Andrés Manuel López Obrador.

Baúles: ¿Por qué no quiero a AMLO?

No pocos amigos y conocidos me han abordado, en lo corto, para cuestionar mi postura de rechazo al proyecto de Andrés Manuel López Obrador. Por expresar con franqueza mi punto de vista sobre el presente proceso electoral, sobre todo el relacionado con la Presidencia de la República, he sido agredido en redes sociales por seguidores del tabasqueño, que no entienden que el pensamiento es plural y que la política, como la vida, no es de blanco y negro, sino de tonalidades. Aún más, para no variar, en ese vaivén de encuentros y desencuentros, en esta coyuntura se me han retirado personas que siempre consideré de mis afectos, durante años.

Lo más importante, considero, es la libertad de discernir y decidir, conforme a convicciones democráticas. Por eso, expongo cuatro razones por las que no acepto el proyecto de Andrés Manuel López Obrador:

Primera.- Es un ser humano egoísta, con una visión autoritaria de la política. Se entiende ello, porque su formación fue en el PRI, de ahí pasó al PRD, en tiempos de Carlos Salinas de Gortari; después abandonó al PRD y creó su plataforma administrativo-electoral para buscar la Presidencia de la República, para no tener que someter a democracia decisiones y candidaturas. Él, como se dice en el argot, nació para mandar, y en su cabecita no cabe el concepto democracia.

Segunda.- En el proceso electoral del 2006, siendo candidato presidencial del PRD, Andrés Manuel fue invitado por Patricia Mercado, entonces candidata presidencial del Partido Alternativa Socialdemócrata, a ir juntos, pues ambos proyectos eran de izquierda; ella le propuso declinar a su favor, pero Andrés Manuel rechazó tal propuesta. Patricia Mercado tenía el respaldo de gente de izquierda honorable y respetable, como Carlos Monsiváis(+), entre otros. El resultado final en votos, oficial, fue el triunfo de Felipe Calderón, por una diferencia de alrededor de 200 mil votos, sobre el tabasqueño; mientras que Patricia Mercado logró una votación superior al millón de votos, número que pudo haber marcado una gran diferencia, para que nuestro país fuera gobernado, por primera vez, por un proyecto de izquierda.

Tercera.- Durante la elección del 4 de junio del año pasado, para renovar la gubernatura del Estado de México, el PRD le propuso a Morena ir juntos, para evitar que el PRI de Peña Nieto y Arturo Montiel refrendara el poder en esa entidad, estratégica para quienes despachan en Los Pinos. Andrés Manuel, sin embargo, se empecinó en que Morena fuera sola, con la figura de la profesora Delfina Gómez. Cuando Josefina Vázquez, candidata del PAN, comenzó a hundirse -terminó el proceso en cuarto lugar-, al abanderado del PRD, Juan Zepeda, los del blanquiazul le propusieron ir en alianza de facto, esto es, que la panista declinaría a su favor; pero el candidato del sol azteca rechazó tal ofrecimiento, porque prácticamente hasta unos días antes de la cita en las urnas, mantenía la esperanza de una alianza de las izquierdas, en la que él estaba dispuesto a declinar por la candidata Delfina. Pero Andrés Manuel no quiso una alianza de las izquierdas, solo repetía su frase “súmense”; y así mantuvo su postura egoísta. En otras palabras, demostró, por enésima vez, que lo suyo es prender fuego a su casa, con tal de ver arder la del vecino. En el cierre de dicha campaña, en la plaza principal de Ciudad Nezahualcóyotl, cinco días antes del 4 de junio, Juan Zepeda reprochó esta postura mezquina a los morenistas Andrés Manuel, Delfina Gómez e Higinio Martínez. Como respuesta, solo recibió el silencio de los aludidos. Hoy, los mexiquenses tienen que soportar a un Alfredo del Mazo, gobernador que ha de estar muy agradecido con el tabasqueño.

Cuarta.- Una de las primeras acciones de Ignacio Peralta Sánchez, al asumir la gubernatura de Colima, fue la privatización del Parque Regional Metropolitano Griselda Álvarez. Tal acción encontró resistencia en ciudadanos que nos organizamos y reunimos firmas para interponer los recursos jurídicos correspondientes, que revirtieran lo hecho por el gobernador colimense. Nuestro movimiento fue Colimenses por la Defensa del Patrimonio Público. Fue durante la última semana de noviembre. Al día siguiente de haber iniciado nuestra labor de resistencia pacífica y organización civil, con módulos en algunos puntos de la zona metropolitana Colima-Villa de Álvarez, Andrés Manuel vino a Colima y encabezó un deslucido mitin en el jardín Libertad. A unas cuadras del Parque Regional, al tabasqueño no le mereció una sola palabra la acción injusta del gobernador Peralta Sánchez, ni mucho menos nuestro movimiento contra la privatización de dicho espacio público que, en el colmo del espíritu depredador de los neoliberales, cuando era público su ingreso tenía un costo personal de seis a 10 pesos, mientras que ahora el costo es de 30 pesos.

No me interesa abordar otros temas de los que sus adversarios le han reclamado, como la suma a sus filas de políticos de probada trayectoria corrupta, para demostrarle su perfil de priísta nostálgico. Me basta dejar aquí las cuatro razones expuestas líneas antes.

DEL BAÚL DE LOS RECUERDOS

UN PAÍS ENFERMO. Los tres jóvenes estudiantes de cine, asesinados y disueltos en ácido, en Jalisco, no son los primeros ni serán los últimos -quiero equivocarme, por favor-, en un país donde matar semejantes ya es cotidiano y no causa asombro. Si nuestro México es un paciente con múltiples enfermedades, en lo personal he perdido la esperanza de que nuestro enfermizo recupere la salud.

LA CARRERA PRESIDENCIAL YA ES ENTRE DOS. Después del debate del domingo, ha quedado claro que la carrera presidencial será entre dos. La buena noticia es que el PRI no tiene ya posibilidades de refrendar Los Pinos. Los ciudadanos dirán, en las urnas, quién será el sucesor de Peña Nieto, entre Andrés Manuel y Ricardo Anaya.

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