¡Basta de discursos vacíos! 

Soplan nuevos vientos para México y para Colima. Han pasado 50 días desde la toma de protesta de la Sexagésima Cuarta Legislatura del Congreso de la Unión, 11 días desde la instauración de la Quincuagésima Novena Legislatura del H. Congreso del Estado de Colima, el próximo lunes será el turno de los munícipes electos del estado, y finalmente el 1 de diciembre la banda presidencial cambiará de portador.

Estamos en una transición, y considero pertinente voltear al pasado para hacer una advertencia a futuro. Estos cambios son legado del proceso político-electoral acontecido en este año; proceso caracterizado por millares de discursos a través de los cuales los candidatos vertían en los corazones y en las vísceras (más que en las mentes) del electorado la esperanza del cambio, realidades de primer mundo, desarrollos tecnológicos, entre otras propuestas que se han desgastado no por trilladas sino por carecer de fundamentos.

Dado este escenario, surgieron esfuerzos desde la sociedad para analizar la factibilidad de las propuestas de los candidatos presidenciales como el reporte realizado por Integralia Consultores y Verificado 2018 un proyecto periodístico que advirtió de Fake News y de promesas irrealizables. Sin embargo, al día de hoy estos proyectos no prevalecen, se esfumaron cuando terminó la efervescencia de los debates y los flujos de información de redes sociales. Han dejado nuevamente a la sociedad desamparada ante noticias falsas y datos interpretados desde una óptica sesgada.

A pesar de que estos proyectos no continúen, nos han despertado de la utopía envuelta en retórica y nos han pasado la estafeta a la sociedad para cuestionar los discursos públicos. Pero en realidad no estamos en un total desamparo, contamos con miríadas de cifras contenidas tanto en bancos de datos como en boletines publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el cual en días pasados, al celebrar una década de autonomía, resaltó que la información estadística responde a criterios técnicos y no a intereses de gobierno. Adicionalmente, empresas como Pictonline sintetizan y presentan esta información de tal forma que el diseño no escape al ojo humano en redes sociales, citando en cada ocasión su respectiva fuente.

Con lo anteriormente expuesto no pretendo referirme a un desprestigio de quienes hacen de su opinión un oficio. El tema al cual aludo es que para creer en una propuesta, en un sueño contenido en un discurso público, sobretodo en el contexto de la conformación de un gobierno sin contrapesos políticos, es imperativo exigir datos que den soporte a las afirmaciones. Solamente de esta forma como ciudadanos, usted y yo, podremos confiar en que no nos ofrecen “productos milagro” sino proyectos viables y también sentará una línea base a partir de la cual será factible medir la efectividad de su discurso.

Recuerde, la próxima vez que usted escuche un discurso, revise una noticia o lea esta columna siéntase más que con la libertad, con el deber de criticar su veracidad y comprobar que no sea un discurso vacío.

diamalenri@gmail.com

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