Dicen que uno es tan viejo como parece. Hay mucha verdad en esto. Hay personas jóvenes que carecen de energía y ganas de vivir, y hay personas de más de 60 años e incluso mayores que siguen siendo activas. Todo depende del estilo de vida de cada uno, de sus enfermedades pasadas y presentes, así como de su psique. El cuerpo de una persona mayor tiene unas necesidades ligeramente diferentes a las de una persona más joven. Sin embargo, si la cuidamos bien, podemos disfrutar de salud y energía a cualquier edad.

El otoño y el invierno son estaciones durante las cuales muchos de nosotros solemos experimentar un declive en la forma, independientemente de nuestra edad. Las condiciones meteorológicas también son desfavorables, lo que favorece las infecciones y las lesiones, así como una peor salud mental. La falta de luz, las bajas temperaturas y las frutas y verduras menos estacionales no ayudan. ¿Qué podemos hacer para mantenernos sanos también en la temporada de otoño-invierno?

Una dieta completa y equilibrada es esencial

Probablemente nadie necesite que le recuerden la importancia de la dieta en el camino hacia la salud. Las comidas regulares que contienen micronutrientes y vitaminas esenciales dan al cuerpo la fuerza necesaria para funcionar correctamente. Una comida no es sólo calorías que dan energía, sino también vitaminas y minerales que nos dan una serie de otros beneficios.

Una dieta completa y equilibrada es esencial

Cabe mencionar que el metabolismo de una persona mayor es ligeramente diferente al de una persona joven; se ralentiza con la edad, por lo que el contenido calórico de las comidas debe ser menor. En verano, hay abundancia de frutas y verduras de temporada, que también podemos cultivar nosotros mismos en nuestro huerto y estar seguros de que no están contaminadas con sustancias nocivas. En otoño e invierno, hay menos verduras y frutas de temporada.

Sin embargo, podemos darnos un capricho con los encurtidos. Son un verdadero tesoro de salud. Además de las vitaminas, ayudan a mantener una flora bacteriana saludable, y como todos sabemos, la mayor parte de la inmunidad proviene del intestino, por lo que cuidarlo es tan importante. Proporcionemos al cuerpo productos naturales con efectos antivirales, antibacterianos y antiinflamatorios.

En esta época más fría del año, enriquezca su dieta con jengibre, rábano picante, canela, ajo y cebolla. No olvidemos beber agua mineral o de manantial.

Revisiones periódicas y visitas al médico

Muchos de nosotros no visitamos al médico hasta que tenemos un dolor intenso. Por desgracia, esto es un gran error. Muchas enfermedades, e incluso la muerte prematura, podrían evitarse con exámenes regulares y con el conocimiento y la ayuda de los especialistas. No es necesario buscar un diagnóstico en Internet, que puede hacer más daño que bien. El médico también puede recetar suplementos para ayudarnos a compensar cualquier carencia.

No olvides la actividad física regular

Aunque el tiempo no acompaña y no nos anima a salir al aire libre. No debemos renunciar a ello. Lo único que hay que hacer es prepararse bien. No tienes que hacer deporte intensivo, puedes optar por caminar. También puedes hacer ejercicio en casa. Una actividad moderada pero regular le ayudará a mantener sus músculos en buena forma y también a mejorar la circulación.