José Antonio Meade Kuribreña.

Camino Real: = Un candidato demasiado bueno = Ni muerto ni de parranda = ¿Quién era el bueno del PRI?

En los últimos días han venido sonando muchos rumores sobre el presunto relevo de José Antonio Meade como candidato (del PRI-Panal-PVEM) a la Presidencia de la República. Hace unas semanas, el propio López fue insistente en ello, pero sus palabras se interpretaron como un deseo de urgente necesidad porque veía a Meade como una amenaza que lo despojaría de lo que, de manera arrogantemente anticipada y sin la rigurosa previa elección, él considera suyo: la Prejidencia. Pero en los últimos días, López ya no clama que le quiten a Meade y le pongan a Nuño, pero otros comentaristas y analistas ajenos a intereses partidistas son los que ahora hablan de planes en las altas esferas para que Meade decline y se sume a otro candidato mejor posicionado en las encuestas, incluso que sería relevado por otro candidato más picudo.

Meade, sin ser militante del PRI, fue postulado en la creencia de que, exento de la contaminación y pestilencia que provocan algunos priístas horripilantes como los Duarte, concitaría las voluntades no sólo de la tropa del priísmo sino de panistas, sin descartar que atrajera a abstencionistas e indecisos y -aunque era mucho ilusionarse- de uno que otro izquierdista que fuera inteligente. Pero parece que el plan no resultó, lo que es peor, ni los priístas de a pie al parecer responden a la convocatoriA de Meade a “chingarle” hasta ganar la elección.

Pese a esa indiferencia, Meade no es mal prospecto, al contrario, es un hombre altamente preparado, simpático y buena gente, y sin duda sería buen presidente. Pero ese es, precisamente, su lado flaco que lo hace lucir que está en los puros huesos, porque en una campaña político-electoral lo que se necesita no es una figura con cara de santo de pueblo y actitudes bonachonas, sino todo lo contrario, un sujeto que combine la preparación, la capacidad y la experiencia con algo de sapiencia en materia de bravuconadas, ingenioso, alburero y malicioso. Lo que se llama un “maldito”. Ahí tiene usted al Peje: burlesco, vulgar, hablador (hasta llegar a hocicón), ofensivo, soflamero, mentiroso, falso, payaso, opaco, malandro, astuto, ladino, pícaro, taimado, desconfiado, truculento, marrullero, mañoso, sin dejar de mencionar que es sumamente demagogo y corrupto, pero sus fans son incapaces de verlo así.

Sin embargo, en las últimas horas parece diluirse la intención del relevo de Meade, pues se le han sumado el guerrerense experredista y excandidato a la presidencia por la vía independiente, Armando Ríos Piter, y el gobernador de Michoacán, perredista también, Silvano Aureoles; y todos sabemos que esas sumatorias no ocurren de manera espontánea, sino de manera inducida.

Con esos antecedentes, ¿se puede decir que la candidatura de Meade pende de un hilo, que la sostiene un calabrote o qué?

 

MESÓN

Me costa que el joven valor Miguel Ángel Novela Villalobos no estaba muerto ni andaba de parranda, como pudieron creerlo muchos y muchas que lo vieron esfumarse de la escena política colimense luego de perder la elección por la alcaldía de Colima hace ¿un par de décadas?… Dedicado a actividades alejadas del quehacer público, Miguel Ángel nunca dejó pensar en el regreso a la carpa, sencillamente porque contra el virus de la polaca no hay medicina ni vacuna… ni siquiera remedios caseros… En su historial, Novela tiene, entre otras cosas, la presidencia del CDE del PRI, una diputación local y director de Comunicación Social del Gobierno del Estado, todo por cuenta del tricolor… Ahora reaparece como coordinador de la campaña de Mely Romero Cilis, candidata del Panal al Senado y figura femenina con buen futuro en la taquilla del teatro de la farándula política… La reaparición de Miguel Ángel se antoja que no solamente sea exitosa, sino de largo aliento, porque es persona preparada y con bastante experiencia… Y chance en su regreso pueda, a su debido tiempo, darse oportunidad de hacer efectivos algunos pagarés que debe traer en su cartera… PARA MUCHOS que dicen que saben lo que dicen, el candidato del PRI a la Presidencia de la República debió ser José Narro Robles, actual secretario de Salud… El doctor y académico Narro, exrector de la UNAM, además de tener la simpatía de los jóvenes, es un hombre maduro, de aspecto paternal, centrado e inteligente, argumentan… Además, rematan, goza de fama como intelectual y es medio izquierdoso… ¿Quién le hubiese puesto un pero?, se preguntan, y se responden que ni el Peje… ¡Arrieros somos!

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