La relación con el centro

De los expedientes que avalan a los 10 aspirantes a la candidatura del PRI, es cierto que algunos son más abultados que otros, pero todos ellos tienen cualidades que los ubican en esa posición distinguida del priismo local. Sin embargo, algo sumamente importante es su relación con el gobierno federal, que es clave para impulsar el desarrollo de un estado.

Por años los colimenses han aspirado a un gobernante eficiente y convincente con los presidentes que le corresponden, considerando que siempre, desde los constitucionalistas, nos pusieron en desventaja política al tratar el primer trienio con uno y luego con otro personaje que llega a la magistratura del país. No obstante ha habido en el pasado algunos que se la han jugado previamente, con resultados desafortunados y que afectan al estado y a sus habitantes porque no le atinaron.

De los 10 hay quien se ha relacionado directamente con el presidente y su gabinete, o por lo menos con la mayoría de ellos, lo que facilitaría obviamente el trato si obtuviera la confianza de los priistas para competir por la silla de doña Leonor.

Cuando llegó a la presidencia de la república un colimense, radicado toda la vida en el Distrito Federal, precisó que el apoyo para su estado tuviera las características de incorporarse a un plan regional para conectarlo al desarrollo del país. Y con la “Golden Line” todo gasto e inversión en obras está relacionado pensado en los Estados Unidos.
Pasaron años en que sólo los intereses locales se deberían considerar con candidatos localistas. Nuestro país es, fue y será centralista, política, económica y socialmente con sus pros y contras. Ahora mismo el presidente Enrique Peña ha adecuado las leyes para manejar todo lo administrativo, político y social, bajo el mando de su estructura.

Pensar en que la decisión de la política sexenal será modificada, es no observar los pasos presidenciales. Aun así, con las diferencias de opinión, oponerse es un suicidio si se quiere competir con el Estado.

Adaptarse a la política nacional será un acierto en la medida de la reciprocidad esperada desde hace muchos años, nominando al colimense adecuado que concrete la conectividad Colima-Presidencia de la República.

La situación local, es decir las condiciones de endeudamiento y el paupérrimo presupuesto que no permite despegar a la economía local, requieren la cercanía total del gobernador con el Presidente de la República en turno. Es penoso que en el pasado hayamos tenido gobernantes que tenían que besar la mano del Jefe de Estado, al tiempo que juraban que sí eran el gobernador del. Increíble, pero cierto, causaban una pobre impresión ante funcionarios federales quienes, en consecuencia, archivaban sus peticiones.

Colima necesita despegar rompiendo la herencia de gobernadores muy ricos en un estado muy pobre. La deuda del estado es una prueba irrefutable de que se requieren cambios que permitan elevar las condiciones económicas y políticas del mismo.

Que un presidente reconozca a un gobernador de Colima es un principio, y una base para pensar en que los intereses del estado estarán en buenas manos. De los 10 aspirantes del PRI, hay algunos que jamás han tenido contacto con el Ejecutivo federal. Sin embargo, las estructuras de poder hacen maravillas y para algunos lo anterior no es necesario.

El próximo gobernador de Colima debe estar cerca, o lo más cercano posible al Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Entre los 10 aspirantes del PRI, hay quien sí reúne este requisito fundamental.

Jesús Zepeda Álvarez

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