Escaparate Político

PRIMERA DE DOS PARTES

EL LENGUAJE CORPORAL. Más allá de quién ganó o perdió el debate presidencial este domingo pasado en el Palacio de Minería, yo creo que a nivel inconsciente el lenguaje corporal de López Obrador, al abandonar primero que nadie, que los otros cuatro contendientes, sin saludar a nadie, retirarse a hurtadillas por la puerta trasera del centenario y magno recinto- que es literalmente un bello palacio- revela su estado psicológico, no le gustó el debate, no está satisfecho con su propio desempeño, no parece un hombre de poder que busque o disfrute los reflectores, o acaso denote el cansancio o el hartazgo de tener 18 años de campaña en pro de la Presidencia de la República. Con esa actitud evasiva, cancina, en su paso, ya de un hombre viejo, viejo prematuro -aunque en realidad no es tan viejo, 64 años- vi a un hombre en el ocaso de su carrera política. No lo veo como el próximo presidente de la República. No creo que vaya a ganar, acaso por un problema en su estructura mental, pues, a punto de meter gol, ya a punto de coronarse, por esa soberbia, o desprecio a los demás, a los que no son de su equipo y no le aplauden a ciegas, como si fuera el mesías; entonces, comete un grave error táctico, que lo conduce a la derrota.

LOS ERRORES DE AMLO. Creo que padece un grave complejo de inferioridad, que le impide ganar, al margen de que tenga razón en el sentido de los graves rezagos sociales, la injusticia y de que la riqueza debe ser compartida y no concentrarse en unos cuantos. AMLO repitió sus frases hechas, lugares comunes, no se salió del guion y siempre miró con desprecio a sus contendientes. Ergo, esto no se ha decidido aún. Esto no se acaba hasta que se acaba, pues ya los empresarios y el grupo en el poder cerraron filas para “frenar” al tabasqueño e impedir que gane la Presidencia. Como columnista tengo el deber de ser objetivo, pero como ciudadano pienso que la mejor carta para gobernar este país es José Antonio Meade, si bien estableciendo un claro deslinde con respecto a Peña Nieto, y de quien tiene que haber un claro y firme deslinde con un gobierno honesto, transparente, con rendición de cuentas, sin enriquecimientos ilícitos e inexplicables.

EL NERD. Ricardo Anaya me pareció un “nerd” aplicado que memorizó su guion, pero adolece de un factor ético elemental. Le gusta la lana, no tiene escrúpulos, ve la política como un botín y la tesorería del país en sus manos y de su familia correría un grave riesgo. En cuanto a López Obrador, su cruzada en contra de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, me parece estúpida y le ahuyenta votos e incrementa el temor de los mercados financieros y de los inversionistas. Desde luego que puedo equivocarme, pero a pesar de lo que digan las encuestas, del hartazgo de la población contra el presidente Peña Nieto y el PRI; al margen de que Ricardo Anaya no convence y no es un tipo confiable, por su carácter traicionero, es un hecho palmario que José Antonio Meade perdió demasiado tiempo en ocuparse de AMLO, en lugar de privilegiar más sus propuestas. Todavía tiene tiempo para aprender y mejorar su desempeño en los otros dos debates, debe reorientar su estrategia y cambiar lo que no funcionó en su equipo de campaña. Ante el gran hartazgo de la sociedad por el tema de la corrupción, debe estar dispuesto a incorporar una agenda social en el modelo económico neoliberal, con la esperanza de ganar la confianza y el voto de millones de mexicanos. Creo que se debe deslindar de Peña Nieto y no esconder el logotipo del PRI en sus promocionales. Con el PRI y los ciudadanos sí puede ganar. Sin el PRI no puede ganar. De no haber rectificaciones de fondo, está, ominoso, el horizonte de la derrota. Frente a las opciones populistas y el retroceso que significaría la visión de AMLO, y la promesa de rapiña que simbolizan Ricardo Anaya y sus seguidores del blanquiazul, José Antonio Meade es la mejor opción para gobernar este país, pero debe demostrarlo y estar dispuesto a cambiar lo que tenga que cambiar. Alea jacta est. La suerte está echada y es ahora o nunca, antes que sea demasiado tarde. Sostengo que ha llegado la hora de revisar el modelo económico e incorporar un fuerte contenido distributivo de la economía para ofrecer oportunidades de empleo y desarrollo a los jóvenes, de lo contrario, van a ser botín electoral de los charlatanes y de los canallas. Meade debe consolidarse en el segundo lugar para tener a tiro de piedra al tabasqueño y debe actuar de inmediato y con firmeza. Los elementos para someter a proceso al panista ahí están. Hay elementos jurídicos, según afirman expertos en derecho constitucional de la UNAM. El sistema tiene la palabra.

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