Adalberto Carvajal

Entrada de la Música

ESTACION SUFRAGIO

Del PRI, el propio representante del gobernador Mario Anguiano en la ‘Entrada de la Música’, Rafael Gutiérrez Villalobos. Más el secretario general de Gobierno, Rogelio Humberto Rueda Sánchez; la senadora Mely Romero Celis, quien fue diputada local por ese distrito de Cuauhtémoc; el alcalde de Villa de Álvarez, Enrique Rojas Orozco; y el subsecretario de Comunicaciones del gobierno federal, José Ignacio Peralta Sánchez. Cinco de los 10 anotados en la lista de aspirantes a la candidatura del tricolor a la gubernatura del estado.

Del PAN, uno de los dos mencionados por el entonces presidente del Comité Ejecutivo Nacional, Virgilio Mendoza Amezcua. Y del PRD la propia alcaldesa del lugar, Indira Vizcaíno Silva, quien no da la edad para 2015, pero a quien ya podemos suponer candidata al gobierno del estado en 2021.

Como cada quinto año, víspera del proceso electoral más importante del estado, la tradicional festividad religiosa de Cuauhtémoc se ve engalanada por las figuras políticas que buscan su proyección al cargo de gobernador y a los otros que se disputarán en forma concurrente: diputaciones federales, alcaldías y asientos en el Congreso local.

Así vimos a las serias aspirantes al título de candidata de Acción Nacional a la presidencia municipal de Manzanillo, la diputada Gabriela Benavides, y de la Villa, la congresista local Yulenny Cortés. Y al aspirante a la alcaldía de Cuauhtémoc, aunque todavía no se sabe por qué partido, Rafael Mendoza, quien es diputado por el PRD (antes fue militante del PAN) pero acaba de recibir el permiso de irse, si quiere, de parte del dirigente estatal del Sol Azteca, Oscar Vázquez.

Destacó la presencia de Arnoldo Vizcaíno, ex presidente del PRD estatal, ex candidato a la gubernatura y ex diputado local, no sólo por ser el padre de la edil sino por ser uno de los promotores del proyecto de lanzar candidaturas ciudadanas a través de la estructura de Cien por Colima que preside otra cuauhtemense, Teresa Santa Ana Blake.

Los políticos de diferentes partidos se tomaron la foto juntos. Aunque de pronto en el álbum sea más fácil encontrar combinaciones de PAN, PRI y PRD que abrazos de priistas con priistas. Unos montaron alguno de esos preciosos caballos que se crían en el estado (sin que nadie se explique en dónde está el negocio de la ganadería equina) y otros solamente vistieron a la usanza campirana que, en el imaginario rural del México moderno, poco tiene que ver ya con el tradicional traje de charro y se va pareciendo más en cada temporada a la moda texana.

Hubo tres secretarios del gabinete: el titular de Sefome y el secretario general de Gobierno, pero nadie reparó en el encargado del despacho de Desarrollo Rural. Y en buena hora porque si a la gente del pueblo, en una de esas, le cae el veinte que Adalberto Zamarroni es corresponsable del colapso del cultivo de caña en el estado, eje de la economía en Cuauhtémoc, lo bajan del caballo y le quitan esa sonrisa de la cara.

Tengo que decirlo, esto es un triunfo político de Indira. Las huestes del PRI municipal llegaron al extremo de acusar violaciones a sus derechos humanos (¿es humano el derecho a hacer propaganda partidista?) porque la alcaldesa y su cabildo de mayoría perredista no les permitió desfilar como contingente. Pero los priistas más distinguidos del estado no sólo participaron en la cabalgata sino que aprovecharon la ocasión para posar junto a la polémica alcaldesa.

El gobernador Mario Anguiano, quien suele hacer largos paseos a caballo con un grupo de jinetes de Cuauhtémoc, mantuvo en pie su veto personal al Ayuntamiento de esa localidad, pero Rafael Gutiérrez y Mely Romero, los dos aspirantes a la gubernatura que pertenecen al municipio de donde han salido varios mandatarios estatales (Miguel G. Santa Ana, Francisco Velasco Curiel y Elías Zamora Verduzco, sin olvidar a Miguel Álvarez y Fernando Moreno que tuvieron propiedades ahí), no vacilaron a la hora de posar con Indira Vizcaíno.

Para hacer fuerte a la bella alcaldesa que se planta solita frente al PRI en el ámbito municipal, estatal y, cuando estuvo en la Cámara de Diputados, también en el federal, se explica la presencia en Cuauhtémoc de los alcaldes panistas Virgilio Mendoza, de Manzanillo, y de Coquimatlán, Salvador Fuentes. Ser solidario pudo ser la misma razón por la que se hizo presente el primer edil de extracción panista que tuvo Villa de Álvarez, Jesús Dueñas.

Que la ‘Entrada de la Música’ en el año de las definiciones políticas fuera copada por los priistas, se entendía en los tiempos en que gobernaba el tricolor sin la menor competencia. Pero en una época de pluralidad, de alternancia partidista en los gobiernos, el Revolucionario Institucional no puede reclamar para sí el aprovechamiento de las fiestas de Cuauhtémoc como pasarela preelectoral.

Es un aparador de todos los partidos, y con miras a una elección donde el triunfo de los candidatos de oposición al PRI es perfectamente viable. Eso es lo que les quiso decir Indira cuando sacó el acuerdo de cabildo: que no va a permitir que los priistas se apropien de la ‘Entrada de la Música’ como se adjudicaron el desfile del 1 de mayo en la capital. No era tan difícil de entender, pues ya los priistas habían sido despojados por las administraciones panistas de la exclusividad en el lucimiento político de las cabalgatas de Villa de Álvarez.

Los priistas de a pie, las infanterías, no lo entendieron. E hicieron el ridículo demandando el respeto a sus derechos humanos. Los priistas de a caballo, la caballería, no perdieron oportunidad de tomarse “selfies” dándose baños de pueblo.

Adalberto Carvajal

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