A la basura, informes, documentos y Periódico Oficial.

Infoecos/Colima

El Congreso del Estado, mayoritariamente integrado por la coalición Morena-PT-PES, inició una limpieza total de su edificio sede y ordenó “tirar a la basura” ejemplares impresos de informes de labores de las administraciones estatales de Silverio Cavazos, Mario Anguiano y de José Ignacio Peralta Sánchez (muchos de ellos aún empaquetados), así como un gran número de documentos y ediciones del Periódico Oficial El Estado de Colima.

Colocados al ingreso del estacionamiento subterráneo del Congreso del Estado y junto a una gran cantidad de basura acumulada, fue depositada una gran pila de libros o ejemplares de los Informes de Labores de los dos últimos exgobernadores (Silverio Cavazos y Mario Anguiano), así como del gobernador en funciones José Ignacio Peralta Sánchez, muchos de los cuales sus propietarios no sacaron de sus paquetes.

Asimismo, entre la “basura” destacan pilas de ediciones del Periódico Oficial El Estado de Colima de diversos meses y años.

El Periódico Oficial del Estado, según Decreto 121 mediante el cual se crea Ley del Periódico Oficial del Estado de Colima, es el medio de difusión del Gobierno del Estado, de carácter permanente e interés público, cuyo objeto es el publicar dentro del territorio del estado, las leyes, decretos, reglamentos, acuerdos, circulares, órdenes y demás actos expedidos por los Poderes del Estado y los Ayuntamientos, en sus respectivos ámbitos de competencia, así como los actos y resoluciones de Entidades Paraestatales y de los Concesionarios de Servicios Públicos que crean situaciones jurídicas que afecten a los particulares, a fin de que sean publicitados, entren en vigor, sean observados debidamente y produzcan efectos vinculatorios.

Anualmente para sus actividades, principalmente impresión de papelería oficial del Gobierno del Estado (incluyendo informes de labores de los gobernadores y libros patrocinados o promovidos por la Secretaría de Cultura) se destinan varios millones de pesos.

Sin embargo, y pese a ser documentación oficial, que debería de ser resguardada en el Archivo o Servicios Documentarios del Congreso del Estado, se ordenó que todo ese material que fue entregado a los anteriores legisladores, fuera tirado a la basura.

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