El deber de un congresista

Por: Ángel Durán

La principal actividad del Poder Legislativo es hacer compatible un sistema de leyes que logre mantener la paz social. Toda ley tiene como propósito proteger los derechos de cada individuo en lo particular y de la sociedad en general, sería absurdo que una norma jurídica se hiciera con un propósito diferente, por ello todo legislador debe estar en coordinación con los sistemas del poder público y en concordancia con las instituciones de los otros poderes del Estado.

El Legislativo todos los días debe cumplir una función de interés social: revisar la legislación y adecuarla al sistema jurídico estatal, nacional e internacional, por ello no se justifica cuando un diputado o un senador de la República no atiende la función de un servidor público de esta naturaleza; para cumplir con ello se les nombra y se les concede la honrosa representación que le otorga la ciudadanía con su voto el día de las elecciones.

Los congresos, están integrados por comisiones especiales, a fin de responder a las necesidades sociales, estas instituciones dentro del Congreso, se componen de diputados que provienen de diferentes partidos políticos, cada uno de ellos y de acuerdo sus corrientes ideológicas, deben aportar el mayor de los esfuerzos para proteger y garantizar los derechos de la sociedad.

Sin embargo, como ya es sabido, el sistema de partidos, tanto en México como en América Latina en general, está pasando por una crisis de credibilidad y confianza, los partidos tienen una baja aceptación por parte de la sociedad y, hoy día, tienen un gran reto que remontar: hacer su función de diferente manera, buscando nuevos resultados y, realmente, participar en acciones que fomenten la democracia deliberativa del país, que transparenten sus actividades y que lleven a los mejores hombres y mujeres como candidatos, para que los ciudadanos en la elección voten por ellos. Pero esto sólo se logrará si quienes ganan el día de la jornada electoral responden a las expectativas de la ciudadanía que los eligió.

Por su parte, el Congreso, al estar compuesto por miembros de los partidos políticos, tiene que emitir leyes y directrices para consolidar el principio democrático en cada una de las entidades federativas y en la elección que a nivel nacional se celebre. Es su deber, nadie más que ellos pueden emitir la ley, y se deben de dar cuenta que su obligación es garantizar un equilibrio dentro de la división de poderes que tenemos en México, por ello es indispensable que el ejercicio de los congresistas se tome de manera responsable.

Los diputados de los Congresos local y federal tienen una deuda con la sociedad, y la tienen que cumplir. ¿Cuál es ésa? Que hay una distancia enorme entre lo que quiere el ciudadano de a pie y espera de sus congresistas, y lo que éstos hacen una vez estando en el poder. ¿Cómo cerrar esa brecha? El ciudadano debe tomar conciencia al emitir su voto y hacerlo por el mejor perfil, exigiendo al partido político que postule a los mejores candidatos. Y, por parte de los congresistas, cumplir con su deber de practicar la democracia deliberativa, que consiste en: recabar de primera mano y de la voz del pueblo sus necesidades, y llevarlas a tribuna para su discusión para que las normas jurídicas y las decisiones que se tomen en el Congreso sean producto de la voz popular. Sólo así se irá construyendo poco a poco la confianza entre sociedad y congresistas. Las disputas sin sentido entre diputados no forman parte del sistema parlamentario que la sociedad se merece.

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