La garra charrúa contra la efectividad gala.

Eclipsados por la lesión de Edinson Cavani, Francia y Uruguay chocan hoy viernes en Nizhni Nóvgorod, a las nueve de la mañana, por los cuartos de final del Mundial de Rusia 2018. Luis Suárez y la muralla defensiva celeste, contra el vertiginoso ataque galo con Kylian Mbappé y Antoine Griezmann, prometen un duelo espectacular.

Sin despreciar el poder ofensivo de Uruguay, el mundo alaba su defensa. Un solitario gol recibido en cuatro partidos es argumento más que suficiente para aplaudir al capitán Diego Godín y compañía. El faraón Godín es el patrón de la defensa y junto a José María Giménez, compañero del Atlético Madrid, forman un dúo de centrales que es la envidia de esta Copa.

Por los costados, Martín Cáceres y el joven Diego Laxalt encajaron a la perfección en el último partido. “Vemos la importancia de los cuartos de final. Ganar el partido ante Francia permite soñar aún más grande para lograr el objetivo que todos queremos”, advirtió Godín a la FIFA en la previa.

La previa dialéctica venía bien. Antoine Griezmann declaró una vez más su amor por Uruguay, mientras recorría Rusia con termo y mate bajo el brazo. Los uruguayos desde la concentración de Nizhni Nóvgorod hacían guiños al francés ‘más uruguayo’ hasta que Luis Suárez entró en escena. “Antoine por más que diga que es medio uruguayo es francés y no sabe lo que es el sentimiento de un uruguayo, no sabe la entrega y el esfuerzo que hacemos los uruguayos desde chicos para poder triunfar en el fútbol con tan pocas personas que somos”, lanzó El Pistolero.

Tras una primera fase que provocó ciertas dudas, Francia destrozó a la Argentina de Messi con un futbol de alta velocidad, con el joven Kylian Mpabbé, de solo 19 años, como estilete, con dos goles y un penal cometido sobre él que transformó Griezmann. “Todo el mundo sabe que (Mbappé) es un buen jugador, pero creo que tenemos una buena defensa para controlarlo, pero no es solo él, es el equipo francés el rival a vencer”, advirtió Suárez.

El partido encuentra a dos equipos que han ido creciendo a lo largo del Campeonato y que sueñan con cotas altas: Uruguay, tras sus dos primeros títulos hace más de medio siglo, quiere sumar una estrella en colores, mientras que para la Francia de Didier Deschamps, capitán en el triunfo en 1998, sería la segunda corona. Aunque antes de alcanzar la final de Moscú del 15 de julio y tener la posibilidad de luchar por el título, el ganador de este duelo se enfrentará en semifinales al vencedor del otro choque estelar de los cuartos, el Bélgica-Brasil, que se disputará horas después en Kazán.

 

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