Futbolistas croatas, patriotas envueltos en polémicas políticas.

La Selección de Croacia se ganó a pulso un lugar en las semifinales de la Copa del Mundo Rusia 2018. Siendo un equipo que no perdió un solo juego y una de las grandes sorpresas en esta justa mundialista, tiene a jugadores totalmente comprometidos con sus colores, pero que su patriotismo desbordado, los ha llevado a meterse en temas políticos que les han derivado problemas en repetidas ocasiones.

El más reciente es el protagonizado por el defensa, Domagoj Vida y el auxiliar técnico, Ognjen Vukojevic, quienes después de eliminar a Rusia en cuartos de final, grabaron un video en el que el zaguero gritó “¡Gloria a Ucrania”!, lema utilizado por los ultranacionalistas ucranianos que se oponen a la anexión rusa de la península de Crimea y en el cual Vukojevic complementó al decir “¡Esta victoria es por el Dynamo (Kiev) y por Ucrania! ¡Adelante Croacia!

Ambos quisieron defenderse alegando que el mensaje no tenía nada que ver con política, sino era solo de agradecimiento a todos los ucranianos que los han apoyado durante el Mundial, ya que tanto Vida como Vukojevic jugaron en el Dynamo de Kiev, aunque al auxiliar ya le costó el puesto y la expulsión de Rusia.

En esta misma Copa del Mundo, luego de la victoria ante Argentina, el central del Liverpool, Dejan Lovren, subió un video donde se observa a algunos de sus compañeros cantando Bojna Cavoglave (La batalla de Cavoglave), tema de la banda croata Thompson, la cual es famosa en aquel país por hacer apología del régimen fascista croata de la Ustacha (organización terrorista protegida por la Alemania nazi) durante la Segunda Guerra Mundial y que contiene la frase “¡Za dom, spremni!” (“Por el hogar, listos!”), con el cual los miembros de dicha sociedad se saludaban en aquel tiempo.

Misma frase fue la que gritó el exdefensa central, Josip Simunic, al término del juego de Ida por el Repechaje ante Islandia para clasificar al Mundial de Brasil 2014. Simunic, tomó un micrófono y arengó a la gente con el grito de “¡Za dom!”, a lo que el público contestaba: “¡Spremni!”, en una clara alusión al mencionado régimen fascista de la Ustacha. Esa conducta, le costó diez partidos de suspensión a Simunic con lo que se perdió aquella Copa del Mundo.

Hrvatska, como se dice Croacia en su lengua, es el resultado de la disolución de la antigua Yugoslavia, de la cual también se desprendieron las repúblicas de Bosnia y Herzegovina, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia, luego de las denominadas Guerras Yugoslavas, que duraron poco más de 10 años, de 1991 al 2001.

Por ello, el origen de los futbolistas de la Selección Vatreni (fuego en croata), es una mezcla de todos esos pueblos que después de años en conflicto al fin pudieron independizarse, pero que dejaron rencillas casi imposibles de borrar y que algunos jugadores de ese país han revivido a través del deporte.

 

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