Sociedad del conocimiento: Día de la Educadora.

Día de la Educadora

No queremos dejar pasar una felicitación hoy en su día a estas profesionales de la educación,
denominadas educadoras, maestras de kínder, preescolar o jardín de niños. El día de su festejo es
reconocido por el SNTE y el Gobierno del Estado de Colima; este año no será la excepción con el
gobernador José Ignacio Peralta.
En nuestro país, la educadora es una pieza medular en la educación preescolar, gracias a sus
conocimientos en disciplinas psicológicas y pedagógicas, ayuda a un mejor desarrollo armónico de los
niños al lograr una madurez en sus habilidades psicomotoras que logran a través de actividades que
estimula el desarrollo intelectual, afectivo, físico y emocional de los niños.
La tarea fundamental de la educadora es preparar y prever ambientes de aprendizajes para que el niño
tenga experiencias significativas que le permitan construir conocimientos útiles a su vida, a través del
desarrollo de las competencias afectivas, sociales, lingüísticas, motoras, cognitivas y artísticas, así como
favorecer hábitos de higiene.
Lamentablemente, pese a los avances en la Reforma Educativa y ponderación que se hace del trabajo de
las educadoras como formadoras del desarrollo infantil, muchos padres de familia las siguen viendo como
personas cuidadoras, como nanas, de aquí la importancia de que entre todos hagamos una cruzada para
cultivar el respeto a un trabajo fundamental en el crecimiento del ser humano.
Desde el punto de vista de la equidad, es sumamente vital destacar que gracias a las educadoras, en
nuestro país se logró la inserción de la mujer en el mundo laboral. ¿Por qué el 21 de abril? Algunos
documentos señalan que este tipo de educación inició en México en 1837, cuando se abrieron las primeras
guarderías, donde los niños eran considerados como pequeñas plantas de jardín, de donde el maestro es el
jardinero.
Además, la fecha no es fortuita, nos recuerda que la educación preescolar inició en 1891 en México
cuando se formó el primer jardín de niños, así como la primera generación de educadoras egresadas en el
año de 1912. El día también es emblemático, porque un 21 de abril de 1872 nació en Alemania, Federico
Froebel, padre de la pedagogía del kínder o el concepto Jardín de la Infancia.
La teoría de Froebel indica que el infante se expresa a través de las actividades de la percepción sensorial,
el lenguaje y el juguete. El lenguaje oral se asocia con la naturaleza y la vida. Para muchos el trabajo de
quienes laboran en este nivel es fácil, y créamelo que no, si recordamos que la base fundamental del
desarrollo humano son sus cimientos, y comprobado está que son los primeros años de vida y aprendizaje
son fundamentales.
Además reiteramos que su labor no es fácil, ya que entre una de sus grandes responsabilidades es
acompañar a un niño pequeño en su desarrollo y ayudarle a ser sociable, formarse con buenos hábitos
–ausentes ahora en el hogar- y consolidar su identidad de manera equilibrada.
Una idea que debemos desechar y es fundamental, es dejar de pensar que la educación preescolar es una
preparación para la primaria, es decir, que se vayan adaptando al rol de una escuela, de igual forma, que
sólo es un requisito de hoy en día de la educación básica.
Lo más lamentable ante el auge de las escuelas privadas que desde este nivel enseñan a los infantes a leer y escribir. Muchos docentes y padres de familia exigen enseñar a estos niños el proceso de la lecto-
escritura, perdiendo de vista que estas capacidades conllevan un proceso que implica el desarrollar otras habilidades y destrezas para llegar al objetivo deseado, no por el Estado sino por los padres de familia.

Hoy en día, este servicio es ejercido por mujeres y varones que dan lo mejor por los niños, por eso y
muchas razones más, felicidades a nuestros maestros de jardín de niños, por su constante lucha para
formar los niños del futuro.

Comentarios

Notas Relacionadas