U de C: Humberto Silva Ochoa y Moreno Peña 2ª Parte

De veras que la lucha estudiantil, por conducto de la FEC, su muy importante para el cambio del escenario político estatal y, después, de los actores políticos. Le recuerdo, apreciable lector, que la Federación de Estudiantes Colimenses fue fundada en 1955, como una alternativa ideológica a la formación doctrinaria a la fe católica que el padre Enrique de Jesús Ochoa hacía a la juventud colimense. Y frente a la Normal de Maestros, como forjadora de profesores de enseñanza primaria, la pequeña U de C de aquella época representaba una tercera opción de formación ideológica y política.

Humberto Silva Ochoa sabía muy bien que, en la medida que se fortaleciera la FEC como actor político importante en el escenario estatal, sus integrantes podrían en su momento ocupar posiciones políticas. Consolidada la Federación en los primeros 12 años, a partir de 1967, cuando inicia el gobierno de don Pablo Silva García, se inicia también la carrera política de Humberto, como secretario del Ayuntamiento de Cuauhtémoc, por el arraigo de la familia Santa Ana de esa localidad con el roblesmartinismo. El Ing. Jesús Robles Martínez ocupaba el cargo de director general de Banobras y mantenía el control político del SNTE.

El movimiento estudiantil de 1968, que puso en jaque al gobierno federal, culmina el 2 de octubre con los asesinatos de estudiantes en Tlatelolco. El panelista Fernando Moreno narró en la presentación del libro sobre Humberto Silva Ochoa editado por la ANUIES y la UdeC, los intentos de líderes estudiantiles del Comité Nacional de Huelga para involucrar en la lucha estudiantil a la U de C, el rechazo de la FEC a participar y la recompensa y apoyo posterior del gobierno de Luis Echeverría a las organizaciones estudiantiles que no se involucran en el movimiento estudiantil.

Al final del régimen de don Pablo, la FEC llega con fuerza política suficiente y se inicia la búsqueda de cargos en la administración pública, desde cargos de elección hasta posiciones administrativas. Le narro a continuación la experiencia personal en mi segundo encuentro con dirigentes de la FEC. Fue en febrero de 1973 cuando los tres sectores del PRI hacen su candidato a la gubernatura del estado al Prof. Antonio Barbosa Heldt. Después de las convenciones sectoriales y estatal en que Barbosa es ungido candidato, llegaron a la sede del tricolor, sita en ese entonces en el edificio de ladrillo rojo en la esquina suroeste del jardín de la Concordia, Enrique Salazar Abaroa, Arnoldo Ochoa González, Arturo Aguilera y otro importante dirigente de la FEC, cuyo nombre no recuerdo ahora, quienes solicitaron entrevistarse con el Prof. Barbosa. Él se negó a recibirlos y me instruyó para, en su nombre, conocer las propuestas que le harían y, agrego el maestro Barbosa, “mañana te espero a desayunar en el Costeño para que me digas que es lo que quieren”.

Nos tomamos con los universitarios un refresco en el lobby de un hotel de la diagonal Coliman y ahí, quien llevaba la voz cantante, Arnoldo Ochoa, pidió al candidato lo siguiente: la participación en la campaña como orador un miembro de la FEC (propuso a Juan José Farías), un candidato a diputado local propuesto por la FEC (sin dar el nombre) y algunos cargos en la administración pública (sin decir cuáles ni dar nombres).

Al día siguiente le di al maestro Barbosa las peticiones y lo único que aceptó fue lo del orador en la campaña propuesto por la FEC; aceptación rechazada puesto que nunca existió un orador en la campaña del maestro Barbosa.

A la muerte de Barbosa Heldt, siendo gobernador electo, ganó los comicios el Lic. Arturo Noriega Pizano y Juan José Farías ocupa la Oficialía Mayor del Gobierno del Estado y, después, una diputación local. Se iniciaba la penetración política de la FEC en el Gobierno que culmina con la gubernatura para Fernando Moreno Peña.

Continuará…

 Mario Acevedo Manzano

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