Baúles: Familias de jornaleros agrícolas, en la miseria

Si partimos de que nuestro país cuenta con una población de 120 millones de habitantes, y que de éstos cerca de 10 millones son el sector de trabajadores agrícolas y sus familias, que se mueven de un lugar a otro, como judíos errantes, para aspirar a ganar el salario mínimo y, en muchos casos, ni siquiera eso sino entre 20 y 50 pesos la jornada de sol a sol, literalmente, porque comienzan de 6:00 de la mañana y hasta que el sol cae… entonces… sí que hablamos de una fotografía deprimente, de entre un 5 % y un 8 % de seres humanos, mexicanos, hermanos nuestros, que viven en la miseria económica.

En Colima hay miles de ellas y ellos. Mujeres, jóvenes, niñas, niños y adultos que provienen de las entidades con mayores niveles de rezago y pobreza: Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Chiapas. Miles, muchos que no saben leer ni escribir español, pese a traer consigo la gran riqueza cultural y su lenguaje prehispánico.

A menudo los colimenses nos enteramos de ellos, pero por alguna tragedia relacionada con accidentes carreteros donde se vio involucrada alguna camioneta que llevaba jornaleros como llevar ganado, o accidentes domésticos donde alguna niña o algún niño fue la víctima de agua caliente o cualquier otro movimiento en falso, tanto en la cocina como patios o canales aledaños a donde habitan o trabajan estos jornaleros.

Mientras no haya mala noticia que aluda a este sector de los más pobres entre los pobres, los colimenses no sabemos que existen. Y claro que existen: sobreviven, con el salario de hambre que reciben en distintos puntos de nuestra geografía de Colima. Con poquitas cosas, algunas traídas desde sus lugares de origen, habitan en algunos lugares llamados “albergues”, o hacinados en viviendas de mala muerte.

Estos lugares donde se “hospedan” los jornaleros y sus familias tienen techos mal construidos, algunos compuestos por plásticos y otros materiales que les hace infernal la vida debido a la inclemencia del tiempo en nuestro terruño tropical: calor y lluvias, con las consecuencias de insalubridad y los riesgos de las enfermedades transmisibles por el mosquito.

Por ser los más pobres dentro de los pobres, los jornaleros agrícolas sufren las más graves vejaciones a sus derechos humanos: explotación laboral de más de ocho horas, a cambio de miserable salario; explotación laboral infantil, acoso sexual de no pocos patrones o contratantes; desnutrición, riesgos laborales de todo tipo, desde enfermedades por estar expuestos durante horas al sol, hasta las clásicas por alimentación insuficiente; inseguridad en sus personas y sus escasos bienes; discriminación en todas sus expresiones, por no hablar español y, encima de ello, por ser pobres; ignorancia, falta de acceso a servicios educativos y de salud, sobre todo el primero que, se supondría, tendría que ser la llave para que niñas, niños y adolescentes aspiren a desarrollarse en otro escenario social muy diferente para ellas y ellos.

Por eso, es muy triste que las autoridades, de todos los órdenes y niveles, en quienes menos piensen sea en este sector de seres humanos, que también son mexicanos y son hermanos nuestros, porque nacieron en el mismo terruño y respiran en la misma atmósfera mexicana y colimota.

Peor, todavía: en este clima de inseguridad, donde el negocio de las drogas y todos sus tentáculos de muerte, extorsión, secuestro, levantones, amenazas y, en suma, intranquilidad, las familias de los jornaleros son las más expuestas, no solo al vaivén y capricho de los delincuentes, sino a que sus adolescentes sean enganchados, por paga o por amenaza, para formar parte de las filas de esta actividad que solo lleva a la destrucción y la muerte.

¿Qué hacen nuestras autoridades, ya no digo nacionales, sino locales, por estas familias que todos los días viven el calvario de la pobreza y la desesperanza?

 

DEL BAÚL DE LOS RECUERDOS

  1. AMLO EN COLIMA. Este sábado estuvo en Colima el dirigente nacional de Morena, Andrés Manuel López Obrador. Sin olvidar que el PRI es el partido que, realmente, ha dejado mucho qué desear, en cuanto a su irresponsabilidad en el gobierno federal y de la mayoría de los gobiernos estatales de nuestro país, con saldos de mayor atraso, pobreza e inseguridad, vale advertir desde ahorita que al tabasqueño los mexicanos le pasarán la factura en el 2018 por no haber querido hacer un frente de izquierdas para el Estado de México, como se lo propuso hasta 15 veces el entonces candidato del PRD, Juan Zepeda. Si bien suele decirse que los mexicanos no tenemos memoria, a millones de mexicanos les quedó claro que el dirigente nacional de Morena es corresponsable, indirecto, de que los mexiquenses vayan a padecer por seis años más al grupo Atlacomulco, con Del Mazo y Peña Nieto. Claro, siempre y cuando los tribunales electorales no digan otra cosa, porque la elección fue impugnada por todos los partidos políticos.
  2. AYER FUE DÍA DEL PADRE. Guardo grandes momentos de mi papá Ramiro, que en agosto próximo cumplirá 28 años de fallecido, a una edad relativamente corta. A quienes son padres, biológicos o porque han sido responsables en la cría de hijos, les deseo lo mejor todos los días del año. Por otra parte, como lo mencioné ayer en mi sitio de redes sociales: “Como en “El Rey Lear”, de Shakespeare: padre de familia que se precie de serlo, con la seriedad de este reto vital, debe prepararse no solo para disfrutar su presente, sino para encarar con vigor su destino: ingratitud y vejez. Aquí la locura del personaje shakesperiano también tendría cabida porque, si en las relaciones humanas vamos a mencionar un amor loco, éste es el incondicional de papá y mamá hacia los seres que trajeron a este mundo”.

Comentarios

Notas Relacionadas