El astronauta mexico-americano, José Hernández, dictó en la Universidad de Colima la conferencia “Alcanzando las estrellas”, en el marco de los festejos por el 75 aniversario de la fundación de la casa de estudios.

“Somos uno desde allá arriba”: José Hernández

*Satélites mexicanos, operados por mexicanos: Nacho Peralta

 

Infoecos/Colima

El astronauta de origen mexicano, José Hernández, dictó a universitarios la conferencia motivacional “Alcanzando las estrellas” en el marco de los festejos por el 75 aniversario de la fundación de la UdeC, y compartió la receta que su padre le enseñó para alcanzar el éxito en la vida, que consta de seis principios y se trabaja en tres etapas.

El visitante, ataviado con uniforme de la NASA, les recomendó en principio definir lo que se quiere lograr en la vida; ubicar qué tan lejos se está de esa meta; diseñar la ruta por la que se quiere llegar a ella; prepararse con buena educación; entregar más de lo que las personas esperan de uno y perseverar en nuestros objetivos.

Indicó que una vez trazado este mapa, la primera etapa del camino se concluye cuando uno cuenta con los requisitos mínimos para buscar el objetivo; la segunda implica reconocer y estudiar el por qué alcanzaron su objetivo las personas exitosas y por último, les recomendó “hacer algo para sobresalir entre la competencia”.

Entrevistado, posteriormente, en conferencia de prensa, José Hernández afirmó que México podría adoptar el modelo de desarrollo de la NASA y generar centros de estudio en investigación en diferentes entidades del país, uno de los cuales podría establecerse en Colima.

“Creo que la Agencia Espacial mexicana debe tener varios lugares, por toda la república, para aprovechar el talento de todos los mexicanos en los diferentes centros de especialidades, hay que ver en qué se puede especializar Colima pero ciertamente podría desarrollarse en el área de la aeronáutica o en la industria aeroespacial”, manifestó.

Aclaró que como astronauta y científico no duda que haya vida en otros planetas, pero estableció que no existen pruebas que demuestren lo mismo ni mucho menos de que haya sucedido un contacto con ellos.

El astronauta afirmó que México está progresando y alcanzará su desarrollo con el impulso de las reformas estructurales del nuevo gobierno, especialmente porque se reformó el sector educativo y eso implica que se podrá invertir mayores recursos en la educación de los jóvenes, principalmente en las escuelas públicas.

“Es importante también aportar más dinero al apoyo de los investigadores para que puedan comercializar las ideas que tienen y no nada más presentar proyectos o documentos técnicos a nivel internacional, que luego genera que otro investigador desarrolló el proyecto porque sí dispone de los recursos”, recomendó.

Aclaró que como científico no está interesado en opinar respecto a la política, pero reconoció la necesidad de solicitarles que aprueben mayores aportaciones de recursos al estudio y desarrollo de las ciencias, al proceso educativo en las escuelas públicas y que en las zonas alejadas o rurales, tengan las mismas oportunidades de desarrollo que en las ciudades.

“Creo que se está haciendo el intento de que esto ocurra y el ejemplo más claro puede ser la expansión de la conectividad a internet, donde la Secretaría de Comunicaciones y Transportes utiliza en México tres satélites; se está haciendo el esfuerzo pero no se puede tener la solución de un día para otro, pero hay que poner esa presión”, puntualizó.

SEGUIR LOS SUEÑOS:

“A los 10 años sabía que quería ser astronauta, pero la veía difícil porque éramos una familia de migrantes campesinos en Estados Unidos; además, pensé que mis papás me iban a decir que no. Sin embargo, fueron ellos quienes me impulsaron a seguir mis sueños”, dijo José Hernández en la conferencia.

Relató que tras haber sido rechazado 11 veces por la NASA, aprendió que tenía que hacer algo para sobresalir entre los demás y ser aceptado: “En ese proceso descubrí que hay tres etapas para lograr una meta. Las dos primeras son cumplir con los requisitos mínimos, como haber estudiado. La segunda: estudiar y aprender de las cualidades de las personas exitosas; contestarme ¿qué me hace falta?, ¿qué tienen ellos que yo no?”.

Entonces estudió a quienes habían sido aceptados y descubrió que eran pilotos y buzos, así que no dudó en tomar cursos para dejarle claro a la NASA que él tenía las mismas cualidades que el resto. Sin embargo, fue rechazado nuevamente. Así, entendió que debería hacer algo que lo distinguiera de los demás, ésa fue la tercera etapa que lo llevó a ser el ingeniero de vuelo en la misión espacial STS-128.

“12 años después de haber mandado mi solicitud, por fin me aceptaron. Eso es perseverancia. Le digo a los jóvenes que en las cosas que van a intentar algunas veces fallarán, pero está bien, aprende uno de las fallas; uno se sacude, se para y lo intenta otra vez”, compartió el astronauta.

Norteamericano de origen mexicano, sus padres y dos de sus hermanos nacieron en Ticuitaco, de la Piedad, Michoacán. “Uno no decide dónde nacer; a mí y a mi hermano nos tocó en Estados Unidos. Yo nací en agosto y mi hermano en septiembre. La razón: es tiempo de cosecha y mis padres eran unos típicos migrantes de Michoacán”.

De lunes a viernes, los cuatro hijos de la familia Hernández asistían a la escuela y los fines de semana les tocaba trabajar en el campo, también los días de vacaciones. A pesar de que sus padres sólo habían cursado hasta el tercer grado de primaria, le daban mucha importancia a la educación, pues la entendían muy bien y sabían que era lo mejor para sus hijos.

“Un día –relató–, después de trabajar todo el día en un campo de pepinos, lodoso, de regreso en el auto, mi papá nos preguntó que cómo nos sentíamos. Yo era el más chiquito y el más rezongón. Contesté que cansados, que cómo quería que nos sintiéramos si estábamos en el campo. Nos miró fijamente y dijo que eso era bueno porque estábamos aprendiendo a vivir el futuro, que él no nos iba a forzar a ir a la escuela ni mucho menos a tener buenas calificaciones, pero que si no estudiábamos eso nos esperaba más adelante”.

Sin olvidar que era un hijo de campesinos migrantes, cuando tenía 10 años vio por televisión la narración de la misión Apolo 11, entonces supo que quería ser astronauta. Le dijo su deseo de ser astronauta a su padre, quien pensó que lo regañaría, que le diría que por su condición de campesinos no lo lograría; sin embargo, la respuesta fue diferente.

“Yo creo que sí puedes lograrlo, pero tienes que seguir una receta muy simple de cinco ingredientes. En ese momento me convertí en una esponja seca, listo para absorber. Primero: define lo que quieres ser. Segundo: reconoce qué tan lejos estás de la meta. Tercero: crea una ruta desde donde estás hacia donde quieres llegar. Cuarto: consigue una buena educación. Y quinto: esfuérzate lo mismo que cuando pizcas pepino”, recordó el exitoso astronauta de origen michoacano.

“Eso fue lo que me llevó a ser astronauta, una receta que no fue nada fácil y que completé con las tres etapas que descubrí en el camino, cuando la NASA me rechazó”, agregó.

Con respecto a sus impresiones durante su estancia en el espacio, le sorprendió no ver fronteras entre los países: “Tuve que salir fuera del mundo para llegar a la conclusión de que somos uno allá arriba, de que las fronteras son creadas por el humano para dividirnos, pero viéndolo desde arriba somos uno”. En su viaje a la estación espacial dio 217 vueltas al mundo en 14 días, dijo, cada una de 90 minutos. Participó en la Misión Discovery STS-128 del año 2009 como ingeniero de vuelo.

Al terminar la conferencia, la gente formó una larga fila, de más de 40 minutos, para tomarse una foto y pedirle un autógrafo al astronauta.

NUEVA ERA SATELITAL EN MÉXICO:

Al presentar al astronauta José Hernández, el rector de la Universidad de Colima, José Eduardo Hernández Nava, dijo que el conferencista “es un ejemplo para que los jóvenes tomen conciencia de su potencial, y hagan realidad sus sueños y proyecto de vida”.

Y, señaló que la Universidad comparte una historia de éxitos similar a la del conferencista, “con imaginación para hacer realidad la visión de miles de jóvenes colimenses: alcanzar su proyecto de vida”.

“En 1949 –añadió Hernández Nava– cuando entran en uso los cohetes no guiados, surge la Universidad Popular de Colima, antecedente de nuestra Alma Máter. En 1960, cuando inicia la misión Apolo, nosotros nos transformamos en la Universidad de Colima. En 1972, un científico viaja por primera vez en el Apolo 17 y nosotros logramos el gobierno paritario que hoy gozamos; y este mes en que iniciamos los festejos de los 75 años, llega usted para celebrar con los jóvenes de Colima, después de visitar las estrellas”.

Finalmente, el rector agradeció a José Ignacio Peralta Sánchez, subsecretario de Comunicaciones y Transportes las facilidades para realizar este evento, así como la confianza depositada a la Universidad con el programa México Conectado.

En su intervención, Peralta Sánchez expuso algunos de los avances del Sistema Satelital Mexicano, y agradeció la oportunidad de la universidad para ser el escenario que dé a conocer las tareas en materia satelital.

Comentó que en México, durante las décadas de los 80 y 90, comenzaron los proyectos en materia satelital y que ahora se retoman con más fuerza para que el país sea un jugador importante a nivel global. Los satélites de México, afirmó, “son controlados desde centros mexicanos y operados por ingenieros mexicanos”.

Informó que en este momento se tienen cinco satélites en órbita, algunos de los cuales están a punto de concluir su vida útil, por lo que se enviarán tres nuevos satélites en los próximos años, dos de ellos propiedad del Estado mexicano.

Finalmente, dijo que para el Gobierno de la República el sistema satelital MEXSAT es uno de los proyectos de mayor relevancia, que renovará la flota satelital no militar haciéndola de mayor vanguardia y equipándola con la mejor tecnología en el mundo, lo que ubicará a México en los primeros lugares a nivel mundial.

Arturo Aguilar Huerta

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