por su disidencia beligerante, que no haya alzado la voz contra los sobreprecios que se identificaron, superiores al cien por ciento del precio verdadero, en la compra de medicinas durante los últimos años del gobierno de Mario Anguiano. En lugar de condenar esto, que legalmente está comprobado, la perredista se engolfa en una serie de diatribas contra el gobierno de Peralta, al cual acusa de corrupción.

Sin aportar una sola prueba que fundamente sus acusaciones –la relatoría de hechos que presentaron ante la Procuraduría General de la República (PGR) se limita a lo expresado por un periódico vinculado a Jorge Luis Preciado–, Martha Zepeda sirve de caja de resonancia para propalar una mentira que es insostenible, por ser lógicamente inadmisible.

Dice la perredista que el gobierno pagó un terreno de 63 hectáreas con sobreprecio de 58 millones de pesos, y asegura que de este predio, su valor real es de un poco más de un millón de pesos. Si esto fuera cierto, un gansito costaría más que el metro cuadrado, que de acuerdo a los panistas y la perredista, tendría un costo de un peso con 50 centavos. A ese nivel de absurdo e ilógico llegan las acusaciones.

Ya el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin), instancia legal por excelencia en la valuación de bienes en el país, determinó que el costo del predio es de 61 millones de pesos. Es decir, el gobierno pagó 3 millones de pesos menos del costo estimado. ¿Dónde está el sobreprecio?

Además, si el gobernador quisiera hacer algo ilegal, ¿por qué mandar una iniciativa para quitarse el fuero al congreso local? Eventualmente esta iniciativa será aprobada; a nivel federal ya el presidente y los diputados se quitaron el fuero, por lo que en Colima es solo cuestión de tiempo de que también se quite esta figura.

Donde sí hubo compras con sobreprecios fue en los últimos años del gobierno de Mario Anguiano: un paquete de aspirinas se compraba a 60.96 pesos, mientras que ahora se compran a 23 pesos. Así también el medicamento Prolia, que se compraba a un precio de 7 mil 500 y ahora se consigue a tres mil 655 pesos. Hubo más irregularidades.

Pero sobre estos actos de corrupción Martha Zepeda, Luis Ladino y Jorge Luis Preciado guardan silencio. El mutismo de estos políticos, que buscan cualquier momento para dar declaración, confirma la afinidad política que tienen con el grupo de Mario Anguiano. Por eso van en coalición con Fernando Morán, exsecretario de Desarrollo Urbano con Mario, ahora candidato a diputado, y respaldan a Óscar Zurroza, otrora secretario de Administración y Finanzas durante el gobierno de Anguiano Moreno.

II

Miguel Ángel Aguayo, exrector de la Universidad de Colima y exdiputado federal, fue uno de los actores preponderantes en la elaboración de la reforma educativa. Su trabajo en la delegación de la SEP fue acorde al trabajo educativo que ha impulsado el doctor en su carrera política. De ser ciertos los señalamientos de que su sucesor carece de título profesional, no tiene nada que hacer ese personaje en la delegación de la SEP.v

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