¡Padrino mis empanadas!

Tribuna villalvarense

Este jueves pasado dio inicio el esperado novenario en honor a San Francisco de Asís mismo se desarrolla en el jardín principal de Villa de Alvarez; en esta celebración se enmarca la costumbre de venta de las famosas empanadas, convertida en la actualidad en la segunda tradición de mayor importancia del municipio, solo detrás de nuestros centenarios festejos charrotaurinos. Motivo por el que el H. Ayuntamiento que encabeza Enrique Rojas Orozco, para dar arranque por segundo año consecutivo llevó a cabo el vistoso foro relacionado al tema en el que disertaron con sus conocimientos el sacerdote Noé Ochoa Vázquez, el historiador Noé Guerra Pimentel y Salvador Olmos quien elabora este delicioso panecillo, además tomaron la palabra el ex alcalde Luis Gaitán Cabrera quien jocosamente como es su personalidad abundó con testimonios reales parte de sus conocimientos sobre la Villa, agregándose buena parte del público asistente quienes manifestaron sus inquietudes u opiniones que dio un realce especial al evento, por cierto realizado en el recién remodelado salón Verde de la presidencia municipal. Como todos sabemos esta es una festividad meramente religiosa razón por lo que la comuna aporta su granito de arena para contribuir con su engrandecimiento sobre todo cuidando su permanencia, por ello, será hasta el mismo cuatro de octubre, cuando de nueva cuenta participe en el concurso de la mejor empanada.

Empero para dimensionar tal conmemoración remontémonos un poco al origen e historia: iniciemos pues con la descripción de la palabra Empanada la cual proviene del castellano empanar, cuya primera acepción es “encerrar algo en masa o pan para cocerlo en el horno”. Se trataba de rellenar panes con viandas o vegetales (o ambas cosas) (in-panis, in-panata), que los pastores y viajeros llevaban para consumirlos en el campo. Con el tiempo, se acabó cociendo la masa de pan junto con su relleno, y más tarde se elaboraron masas específicas para envolver el relleno. Luego entonces, una empanada es una fina masa de pan, masa quebrada u hojaldre rellena con una preparación salada o dulce y cocida al horno o frita en aceite o grasa. El relleno puede incluir carnes rojas o blancas, pescado, verduras o fruta.

En cuanto a lo nuestro, la celebración en honor a San Francisco de Asís, se realiza en los alrededores de la iglesia y en el jardín principal con un novenario que inicia el 25 de septiembre y culmina el 4 de octubre con una vistosa fiesta, que incluye “misa de gallo”, cohetes y verbena popular sin faltar por la noche la popular quema del castillo, de esta manera, se crea un espacio propicio para el reencuentro con amigos y familiares que a la exclamación de -¡Padrino mis Empanadas!- comparten gratos momentos familiares rodeados de un ambiente de bullicio y romería entre los villalvarenses y vecinos apostrados en los portales y bancas. En la actualidad podemos contar por miles los visitantes el mero día, aclarando desde mi particular punto de vista que esta multitud se registra a partir de las décadas de los ochentas y noventas, anteriormente, prácticamente éramos los que vivíamos en el centro los que acudíamos a la plaza como toda romería local.

Como en casi todos los hechos históricos hay diferentes y variados comentarios sobre su origen e iniciación. La hipótesis más certera sugiere que esta práctica culinaria fue traída a tierras colimenses por los franciscanos a mediados del siglo XVI cuando realizaban labores de catequización a los vecinos del antiguo San Francisco de Almoloyan, a quienes instruían en labores agrícolas y de manera particular la elaboración de panes para consumo propio y de los Franciscanos, inclusive para obsequiar a los pobres y ocasionalmente venderlos para allegarse de recursos. De ahí proviene la empanada, arte y práctica que de una u otra manera se conservó y mejoró al paso de los siglos hasta convertirse en oficio permanente para muchas familias villalvarenses que ha perseverado por generaciones entre las que podemos mencionar a los Gutiérrez mejor conocido como “Cacheto”, los Delgado, la de Angel Palacios, Chava Olmos y muchos más que por alguna u otra razón desaparecieron con el tiempo, pero en cuanto a la elaboración de empanadas estos nombres son los más reconocidos y párenle de contar.

Una de las versiones que expresan los villalvarenses respecto a la célebre frase ¡padrino mis empanadas¡ es que data de 1825, como parte de las fiestas patronales en la Villa de Almoloyan, refieren que se realizaban muchos bautizos y que en una ocasión el padrino del bautizado de oficio panadero, regalaba empanadas, ya que no tuvo dinero para dar el bolo y aquellos que no alcanzaron, exclamaron ¡Padrino mis empanadas!, algo con lógica común. Nada más como simple dato adicional, si nos basamos en esta tesis viene otra duda: ¿en qué lugar sucedió?, porque el templo que tenemos se empezó a construir precisamente un 4 de octubre de 1903, siendo presidente municipal Crescencio Cárdenas, correspondiéndole el señor Obispo Don José Amador Velasco Peña colocar la primera piedra el cual en sus inicios fue parroquia de Almoloyan, pero en 1953, el padre Jesús Dueñas Rolón hizo trámites para cambiarle el nombre, quedando como Parroquia de San Francisco de Asís, si comparamos, entonces fue en otro lugar donde germinó, ahí la dejamos para no contribuir a las especulaciones.

Luego entonces por lo anterior descrito, igual como el caso de la “Petatera”, sustentar y comprobar su procedencia ha generado controversias entre cronistas e historiadores, pero lo cierto es que ambas a pesar de confusiones baratas, son, hoy en día costumbres arraigadas entre los villalvarenses y colimenses en general que gentilmente nos visitan y lo importante es que llegaron para quedarse, por lo que es indiferente que alguien se quiera apropiar de la verdad para sentirse el importante, allá ellos. Por otro lado, lo que sí hace falta es recuperar la aportación ciudadana, ya que anteriormente según me contaron personas del casco viejo como Mario Cruz Cabrera, que en antaño se esmeraban en adornar sus viviendas con faroles y serpentinas con los colores típicos de la vestimenta de San Francisco de Asís por lo que sería bonito recuperarla; tarea dejamos pendiente para los organizadores principalmente a los encargados de la parroquia. Por lo pronto lo invitó amable lector a que se dé una vuelta a que forme parte de esta hermosa tradición.

 

INDEPENDENCIA

En México y en el mismo Colima tenemos el mal hábito de pasar inadvertidas fechas importantes de nuestra historia, la prueba es que ayer se cumplió un año más de la consumación de la independencia de nuestro país y para las autoridades fue un día “normal”. Todos sabemos que sobre esta lucha lo significativo y de merecimiento de festejo es el Grito que dirigió el cura Miguel Hidalgo, también porque no reconocer de trascendental repercusión para lograr el objetivo, empero, fue hasta once años después tras largos enfrentamientos cuando el ejército de las tres garantías también llamado Trigarante entra en la ciudad de México el 27 de septiembre de 1821 y se firma el acta de independencia del imperio mexicano.

 

TORO DE ONCE

Continuando con nuestras identidades, se encuentra en proceso la renovación de la dirigencia de la Asociación Villalvarenses Por Tradición, organización grupal con muchas virtudes, que nació con la sana intención de, primero, rescatar, impulsar y fomentar lo relacionado a nuestros festejos charrotaurinos. Desde su conformación fue bien vista y recibida por las metas que buscaban, como el contribuir en el perfeccionamiento de las fiestas. Comenzaron a tambor a batiente con ideas frescas, creo acertaron al elegir a su primer dirigente en la persona de Nacho Zambada, rápido se posicionaron en la Villa con innovaciones sencillas como el uniformarse en las cabalgatas, entre otras actividades altruistas que también realizan. Con el camino andado, increíblemente al cambio estatutario, eligieron a Jorge Rincón Centeno como su nuevo líder, solo con el merecimiento de contar con buen puesto en el gobierno del Estado, nada garantía de funcionalidad, en el pecado llevaron al penitencia, tres años de retroceso pues pasó sin pena ni gloria. Hoy se prestan a la renovación, por ello se registraron dos planillas, una la encabeza César Gaitán Colín y la adversaria comandada por Nacho Cabrera. Cualesquiera que gane, la encomienda inmediata es recuperar el tiempo perdido de la anterior dirigencia y al paso, con la debida calma desarrollar sus nuevos proyectos. En lo particular no he escuchado ninguna de las dos propuestas, por lo tanto, no puedo opinar sobre cuál es preferible, solo les puedo desear éxito a ambas fórmulas y que gane el mejor, al fin y al cabo, el beneficiado será Villa de Alvarez.

cesarguerrero1@hotmail.com

Cesar Alejandro Guerrero Ramírez

 

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