Sociedad del conocimiento: Dos íconos de la educación en Colima

En este mes de julio se fueron dos íconos de la educación en nuestra entidad, su recuerdo perdurará por generaciones, ejemplo de sindicalismo, de educadores, de creación incansable dentro del ramo educativo, ambos serios, confiables en su andar y sus palabras, ni Olvera ni Pizano serán fáciles de olvidar.

El primero de ellos, Salvador Olvera Cruz, partió el 3 de julio, su pérdida es lamentable, no solo para su familia sino para muchos colimenses y mexicanos que lo apreciaban. El Mtro. Olvera no solo fue educador, sino también cronista, ostentaba ese digno cargo en Villa de Álvarez. Olvera Cruz, Chava (como lo llamaban sus amigos), fue parte de ese gran equipo que tuvo a su lado Humberto Silva (+) para llevar a cabo la modernización de nuestra casa mater en Colima.

Su legado, trabajos literarios y periodísticos, además deja un ejemplo como docente, como maestro universitario, como directivo y su máxima responsabilidad, llevada en los 70 y 80, cuando dirigió la Escuela de Ciencias de la Educación de la Universidad de Colima, cuando creó las licenciaturas en diversas especialidades para laborar en Educación Media Básica en cursos de verano.

Para esta labor contrató a los mejores maestros del país en diversos ámbitos de las ciencias y de la educación, dio a sus egresados prestigio nacional, creando con ello una afluente importante de dinero, de trabajo para la entidad y la Universidad. Nos visitaban año con año estudiantes y profesores de diversas partes de México, inclusive de Centroamérica, para cursar sus estudios de especialidad en la Universidad de Colima o bien para laborar en ella.

Hoy sus familiares e hijos deben sentirse orgullosos, Chava fue un gran hombre, de trabajo académico y profesional, va a descansar como los grandes héroes, con la frente en alto, después de haber servido a su patria y a su tierra Colima.

Quién no recuerda con cariño y amor al ilustre Mtro. Jesús Amezcua Pizano, quien con sus palabras convenció a cientos de profesores colimenses para que se profesionalizaran en los años 80 -no había incentivos económicos, solo el amor a la docencia-. El 8 de julio se nos adelantó, quien con un grupo de académicos como Ma. Elena García, Alejandro Valdivia, Gerardo Rendón, Manuel Vázquez, Martínez Pila y Eduardo Ballesteros, por citar, enaltecieron los primeros pasos de este campo de preparación del magisterio colimense.

Jesús Amezcua logró, como primer directivo de la unidad 061 de la UPN, convencer a su planta de maestros para que laboraran más allá de lo pagado, atendiendo en horario discontinuo a profesores que deseaban profesionalizarse, así como también en jornadas sabatinas, círculos de estudios en comunidades cercanas a la entidad, como en los vecinos estados de Michoacán y Jalisco.

Fue un luchador social, defensor del sindicalismo, parteaguas de actualización y profesionalización del magisterio, pilar de la defensa de presos políticos colimenses, como el caso del Prof. Teodoro Palomino. Su trabajo como directivo fue ejemplar, enseñó a varias generaciones a hacerlo con ahínco, en una sana convivencia. Tus alumnos te recordaremos siempre por esa alegría con la que emprendías tus trabajos y las grandes conversaciones que hacía de nuestro devenir. Maestro Jesús, descansa en paz.

Para reflexionar. Cuando hablamos de estrés solo imaginamos cosas negativas, curiosamente quienes están así, señalan los científicos, mejoran la memoria del trabajo y del aprendizaje (las hormonas del estrés aumentan la transmisión del neurotransmisor glutamato) y aumentan la motivación (toman decisiones o hacen cosas para conseguir una meta, es como un plus de energía), mas no debemos perder de vista, advierten los expertos, que elevados niveles de estrés traen consigo disminución en el rendimiento.

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