Política fiscal errática

Mientras el gobierno federal propone al Congreso de la Unión un déficit fiscal de 300 mil millones de pesos para el próximo año, al exceder el gasto al ingreso en esa cantidad, el gobierno estatal se propone quitarle a los municipios el cobro del impuesto predial.

Nada más errático de uno y otro, si el gobierno federal gasta más de lo que recibe se inicia un proceso de pauperización de las finanzas públicas, hasta llegar a generar deuda para pagar deuda, y el pago de intereses hunde a cualquier gobierno al grado de no poder pagar lo que debe.

Se pierde capacidad para hacer inversión pública, disminuye el crecimiento económico, aumenta la inflación-devaluación, la moneda pierde su poder adquisitivo y se da la fuga de capitales de moneda nacional a otras divisas para proteger al capital acumulado de cada inversionista.

Lo anterior no viene de un texto sobre finanzas públicas, es la historia económica de 1970 a 2000, cuando los gobiernos priistas de entonces llevaron al país a la bancarrota y todo parece indicar que de nuevo inician ese camino de continuar el exceso de gasto sobre los ingresos.

El gobierno estatal, por su parte, quiere cobrar el impuesto predial por medio de un convenio de cesión de derechos de los municipios al gobierno estatal. Error, grave error de los municipios que acepten perder voluntariamente esa facultad constitucional, quienes ya lo hicieron perdieron la única fuente de ingresos importante para la hacienda pública municipal y se ponen de rodillas ante el Gobernador para que les regrese la cantidad correspondiente a lo recaudado.

Para devolverles el dinero, el gobierno estatal impondrá a los ayuntamientos determinadas condiciones de sumisión, y perderán la soberanía municipal.

¿Como la ve? La verdad es de causar temor, la nueva política fiscal del gobierno estatal que quieren centralizar el poder y reducir a las administraciones municipales a simples ventanillas de gestión de obras, dependientes de si está de acuerdo o no está de acuerdo el Gobernador para darles los recursos.
Es necesaria, muy necesaria, una reforma fiscal de fondo que reduzca la desigualdad entre quien genera los ingresos y quien los gasta. Lo más sensato en cualquier parte del mundo es que el gasto vaya de acuerdo a lo que se genere de ingreso de tal suerte que, por un peso generado de ingreso, te corresponda un parte de ese ingreso.

En cambio, en México no es así, las leyes fiscales dicen: yo federación, soy el único que puede cobrar los principales impuestos como el ISR, IVA e impuestos especiales, de lo que recaude me quedo con el 80 por ciento y a todas las entidades les distribuyo el 20 por ciento para que, a su vez, ustedes entidades se queden con el 80 por ciento y distribuyan a todos sus municipios el 20 por ciento.

¡Hágame favor! Qué gran injusticia distributiva, y lo peor, no hay un diputado federal, senador o gobernador que diga: los ingresos fiscales se deben distribuir de acuerdo a lo que cada región genere de ingresos, y cada entidad debe distribuir los ingresos conforme se genere en cada municipio. No conozco la propuesta del gobierno para absorber el cobro del predial que hacen los municipios, pero de seguro querrán aplicar el mismo esquema de 80 y 20. De ser así, la propuesta tiene dedicatoria a Manzanillo para restarle a la administración municipal la capacidad de inversión en obra pública.

El Congreso de la Unión está funcionando como el área legislativa del Presidente de la República. Hasta el momento la actual legislatura, como la mayoría de las anteriores, se dedica a la aprobación de las iniciativas presidenciales. Desde la presidencia les indican qué pueden cambiar, para taparle el ojo al macho y decir que los mexicanos tenemos un poder legislativo independiente del ejecutivo.

Jamás van a recibir una iniciativa de ley de la presidencia de la república en donde se modifiquen las leyes fiscales. La modificación distributiva de las leyes fiscales saldrá de los propios diputados, cuando en verdad tengamos diputados que representen los intereses de los mexicanos y no se dediquen a la aprobación de lo que les manda el ejecutivo federal.

No en balde la Cámara de Diputados es una de las instituciones menos apreciada de los mexicanos y los diputados son vistos como paleros del gobierno. Y cuando los diputados de oposición al partido del Gobierno se cruzan de brazos sin proponer leyes que beneficien a los mexicanos, tampoco son bien vistos por los ciudadanos.

En el Congreso del Estado se repite el modelo federal, y como reconoce García Nava, cuando se aprobó la nueva ley de burócratas enviada por el Ejecutivo estatal al Congreso de Diputados Sotaneros: “les dejamos algunos artículos para que ellos (los sotaneros) los modificaran”.

PD

Nos guste o no nos guste, de los últimos cuatro gobernadores es el régimen de Moreno Peña el mejor de los cuatro. Veo difícil que en un año que le falta al gobierno actual supere al de Fernando.

Mario Acevedo Manzano

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